BRASILIA (enviado especial) La jornada electoral en Brasil comenzó la cuenta regresiva hacia su cierre, a las 17, en un clima general de tranquilidad y fuerte expectativa sobre el desenlace de la pulseada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Como viene anticipando Letra P, las medidas de seguridad habituales para una jornada electoral fueron reforzadas en esta oportunidad, en una señal de que Brasil todavía no termina de procesar el trauma del intento de golpe bolsonarista, que tuvo su expresión más dramática en el asalto a las sedes de los tres poderes, en esta ciudad, el 8 de enero de 2023.
En la amplia explanada se dispusieron sistemas inhibidores de drones y se pudo observar un despliegue adicional de fuerzas de seguridad en ese perímetro sensible, una prevención que remite a las heridas todavía abiertas de aquella jornada.
Brasil, con veda laxa
A diferencia de la veda estricta que rige en la Argentina durante la jornada electoral, en Brasil los votantes pueden acercarse a las urnas electrónicas con remeras partidarias, pines alusivos a los candidatos e incluso stickers pegados en la ropa.
Estas expresiones de apoyo están permitidas y no vulneran las reglas electorales. Lo que sí está prohibido es el llamado boca de urna, que en Brasil no alude a las encuestas realizadas a la salida de los centros de votación, sino a las manifestaciones de proselitismo en las inmediaciones de los colegios electorales.
La recorrida por dos ciudades
Letra P acudió a dos zonas demográficamente diferentes en lo político. Una fue Recanto das Emas, en la periferia de Brasilia, una ciudad que ya no es dormitorio y que tiene vida comercial propia, pero cuya población es en buena medida producto de la inmigración interna desde el norte y el nordeste del país.
Allí esperaba encontrar testimonios de preferencia marcadamente lulista, pero el resultado fue mixto. ¿Será que el voto bolsonarista penetró de un modo decisivo en las zonas pobres, algo parecido a una condena para el Partido de los Trabajadores?
Sin embargo, la percepción resultó opuesta en la visita a Lago Sul, la zona más rica del llamado Plan Piloto —el centro brasiliense—, donde el valor de las propiedades oscilan entre los 700.000 dólares y lo que la imaginación permita.
La sorpresa fue encontrar mucho voto por el actual oficialismo, sobre todo juvenil y de personas vinculadas a las actividades académicas que también distinguen la actividad de esta ciudad administrativa.
Según se ha dispuesto, quien resulte ganador en las elecciones de hoy, no asumirá, como era tradición hasta 2023, el 1 de enero. Lo hará el 5 de enero de 2027, un cambio de protocolo que da cuenta de la inconveniencia para los visitantes internacionales de un acto tan importante, en una fecha tan inoportuna.
Las cartas están sobre la mesa. Sólo falta esperar el resultado de este juego agónico.