ELECCIONES 2023 | CÓRDOBA

Juan Schiaretti votó con las viejas cábalas del nuevo peronismo cordobés

Usó su campera roja fetiche y almorzará milanesas. Respetó la veda y pidió una concurrencia masiva a las urnas. Por primera vez en 24 años, los fundadores del cordobesismo no estarán en la boleta.

Campera roja, paso lento, sonrisa puesta. Así descendió el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti de la camioneta gris que lo trajo a la explanada natural del colegio Domingo Savio para emitir un voto que no tendrá su rostro, ni el de José Manuel la Sota, por primera vez en un cuarto de siglo de administración a cargo del peronismo cordobesista.

Cumplió con cada una de sus cábalas. Vistió el clásico abrigo que utiliza los domingos electorales y que compró personalmente su esposa, la senadora Alejandra Vigo. “Tengo varias”, confesó para aquellas personas interesadas en el outfit del gobernador que quiere ser presidente. Votó temprano y anticipó el menú del domingo familiar: milanesas a la napolitana.

La cotidianeidad del gobernador no corrió el foco de lo importante. Fue su último voto como gobernador, pero el primero como precandidato a presidente por el frente Hacemos por Nuestro País.

En sintonía con la imagen de orden y prolijidad que se esmera en proyectar, Schiaretti evitó romper la veda electoral. Cierto es que rehuyó de su preferencia por el verbo “hacer” antes que el “hablar” y conversó con la ampliada presencia de medios locales y nacionales que anticipan que se vivirá una jornada histórica y que sus coqueteos con Juntos por el Cambio le devolvieron una centralidad que ahora deberá corresponder en las urnas en agosto.

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“Lo hablaremos en su momento”, cortó en seco Schiaretti. La prioridad es y será entregar la banda provincial a un peronista, pero no a cualquiera de los que polarizarán la elección. El peronista que quiere el gobernador es Martín Llaryora y no al díscolo Luis Juez, con el que se cruzó en 2007, cuando un puñado de votos de diferencia abrió la crisis política con la que inició su primer mandato como gobernador.

Schiaretti quiere a Llaryora por todas las razones explicativas que habilite el sentido común, pero más lo quiere para evitar que Juez ingrese al Panal con la satisfacción de la revancha.

Juan Schiaretti y Florencia Randazzo, la fórmula presidencial. 
Carlos Gutiérrez salió al cruce de las acusaciones que aseguran un futuro conjunto entre el cordobesismo y el massismo. Massa ya fracasó, aseguró. 

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