Veinticinco años sin el Negro Olmedo

Este 5 de marzo se cumplen 25 años sin Alberto Olmedo, el capocómico rosarino que sorprendió con su repentina muerte desde el balcón de un piso 11 de un edificio marplatense.

El “Negro” cumpliría 80 años este año, entre risas y una impronta humorística que marcó un estilo propio y dejó huellas en el recuerdo.

 

Alberto creció sin padre, con una madre que se ocupó de que asistiera a la primaria nocturna, mientras trabajaba de “cualquier cosa”, con el escenario de un barrio rosarino marginal como telón de fondo.

 

A fines del 54, Olmedo viajó solo a Buenos Aires otro grupo y formó parte del elenco del programa “La troupe de la TV” en Canal 7.

 

Su personaje del Capitán Piluso (Canal 9), originalmente para chicos, capaz de permanecer vigente por casi 20 años lo convirtió en un compañero políticamente incorrecto para la audiencia de todas las edades.

 

La capacidad de este artista de jugar con los límites se puso a prueba en mayo de 1976, en plena dictadura militar, cuando inauguró su programa “El chupete” que venía realizando desde 1972, con el anuncio de su “desaparición física”.

 

Un público pedido de disculpas no fue suficiente, ya que no tuvo trabajo en televisión hasta 1978, pero es en la década del 80 cuando su programa “No toca botón”, donde desplegó su capacidad histriónica en una galería de personajes que permanecen vivos en el imaginario.

 

El manosanta, Rucucu, Rogelio Roldán y el inolvidable sketch Borges y Álvarez, junto al actor Javier Portales, fueron algunas de sus creaciones, una suerte de manual de perdedores urbanos y con tentadas en cámara.

 

Observador de las cualidades del argentino medio de barrio, supo combinar la picaresca de la calle con la mística de la escena, y ciertas expresiones de sus personajes como “éramos tan pobres”, o “Adianchi”, son desde entonces parte del lenguaje cotidiano nacional.

 

En cine filmó gran cantidad de producciones durante los años más tremendos de la dictadura para la distribuidora Aries, cuando el Instituto Nacional de Cine estaba bajo el mando de la Fuerza Aérea y los guiones eran aprobados por el militar de turno.

 

En el verano del 88 se estrenó su última película, “Atracción peculiar”, junto a Jorge Porcel, otra dupla cómica en cine y TV, y el 5 de marzo de ese año la muerte trágica terminó con sus días.

 

Las crónicas y las fotos de aquel momento especularon con las causas de su muerte, con el suicidio y la sobredosis de cocaína como hipótesis que alimentaron a la prensa amarilla.

 

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