La capital de Entre Ríos lleva casi una semana sin transporte urbano de colectivos. La UTE que tiene bajo su mando el servicio, Buses Paraná, no abonó el total de los salarios y su personal, nucleado en UTA, fue al paro. Con fondos nacionales mínimos, el conflicto abrió una puja entre el municipio y la provincia por los aportes de cada jurisdicción.
ERSA, la empresa de Marcelo Lischet que se quedará afuera del negocio en diciembre, es la firma principal de Buses Paraná en sociedad con Transporte Mariano Moreno SRL. En paralelo a la huelga que paralizó el transporte en la capital, la empresa mantiene sin inconvenientes el servicio Metropolitano que involucra el ejido capitalino que alcanza a Oro Verde, Sauce Montrull, Colonia Avellaneda, Villa Fontana y San Benito.
Por el cumplimiento de un servicio y no del otro, las suspicacias están a la orden del día en el Palacio Municipal, que afirma haber transferido los subsidios a su cargo. Mientras tanto, en la Casa Gris aseguran que también están al día con los giros. Con el comienzo de la campaña como telón de fondo, la tensión sobrevuela a las adminstraciones que comandan la intendenta Rosario Romero y el gobernador Rogelio Frigerio.
Paraná avisa que esta al día
El jueves pasado al mediodía la Municipalidad de Paraná jugó la primera carta avisando que había realizado una transferencia a Buses Paraná por 223 millones de pesos. Esa cifra comprende el pago del Boleto Estudiantil Gratuito Universal (BEGU) y otras contribuciones al sostenimiento del sistema de transporte en la ciudad. Los valores aplican al mes en curso, que la empresa cobró por el servicio que se encuentra paralizado.
Para el viernes, los colectivos del servicio urbano ya no estaban circulando por la ciudad. Se dictó la conciliación obligatoria, pero la UTA esgrimió que al realizar la medida de fuerza por falta de pagos de salarios no era aplicable. A esa altura del conflicto la empresa adeudaba el 50% de los sueldos. Ahora, después de las transferencias que llegaron desde la Nación, llegaron a cumplir con el 75% de las obligaciones salariales, pero el paro continúa.
Este miércoles la ciudad intimó formalmente a Buses Paraná a cumplir con el contrato de concesión y restituir de manera inmediata el servicio de transporte urbano de pasajeros en la ciudad. Así, con los pagos de la parte de los subsidios municipales realizados, las miradas se posaron en la Casa Gris.
El aporte del gobierno de Entre Ríos
El gobierno de la provincia asegura que está al día con su parte de las obligaciones. El monto que falta transferir, explican, está en medio de un proceso administrativo fruto del cambio de metodología para el otorgamiento de los subsidios.
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El viceintendente David Cáceres y la secretaria de Seguridad Vial, Movilidad y Ordenamiento Urbano, Katherina Stickel en la apertura de sobres para el nuevo servicio de transporte urbano de pasajeros.
Antes, la provincia subsidiaba a la empresa por kilómetro recorrido. Ahora, decidió “subsidiar la demanda”. Es decir, por boleto cortado. De este modo, con el modelo anterior, el Ejecutivo transfería los recursos al comenzar el mes. Ahora debe hacerlo, necesariamente, luego de finalizado el periodo. Es decir, cuando ya se sabe cuántos pasajeros viajaron. El cambio de sistema estira los tiempos al fleje.
El área de transporte provincial cuenta que aceleraron los procesos para que las transferencias desde la Nación llegaran a tiempo. Si esa buena voluntad efectivamente existió, en el Ejecutivo municipal no fue valorada.
Acusaciones cruzadas entre la empresa y el municipio
La empresa de Lischet reclama, además, una adecuación tarifaria por unos mil millones de pesos. Esa cifra es desestimada de plano por Pablo Testa, secretario Legal y Administrativo de la Municipalidad de Paraná. "Es otro tema, no tiene nada que ver. La tarifa es una, hay una forma de calcularla y ellos han venido prestando el servicio históricamente sobre la base de esta tarifa. Que haya cambiado el escalonamiento de los subsidios, que la Nación se haya retirado, son otros temas", sostuvo el funcionario.
"Hay alguien despechado", elucubró Testa sobre la empresa, en alusión a que ERSA se quedará afuera del negocio en diciembre. Por otro lado, recordó que la firma acumula multas por incumplimientos por casi 2.000 millones de pesos.
El 7 de diciembre la Unión Transitoria de Empresas misionera conformada por Transporte San José SA y Kenia SA se hará cargo del nuevo sistema de transporte de pasajeros en la capital provincial. Es un sistema adaptado a los tiempos libertarios, diseñado para funcionar sin subsidios nacionales y con pocos aportes de la provincia. La intendenta Rosario Romero suele decir que sigue planteando la necesidad de un transporte público subvencionado por el Estado, pero la realidad de la motosierra libertaria es la que rige este presente.
Esta semana la simultaneidad del paro y del reclamo de la empresa por fondos levanta suspicacias en el gabinete municipal. Recuerdan que se dieron situaciones similares cuando los empresarios pujaban por actualizaciones tarifarias. Por otro lado, advierten que resulta por lo menos raro que los choferes del área metropolitana no se solidaricen con sus pares del transporte urbano. trabajos.
En las últimas horas circuló la versión entre trabajadores de la UTA que ERSA podría retirarse antes de finalizar el contrato en la ciudad. Aunque hay procesos que no pueden saltearse y requisitos a cumplir ineludiblemente, comenzaron consultas para evaluar cuándo la nueva empresa podía asumir el mando.