Javier Alonso llegó al ministerio de Seguridad bonaerense de la mano Sergio Berni, pero la política los encuentra hoy en veredas separadas. El funcionario se alineó con Axel Kicillof y se convirtió en uno de sus armadores de mesa chica mientras maneja uno de los temas más calientes de la provincia de Buenos Aires. Su exjefe político viró a un alineamiento total con Cristina Fernández de Kirchner y pasó a ser uno de los principales críticos del gobernador.
El ministro se apalanca en los números para defender su gestión. Especialmente en la baja de la tasa de homicidios. Es su principal argumento para contrarrestar las críticas libertarias y la acusación de que Buenos Aires es un “baño de sangre”, una expresión que salió de boca de la exministra de Seguridad y senadora Patricia Bullrich.
De Sergio Berni a Axel Kicillof
Alonso tiene un perfil poco habitual para un hombre que maneja una de las fuerzas de seguridad más grandes del país. Es técnico en minoridad y familia y cursó la maestría en Ciencias Sociales con orientación en educación, además de una especialización en gestión de políticas educativas. Está convencido que la seguridad se aborda de forma interdisciplinaria y no exclusivamente desde el monopolio de la fuerza.
Axel Kicillof junto a su ministro de Seguridad Javier Alonso, el canciller que envió a Santa Fe.
Siempre peronista, orgánico, aunque sin responder a ninguna agrupación en particular, Alonso llegó al ministerio de Seguridad de la nación en 2004, mucho antes de que desembarcara Berni. Con la llegada de “el sheriff” se sumó a su equipo y terminó ocupando la subsecretaría de planeamiento y formación entre 2013 y 2015.
Cuando asume Kicillof en la provincia y Berni en el ministerio de Seguridad bonaerense, acepta la convocatoria para ocupar un cargo similar: la subsecretaría de formación y desarrollo profesional. Así, se convirtió primero en el virtual viceministro, y después en el ministro cuando Berni decide correrse de ese lugar en diciembre de 2023.
Hoy la política los encuentra en veredas separadas: Alonso se sienta en la mesa chica del gobernador y arma en el país para su candidatura presidencial; Berni le tira piedras al gobernador en un alineamiento total con CFK.
“No hay relación, ni buena ni mala, hoy están en diferentes posiciones”, dicen cerca de Alonso, aunque destacan que desde que se fue del ministerio Berni “fue muy respetuoso” y no se metió más en ningún tema de gestión.
Con silla en la mesa chica de Axel Kicillof
Como sucedió con otras figuras, como el ministro de Desarrollo Agrario Javier Rodríguez, sorprendió el rol que Alonso tomó en el armado nacional de Kicillof. Es uno de los doce apóstoles que recorren el país para armar “la alternativa federal” que busca enfrentar a Javier Milei.
Parte del plafón con el que se mueve es el que construyó a partir de su participación en el Consejo Federal de Seguridad que reúne a todas las provincias. También, desde el contacto que fue tejiendo con dirigentes desde su llegada al cargo. Con bajo perfil pero sin tregua.
Desde ese lugar, el sillón de Seguridad, fue que construyó el vínculo con Kicillof. “Fue a fuerza del trabajo y la confianza desde que llegó al ministerio”, explica alguien de su equipo ante la consulta de Letra P. La misma fuente recuerda que apenas arribado Alonso al cargo de ministro, el gobernador comenzó el armado de su propia estructura política, tarea a la que el ministro se sumó de inmediato.
La seguridad, una papa caliente
Alonso tiene a su cargo una de las áreas más sensibles de la administración bonaerense y de la que más echa mano la oposición en tiempos de campaña para fustigar la gestión del gobernador. El pasado viernes, La Libertad Avanza presentó en ambas cámaras de la Legislatura bonaerense un pedido para que el ministro comparezca en el recinto a brindar explicaciones sobre la situación de inseguridad el territorio bonaerense.
El pedido llega luego de varios episodios violentos ocurridos en el conurbano y la reciente suspensión por 60 días de la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil. El proyecto ingresado reclama que Alonso explique las medidas que tomó el gobierno encabezado por Axel Kicillof para enfrentar la crisis de inseguridad que afecta al conurbano.
Sebastián Pareja dijo que “la crisis de inseguridad es desesperante”, y el presidente del bloque de senadores de LLA, Carlos Curestis, afirmó que "la Provincia es una zona liberada donde llevar a los chicos al colegio se volvió un acto de supervivencia mientras que el garantismo destruyó el orden”.
Pero los dardos llegan también de los propios. Tras el asesinato de un joven en José C. Paz, desde el municipio conducido políticamente por Mario Ishii, apuntaron directo contra Kicillof. En Morón, luego de un tiroteo frente a una escuela el sector de Martín Sabbatella acompañó un pedido de interpelación para el intendente Lucas Ghi.
La pelea por los datos
Alonso, que en el último tiempo levantó su perfil mediático, se vale de los números para contrarrestar las críticas ante cada micrófono que amplifica su palabra. Es que en 2025 los homicidios volvieron a bajar. Durante ese año fueron asesinadas 808 personas y la tasa de homicidios fue de 4,63 cada 100 habitantes. En 2021 fueron 830 los asesinatos; en 2022, 750; en 2023, 852 y en 2024, 848. Los datos de de la Superintendencia de Análisis Criminal arrojan que los homicidios dolosos siguen la misma línea.
En 2025, en el fuero criminal y correccional se iniciaron un total de 1.012.857 causas (incluyen todos los delitos graves y leves), contra 1.082.502 en 2024, esto es un 6,5% menos, de acuerdo con los datos del SIMP (Sistema Informático del Ministerio Público), publicados por el Departamento de Estadísticas de la Procuración General bonaerense.
Con esas cifras en mano, también apela a los sondeos de opinión pública, que en la última semana muestran a la inseguridad entre los lugares menos expactantes de las preocupaciones. Un trabajo de la consultora Zéntrix ubica a los ingresos (50,1%) y la incertidumbre económica (49,8) entre las dos principales preocupaciones, mientras que la inseguridad aparece en el séptimo lugar con el 20,7%.
Del otro lado, la oposición reluce otras estadísticas. Advierten que el último informe de la Procuración General reflejó un incremento de 12,9% en la tasa de homicidios en ocasión de robo durante el último año, además de la aceleración en las renuncias y sangría de personal policial: de 716 en 2024, a 1.082 en 2025, alcanzando a 1.785 las bajas registradas hasta agosto de 2026.