La Sala de Periodistas de la Casa Rosada fue violentada durante el fin de semana, cuando los trabajadores acreditados no se encontraban en el lugar. Sin señales de haber forzado la cerradura, que custodian efectivos de Casa Militar, los periodistas encontraron pertenencias personales revueltas, desorden en el recinto y el faltante de algunos objetos. El episodio alimenta la sospecha de un mensaje de tinte político, en medio de los reiterados ataques del presidente Javier Milei contra el periodismo.
Este lunes, los periodistas acreditados encontraron abierta la puerta de la sala "Decano Roberto Di Sandro", ubicada en el primer piso de la Casa Rosada, a pocos metros de algunos de los despachos más sensibles del Poder Ejecutivo, entre ellos los del jefe de Estado y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Cajones de escritorios abiertos y lockers con pertenencias personales completamente revueltos fueron la primera señal de que algo había ocurrido. Los trabajadores aseguraron que nunca habían visto, en democracia, un ingreso de estas características a un espacio de trabajo dentro de la Casa Rosada. Además, constataron el faltante de algunos objetos de escaso valor, como paquetes de yerba, cajas de leche y otros elementos personales. La situación fue denunciada ante la División Comisaría Casa de Gobierno, dependiente de la Policía Federal, que tiene a su cargo la seguridad interior y la custodia del edificio.
Sin embargo, desde las restricciones impuestas por el entonces vocero presidencial Manuel Adorni, quienes vigilan de manera diaria y a toda hora la Sala de Periodistas son los efectivos de Casa Militar, cuerpo integrado por militares y civiles a cargo de Sebastián Ignacio Ibáñez. Ese organismo fue el que denunció por supuesto espionaje ilegal a periodistas de la señal Todo Noticias, una acusación que poco después fue desestimada por la Justicia.
Sala de Conferencias de la Casa Rosada.
Los ataques de Javier Milei a la prensa
El ingreso, robo y desorden dentro de la Sala de Periodistas ocurrieron apenas unos días después de que el primer mandatario criticara con dureza a la prensa y la oposición durante una charla ante estudiantes secundarios en la sede de Almagro de la Escuela ORT, en la que se suponía iba hablar sobre inteligencia artificial.
"La propiedad privada no es una convención humana arbitraria, es el reconocimiento de que el trabajo del hombre le pertenece porque el creador mismo lo instruyó así. Esto le vendría bien a los periodistas...”, apuntó Milei en un tramo de su discurso de 40 minutos, en referencia a las críticas de la prensa a su modelo político y económico. Entre algunos pequeños silbidos y abucheos en el salón, el Presidente alentó a los estudiantes a continuar con estos actos: "Si quieren hacerlo más fuerte, se los voy a festejar".
Las restricciones en la Sala de Periodistas de la Casa Rosada
La Sala de Periodistas permaneció cerrada durante 12 días, en medio de algunas de las jornadas judiciales más intensas, cuando se investigaba al entonces vocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Tras su reapertura, durante esa misma gestión, las restricciones y los límites para la prensa se profundizaron como nunca antes en la historia de la sala. De hecho, tal como denunció este medio desde ese momento, los periodistas deben anunciarse al ingresar al edificio, en la comisaría ubicada en el acceso a la sede de Gobierno.
Un efectivo de la Policía Federal y otro de Casa Militar solicitan de manera verbal el nombre y apellido de los comunicadores para cotejarlo en un listado de seguridad interna, una orden que baja de manera directa de la cúpula presidencial.
También se solicita el DNI y toda las pertenencias deben pasar por un escáner y atravesar un detector de metales. A veces, otro efectivo suma un detector de metales móviles, similares a los que se usan en eventos deportivos y recitales. En algunos pocos casos, las autoridades piden abrir mochilas y bolsos, y registran el ingreso de computadoras y otros dispositivos electrónicos. Si bien es algo que antes también sucedía, no se hacía con tanta meticulosidad.
¿Amedrentamiento a la prensa acreditada?
Entre los profesionales de la comunicación, el episodio genera especial preocupación por tratarse de una de las dependencias más custodiadas del país, con presencia permanente de efectivos de seguridad, cámaras y personal de distintas áreas. En ese contexto, resulta llamativo que desconocidos hayan podido ingresar durante la noche a la Sala de Periodistas. Tampoco parece que quienes entraron hayan buscado pasar inadvertidos: cajones, lockers y espacios de trabajo quedaron visiblemente revueltos.
Además, aquellas restricciones impuestas por Adorni, y hoy sostenidas por el secretario de Prensa Fabián Fernández y el vocero Adrián Ravier, continúan cada vez con más detalles. Una vez atravesado todos aquellos pasos de seguridad, los periodistas no pueden moverse con libertad o estar en espacios comunes como el Patio de las Palmeras. Existe un "corralito periodístico" para ir al baño y el comedor. Incluso en varias oportunidades, periodistas denunciaron que efectivos de seguridad los persiguieron hasta el baño.
Luego de alertar a las distintas autoridades, los periodistas acreditados evalúan presentar una denuncia formal en la comisaría y visibilizar el tema en los medios de comunicación y en la próxima conferencia de prensa de Ravier. Hay quienes sospechan que se trata de un nuevo intento de amedrentamiento a los periodistas no alineados con La Libertad Avanza.