En un clima hostil, la Legislatura porteña aprobó los primeros proyectos del año de Jorge Macri
El PRO ordenó una mayoría en un escenario político más inestable de lo previsto. Esquirlas de la derrota en 2025. Patentes y Código Fiscal, en el temario.
En un clima enrarecido, la Legislatura porteña aprobó los primeros proyectos enviados por el oficialismo de Jorge Macri.
La primera sesión de la Legislatura porteña tras el recambio parlamentario y la apertura del año legislativo del 1 de marzo se organizó sobre una agenda consensuada, pero dejó en evidencia un arranque más áspero de lo anticipado por el PRO y con tiempos condicionados por el calendario político.
El oficialismo metropolitano consiguió la aprobación de iniciativas clave, a partir de una mayoría construida voto a voto, aunque la sesión y la constitución de comisiones cristalizó los costos que deberá asumir el espacio amarillo por la derrota en las elecciones del mayo del año pasado, a manos de La Libertad Avanza, con el hoy envuelto en la polémica, Manuel Adorni.
Entre los proyectos centrales debatidos en la jornada, se destacó la reformulación del tope al aumento de patentes atado a la inflación, impulsado por el Poder Ejecutivo que conduce Jorge Macri, junto con correcciones al Código Fiscal promovidas por el legislador y vicepresidente primero de la casa, Matías López. También se incluyó la exención del pago de Patentes y ABL para los damnificados por el derrumbe en Estación Buenos Aires, una medida que se terminó de cerrar en la reunión de jefes de bloque.
Jorge MAcri
La mayoría se terminó de sellar en esa instancia, con concesiones cruzadas entre oficialismo, libertarios y el peronismo para destrabar los puntos más sensibles del temario que se pactaron en el encuentro previo a la entrada al recinto. El paquete se completó con la primera lectura para la denominación de teatros en la estación Uruguay, un bloque de homenajes por el 8M, el 24 de marzo y el 2 de abril y el tratamiento de más de 140 tablas de resolución, declaración y conmemoración.
El reparto de cargos abrió la primera grieta
Detrás de la aprobación, la jornada dejó expuestos acuerdos inestables. Uno de los primeros focos de conflicto se registró en la previa, durante la constitución de la comisión de Planeamiento Urbano. Según el acuerdo negocia a tres bandas entre el PRO, el peronismo y LLA, una de las vicepresidencias de esa comisión iba a estar en manos de LLA, pero en la sesión de designación de autoridades quedó encabezada por Edgardo Alifraco (Confianza y Desarrollo), las vices ocupadas por Bárbara Rossen (Fuerza por Buenos Aires) y el diputado Darío Nieto (Vamos por Más).
Ese movimiento desató un cruce de alto voltaje entre la presidenta del bloque libertario, Pilar Ramírez, y su par del PRO, Silvia Lospennato, que recibió reproches sobre el incumplimiento de los acuerdos. El episodio dejó un dato de fondo: la relación entre ambos espacios está lejos de consolidarse como un esquema estable dentro de la Legislatura y anticipa un tira y afloje permanente.
El peronismo mostró su poder
La tensión también se trasladó al recinto durante el tratamiento de más de 140 tablas, donde un cruce entre el PRO y el peronismo escaló hasta poner en riesgo la continuidad de la sesión. El conflicto se desató tras la intervención de la legisladora oficialista Rocío Figueroa, en respuesta a un pedido de informes impulsado por Fuerza por Buenos Aires sobre la política de desalojos.
La discusión derivó en un cuestionamiento del bloque peronista a la ruptura de las reglas tácitas que limitaban las intervenciones en ese tipo de iniciativas. Pero sobre todo, provocó la reacción de la jefa del bloque peronista, Claudia Neira, que puso sobre la mesa el valor el peso del espacio -20 bancas, la primera minoría- y advirtió que podían levantarse del recinto, lo que hubiera hecho caer la sesión y dejado al oficialismo sin su principal objetivo de la jornada.
Estos episodios, antes y durante la sesión, dejaron una señal clara: el oficialismo porteño puede construir mayorías, pero a un costo mucho mayor a cualquier otro momento de su gestión. Con una Legislatura fragmentada y un calendario que acorta los tiempos -atravesado por la agenda electoral y el Mundial-, cada votación tendrá sus costos y demandará una negociación abierta y sin garantías.