Política

Derechos Humanos: la historia de un conflicto

Aún cuando los trabajadores y dirigentes sindicales de ATE de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense decidieron seguir sin prestar tareas hasta tanto se esclarezcan los hechos de violencia denunciados el viernes pasado contra un grupo de “patovicas” en ese organismo con sede platense, un rumor comenzó a ganar terreno en ámbitos gubernamentales y legislativos.

El conflicto gremial incluso derivó en un pedido de renuncia de la funcionaria de la administración Scioli: Sara Derotier de Cobacho, cuya salida y paso al costado estría ya decidida.

 

Después de una reunión con el vicegobernador Gabriel Mariotto, la embestida K continuó con el pedido del bloque de diputados del sabbatellismo, quienes directamente pidieron la dimisión de Cobacho tras los hechos de violencia contra trabajadores, presuntamente atacados por “patovicas” durante una reunión por reclamos gremiales.

 

Pero en La Plata ya circula un fuerte trascendido que estaría indicando que algunos dirigentes sindicales del área de Derechos Humanos, lo que en rigor no quieren, es que haya ni efectivos de la fuerza policial provincial ni tampoco agentes de alguna empresa de seguridad privada custodiando las puertas de acceso de ese organismo.

 

“No quieren ser controlados (si salen del trabajo dentro del horario laboral), ni custodiados y mucho menos tener que exhibir el DNI”, ante cualquier uniformado, dijeron fuentes cercanas al organismo.

 

Pero el rumor indica también que, lo que los dirigentes de ATE no estarían relatando ante los funcionarios provinciales es que, al parecer, el “patovica” reaccionó a golpes de puño luego de que “alguien o algunos”  le escondieran “algún elemento personal” dentro del organismo.

 

“Es inconcebible que los trabajadores sean golpeados por una patota en sus lugares de trabajo”, denunció César Balinia, prosecretario gremial.

 

Nada justifica el accionar del “patovica” y sus otros 5 compañeros de actividad pero dicen que en Derechos Humanos algunos trabajadores habrían, en los días previos, no sólo hostigado verbalmente al custodio (le habrían dicho “putito” reiteradamente) sino que también le escondían elementos personales que trasladaba en una mochila en forma cotidiana.

 

La gota que rebalsó el vaso, fue el viernes pasado, cuando el “patovica” (víctima del supuesto hurto de un elemento personal) primero llamó a 3 colegas suyos para revisar bolsos y mochilas de los trabajadores, y después convocó para la requisa a otros 3 “patovicas” más, quienes decidieron recuperar las cosas a golpes.

 

Seguramente, la historia tendrá más y nuevos capítulos.

 

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