Motosierra sin filo: Damián Bernarte propone llenar San Francisco de obra pública
El intendente inauguró tramos de pavimento en el pago de Martín Llaryora. Un municipio del interior sólido, donde el serrucho piamontés pasó tiempo antes.
Damián Bernarte anunció obras gracias a la motosierra que aplicó Llaryora en San Francisco.
Damián Bernarte, en un acto público en San Francisco.
Damian Bernarte, el alfil de Llaryora en el departamento San Justo.
El intendente de San Francisco, Damián Bernarte, promedió el primer mes de gestión del nuevo ciclo de gobierno con un anuncio que va a contramano de los tiempos de la motosierra. En medio de la inauguración de nuevo pavimento, el peronista que gobierna la localidad más importante del este de Córdoba ratificó que apostará fuerte al desarrollo de infraestructura.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
¿Cómo entender que un municipio del interior avance en la obra pública mientras el modelo nacional se impone desecharla? ¿Cómo volver a apostar a la pavimentación de calles después de tantos años y proyectar en consecuencia? ¿Cómo soñar con construir viviendas en una ciudad que le esquivó al ladrillo durante todo este tiempo, mientras a pocos kilómetros comunas más chicas facilitaban el acceso a este derecho? ¿Por qué no pasar la motosierra en tiempos donde esta máquina destructiva cosechó aplausos en cada discurso del presidente electo Javier Milei?
Para estas preguntas hay respuestas. San Francisco también tuvo su momento de motosierra, que hoy luce desafilada, pero que permitió ir consolidando las cuentas públicas hasta convertirlo en un municipio que, por ahora en el punto de las obras, puede sortear la crisis.
Motosierra piamontesa
Martín Llaryora asumió su primer gobierno en San Francisco en 2007 con un objetivo claro: sanear las cuentas de una Municipalidad en llamas. Destronó del poder al radical Hugo Madonna que soñaba con su tercer mandato consecutivo, aunque en ese entonces vivía una pesadilla con conflictos repetidos con el Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoem) y embargos por falta de pago a varias empresas de servicio, como por ejemplo la que proveía el agua potable.
El ahora gobernador de Córdoba armó su primer equipo municipal con profesionales que se desempeñaban en la parte privada y con referencias en materia económica. Su máxima en ese momento fue “transparencia, austeridad y eficiencia en la administración”.
La prioridad era paliar el déficit económico y resolver el endeudamiento, para luego poner la cabeza en materia de servicios y obras públicas. Fueron tiempos turbulentos donde la motosierra piamontesa empezó a mostrar sus dientes afilados.
Literalmente no había plata. Por eso, se apuntó al ahorro poniéndole fin a las privatizaciones y tercerizaciones, algo que se había vuelto una norma. La intención era volver a brindar servicios desde la Municipalidad con personal propio y no por medio de otras empresas, donde había muchas dudas respecto a los contratos. Fue prioridad recomponer el Corralón y su parque automotor que estaban detonados.
bernarte llaryora aresca.jpg
Damián Bernarte, Ignacio García Aresca y Martín Llaryora se repartieron el poder desde 2007.
Se hablaba a finales de 2007 de una deuda superior a los $100 millones. Las obras importantes, se pensaba, llegarían mediante gestión y ayudas del gobierno provincial con el mismo sello político.
Según declaraciones del propio Llaryora al asumir, el municipio no estaba en condiciones de hacer obras clave como gas natura, desagües pluviales, pese a que ante cada pequeña lluvia la ciudad desbordaba de agua, y aliviadores cloacales. Aquí, Juan Schiaretti tuvo mucho que ver en los años siguientes porque dio una mano gigante.
No hay plata
Salir de este vericueto no le iba a salir gratis a la patria contribuyente. No sólo había que recortar puertas adentro. La sierra eléctrica salió del Palacio Tampieri, como se conoce a la casa de gobierno sanfrancisqueña, para pasar directo por el bolsillo de vecinos y vecinas.
Con el tiempo, Llaryora ideó un sistema tributario con un índice que actualiza las tasas durante el año, sin que cada aumento se discuta en el Concejo Deliberante. Este va atado a la evolución salarial del personal municipal de primera categoría conforme al convenio; el costo total mensual que se deba abonar al servicio de recolección de residuos domiciliarios urbanos y el índice de la construcción publicado por el Indec.
Firmamos un convenio de intercambio de información tributaria y coordinación de acciones conjuntas de verificación y fiscalización, junto al @MinEconomiaCbapic.twitter.com/T13cQzmoI4
Un modelo similar el sanfrancisqueño aprobó en el municipio de la Capital y promovió la misma medida para los impuestos de la Provincia. No era un nuevo invento, sino una metodología practicada en su ciudad natal.
Con el diario del lunes, se puede decir que el objetivo se cumplió. San Francisco fue saneada y hoy sus cuentas están bastante sólidas.
Bernarte cosecha la siembra
Damián Bernarte es quien comanda los destinos de una ciudad que se muestra en crecimiento, pese al contexto crítico. Inauguró la última semana una importante obra de pavimento en barrio Cottolengo que beneficia a casi 150 familias.
“La ciudad se está transformando, está llena de obra pública y trabajamos junto a empresas constructoras locales generando mano de obra”, afirmó "el Peta" buscando complicidad con los vecinos.
damián bernarte obras.jpeg
La solidez financiera le permitió a la Municipalidad en la gestión de Ignacio García Aresca –en el medio de la de Llaryora y Bernarte- construir una Planta Elaboradora de Hormigón. Para este tipo de obras, el municipio absorbe ese gasto y el vecino paga el trabajo a cargo de la empresa elegida.
Con el cemento al alcance de la mano, Bernarte no solo promueve obras de cordón cuneta o pavimento –esta última se reactivó después de muchos años- sino que piensa en grande: lanzar un plan de viviendas, algo que a nivel local no tiene registro. “La construcción de casas será un eje en la gestión de los próximos 4 años”, dijo recientemente. La última vez que ocurrió algo parecido fue a través del Plan Federal en la década del 2000.
San Francisco no es una isla. Hay pobreza más allá de sus cuatro bulevares céntricos como la hay en diferentes centros urbanos de la provincia. Sumado a una clase media que cada vez debe hacer más malabares para llegar a fin de mes y cumplir también en su rol de contribuyente.
Sin embargo, a diferencia del modelo que propone Milei de un mercado que se regula solo, Bernarte se muestra como hacedor y se enfoca en la obra pública invirtiendo grandes montos de dinero.
“Los vecinos ven mejorada su calidad de vida, los centros vecinales permanentemente están solicitando obras y acciones para ello, y esa sinergia entre el sector privado, los centros vecinales y el Estado municipal permite que la ciudad siga progresando aún en un contexto general del país muy adverso”, remarcó el intendente en su última presentación pública.
Por ahora, en una ciudad donde Milei ganó con más del 70% de los votos la motosierra que propone para el país en San Francisco luce desafilada. La pregunta es hasta cuándo.