El exministro Martín Guzmán afirmó que la economía argentina mostró crecimiento, pero no logró mejorar el empleo ni los ingresos. Además, cuestionó el diseño del RIGI, advirtió sobre la escasa inversión y sostuvo que el equilibrio fiscal al que se ciñe Toto Caputo, por sí solo, no alcanzó para impulsar un desarrollo sostenido.
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“La economía crece un poco. Pero, cuando nos metemos dentro de ese crecimiento, lo que vemos es que hay algunos sectores que lo explican casi totalmente. Estos sectores generan dólares para el país, pero no resuelven de ninguna manera el problema del empleo ni el del crecimiento de los ingresos de la gente”, sostuvo en una entrevista con Infobae.
Empleo, salarios y crecimiento
El exfuncionario señaló que el Producto Interno Bruto avanzó 2,3% durante el último año, aunque precisó que cerca del 80% de esa expansión respondió al desempeño del agro, Vaca Muerta, la minería y la intermediación financiera. En contraste, remarcó que la industria y el comercio continuaron en retroceso, con consecuencias directas sobre el empleo.
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La industria golpeada por el modelo de Javier Milei
En ese contexto, afirmó que las proyecciones oficiales sobre una recuperación del consumo dependen de una mejora de los salarios o de una expansión del crédito. Sin embargo, consideró que ninguna de esas variables mostró perspectivas favorables. “Los ingresos mejoraron levemente el último mes, pero no despegan. Con esta economía no van a mejorar si no hay crecimiento en los sectores urbanos”, afirmó.
Guzmán también evaluó la evolución de la inversión privada y sostuvo que la apuesta del Gobierno no alcanzó los resultados esperados. “El Gobierno apostó a que este esquema generaría un fuerte despegue de la inversión, pero eso no ocurrió”, indicó. Aunque destacó el potencial de Vaca Muerta, consideró que esa oportunidad no fue aprovechada de la mejor manera.
Riesgo país, inversión y cuestionamientos al RIGI
Consultado sobre la baja llegada de inversiones extranjeras y el nivel del riesgo país, el exministro sostuvo que “hay evidentemente una falta de confianza en el futuro”. También planteó que los sectores con mayores ganancias deberían aportar más recursos al Estado para favorecer un desarrollo más equilibrado.
“Hay sectores a los que les está yendo muy bien, pero si tienen mayores ganancias, sería razonable que toda la sociedad participe de esos beneficios. Eso no ocurre porque el Estado no logra recaudar más de esos sectores”, señaló.
Respecto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Guzmán afirmó que el problema no radicó en la existencia de un régimen especial, sino en su diseño. Según explicó, el esquema impidió que el Estado captara parte de las rentas extraordinarias derivadas de los recursos naturales.
“El RIGI no es un error por ser un régimen especial, sino por cómo fue diseñado. Nos conduce hacia una enfermedad holandesa, que es cuando ocurre el desarrollo de un sector que genera divisas y, en lugar de ser utilizadas, como en Noruega o Australia, para potenciar el resto de la economía, termina perjudicando al resto de la economía”, sostuvo.
Subsidios energéticos y políticas de Estado
Durante la entrevista, Guzmán también defendió el esquema de segmentación de subsidios energéticos que impulsó durante su gestión. Afirmó que los subsidios generalizados fueron uno de los factores que explicaron los desequilibrios fiscales y sostuvo que la asistencia debía concentrarse en los sectores con menores ingresos.
“El esquema de segmentación permite reducir el déficit fiscal de una manera virtuosa y con menor impacto inflacionario, concentrando la ayuda en quienes realmente la necesitan”, explicó. Además, consideró que subsidiar de manera indiscriminada termina afectando a los sectores más vulnerables cuando el financiamiento proviene de la emisión monetaria.
Como cierre, el exministro planteó que algunas políticas deberían sostenerse más allá de los cambios de administración. Entre ellas mencionó la sostenibilidad fiscal, la sostenibilidad de la deuda pública, la política energética y una estrategia industrial de largo plazo. “Si la sostenibilidad fiscal y la sostenibilidad de la deuda pública se convierten en una política de Estado, la Argentina va a lograr una posición mucho más sólida desde el punto de vista productivo y laboral”, concluyó.