Argentina será sede hasta el jueves 8 de octubre de la 37ª Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), que congrega en Ushuaia a representantes de seis países de la región para coordinar campañas, capacidades logísticas y proyectos científicos, en un contexto de renovadas tensiones por Malvinas y el Atlántico Sur.
El encuentro volvió a realizarse en la capital de Tierra del Fuego después de 30 años y reúne a responsables de los programas antárticos de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. Además, participan Colombia y Venezuela en calidad de observadores.
La cita se desarrolla mientras crece la atención sobre el valor estratégico del Atlántico Sur y los accesos a la Antártida. La capacidad para abastecer buques, trasladar investigadores y movilizar equipamiento representa un recurso económico y logístico, pero también una herramienta para sostener la presencia de los distintos países en el continente blanco.
Ushuaia, Malvinas y la disputa por la logística antártica
Ushuaia integra el grupo de cinco ciudades reconocidas internacionalmente como puertas de entrada a la Antártida, junto con Punta Arenas, Ciudad del Cabo, Hobart y Christchurch. En paralelo, la administración británica de las Islas Malvinas impulsa el fortalecimiento de su infraestructura portuaria para ampliar las capacidades de prestación de servicios en el Atlántico Sur.
Ese escenario adquirió mayor relevancia a partir de la escalada diplomática por los recursos naturales en torno a las islas. El pasado 22 de septiembre, la Cancillería argentina presentó una protesta formal ante el Reino Unido por la extensión de licencias de producción de hidrocarburos offshore en áreas sujetas a la disputa de soberanía.
A su vez, el Gobierno argentino busca reforzar el papel de Ushuaia como plataforma logística. El proyecto de la Base Naval Integrada apunta a ampliar las capacidades para atender las operaciones vinculadas con el abastecimiento, el movimiento de personal y las campañas científicas que parten hacia el continente blanco.
Frente a ese contexto, la RAPAL tiene entre sus principales objetivos profundizar la cooperación latinoamericana. La agenda contempla la coordinación de campañas, el uso compartido de capacidades logísticas y el desarrollo de proyectos científicos conjuntos entre los países miembros.
“La RAPAL tiene el objetivo de fortalecer la posición de Latinoamérica en el marco del Sistema del Tratado Antártico”, explicó Fernando Chiesa, cofundador de FINNOVA, la fundación que promovió la candidatura de Ushuaia y participa de la organización local junto con la Cancillería, la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino.
Ciencia y logística: los ejes de la RAPAL en Ushuaia
La cooperación regional ya cuenta con iniciativas científicas concretas. Una de ellas es un proyecto latinoamericano coordinado por Argentina para estudiar la presencia de microplásticos en la Antártida. El trabajo busca armonizar los métodos de muestreo y análisis de los distintos países bajo protocolos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
La logística constituye otro de los ejes centrales del encuentro. Ushuaia se encuentra a unos 1.000 kilómetros de la península antártica y, según un análisis de competitividad elaborado por FINNOVA, su ubicación puede representar un ahorro de al menos dos días de navegación frente a otras alternativas, según las características de cada operación.
Esa ventaja geográfica abre una competencia por los servicios de abastecimiento, transporte de personal y cargas y apoyo a las expediciones científicas. También pone el foco sobre la capacidad de la infraestructura local para absorber un mayor volumen de operaciones vinculadas con los programas antárticos internacionales.
El sector privado también busca ganar participación. En febrero se concretó el primer vuelo civil desde Ushuaia hacia la reconstruida Base Petrel, a bordo de un King Air B200 y con apoyo del Comando Conjunto Antártico. FINNOVA, además, impulsó el Clúster Polar Ushuaia (PolarUsh) para articular empresas e instituciones interesadas en prestar servicios a los programas nacionales.
Como parte de la RAPAL, este miércoles 7 de octubre se realiza un Foro de ciencia, logística e innovación antártica que busca vincular las necesidades de los programas nacionales con las capacidades de investigadores, instituciones académicas y empresas.
La discusión de fondo pasa por cómo convertir la cercanía geográfica, la infraestructura y las capacidades científicas y productivas de Argentina en una mayor participación en las operaciones antárticas, en un escenario en el que Malvinas, el Atlántico Sur y los accesos al continente blanco volvieron a ocupar un lugar central en la agenda estratégica regional.