El caso Assange: ¿Un idealista perseguido o un actor de un show mundial?

Por Lisandro Sabanés (*)

Un periodista occidental que difunde documentos secretos de un país extranjero es perseguido bajo la excusa de dudosas denuncias de abuso sexual. Una vez detenido, escapa de la prisión domiciliaria y busca refugio en una embajada donde le dan el status de asilado político sin embargo, el país que lo detuvo se niega a reconocer esa condición y por el contrario amenaza a entrar por la fuerza al edificio diplomático generando la indignación de la comunidad internacional.

 

De no ser porque los documentos difundidos son de EE.UU, los países que lo buscan el Reino Unido y y el Reino de Suecia y la embajada que lo asila es la de la República de Ecuador, la historia de Julian Assange, el haker y periodista australiano fundador y director del sitiode internet Wilkileaks y protagonista de las páginas de internacionales de los diarios de esta semana, podría pasar como una más de las muchas que pueblan los estudios de Hollywood.

 

Pero algo en el mundo está cambiando y los guionistas del valle de California deberán adecuar sus historias si quieren seguir a tono con la época. Los perseguidores ahora son los países occidentales y los que defienden a los periodistas que difunden información secreta son los países del sur de América y por si esto fuera poco, los pulcros y asépticos ingleses dan a entender que, rompiendo todas las reglas de la diplomacia, entrarían a la fuerza a la modesta embajada ecuatoriana que de austera que es ni siquiera tiene una cochera que permita a Assange subirse a un automóvil sin pisar veredas inglesas.

 

Sin embargo, el final de esta historia no está escrito y hay muchos interrogantes abiertos empezando por el principal, ¿Cómo salir de este entuerto? El Reino Unido, más allá de dar marcha atrás con su amenaza inicial de tomar la embajada con el razonable argumento de que las embajadas inglesas en el mundo quedarían expuestas a una jurisprudencia peligrosa, anunció que no reconocerá el status de asilado político y que, aunque a través de un “acuerdo amigable” con Ecuador, pretende sí o sí enviar a Assange a Suecia que a su vez a afirmado que no lo extraditara a EE.UU si existiera probabilidad de que se aplique la pena de muerte contra el australiano (la ley norteamericana la contempla para casos de robo de información peligrosa para la seguridad nacional).

 

Pero hay un pequeño detalle que subsanar, el “acuerdo amigable” parece hoy altamente improbable. Ecuador reaccionó con fuerza ante la amenaza británica y buscó y logró un firme y unánime respaldo de los países de la región a su postura. La torpeza de la reacción de los británicos, digna de mejores épocas del Imperio, le vino como anillo al dedo al Presidente ecuatoriano Rafael Correa para su frente interno.

 

Porque hay más de una paradoja en esta historia. En Ecuador los grandes medios de comunicación son duros opositores al mandatario a quien acusan públicamente de ser un “Dictador”. La disputa llegó incluso a los estrados judiciales y solo después de ganar la disputa Correa declinó ejecutar la millonaria sentencia.

 

Entonces mientras que hay periodistas en Ecuador que repudian a Correa por autoritario, para muchos otros en el mundo y en el propio Ecuador, el economista ecuatoriano formado en EE.UU, es ya un adalid de la libertad. Punto para Correa.

 

¿Pero es verdaderamente Assange un idealista de la libertad perseguido por los poderosos del mundo? Se conoce poco del pensamiento profundo de este hombre más allá de sus posturas políticamente correctas y sus acciones concretas en la difusión de documentos secretos.

 

¿Qué opina por ejemplo de la concentración de la riqueza en el mundo, verdadero causal de la concentración de poder que lo llevó a su actual situación de perseguido?. ¿Cuál es su postura en torno a la economía financiera y la ausencia de controles en su funcionamiento? ¿Considera, como ha señalado por ejemplo Cristina Fernández, que el capitalismo actual es una “timba financiera”?. Por lo pronto a fines de 2010, en una entrevista, Assange había amenazado con difundir documentos que entidades bancarias que demostrarían graves responsabilidades de las mismas en la crisis económica mundial, pero eso aún no ha sucedido (1)

 

Por supuesto que no tiene Assange ni su sitio ninguna obligación de hacerlo. No tiene tampoco porque responder estos interrogantes y puede dedicarse a ser simplemente un periodista que cuenta su visión de los hechos pero habrá que estar atento puesto que puede tratarse también de un elemento más de un mundo mediatizado que solo busca generar noticias impactantes en el marco de lo que Mario Vargas Llosa describe en su último libro, como “La Civilización del espectáculo”(2)

 

(*) Periodista. Licenciado en Comunicación Social

 

(1) http://www.publico.es/internacional/349286/el-proximo-objetivo-de-wikileaks-son-los-bancos

 

(2)Editorial Alfaguara 2012 ”La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien”

 

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