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Rosca divina

El arzobispo Ángel Rossi respaldó a los sindicatos en el inicio de otra puja salarial con Martín Llaryora

El obispo valoró el rol comunitario de los gremios. La línea sintoniza con la estrategia de la CGT. Aval doctrinario a un pedido de paritarias que mira el '27.

Mientras tejen diversas especulaciones sobre la reapertura de las negociaciones paritarias con Martín Llaryora, así como con la extensión que podrían alcanzar los nuevos acuerdos, los sindicatos de trabajadores estatales de la provincia recibieron un simbólico aval de Ángel Rossi, el arzobispo de Córdoba.

Durante la mañana de este martes, la máxima autoridad de la Iglesia Católica cordobesa encabezó un encuentro con dirigentes gremiales, representantes de cooperativas y de mutuales, en la sede de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio (AGEC).

Aunque la convocatoria tuvo como eje la visita de León XIV, Rossi aprovechó para expresar un fuerte apoyo a la actividad sindical, tomando como referencia las propias palabras de Robert Prevost. También trazó crudos diagnósticos sobre una realidad social que incluye un marcado incremento de la informalidad laboral y un nuevo crecimiento de la pobreza.

Sin menciones explícitas, los asistentes interpretaron que el destinatario de tales parrafadas era el presidente Javier Milei, cuya gestión ha impulsado una reforma laboral leída como un retroceso en los derechos laborales. Sin embargo, no pocos elevaron la vista en dirección a la sede de la gobernación, donde este mismo martes comenzó la ronda de negociaciones con las representaciones colectivas de los trabajadores.

La palabra de León XIV

Como lo ha hecho en previos encuentros, el Arzobispo valoró especialmente “el rol insustituible que cumplen los gremios en la estructura comunitaria”. A tal fin apeló a una serie de reflexiones del papa sobre el sentido del trabajo organizado. “‘Los sindicatos son fundamentales para la sociedad. No hay sociedad sana sin sindicatos. Significado de sindicatos: hacer justicia juntos”, expresó.

Tales palabras fueron seguidas con atención por referentes de unos 16 gremios, aglutinados en las dos CGT de Córdoba. Destacaron entre ellos la Unión de Educadores (UEPC), judiciales (AGEPJ), Luz y Fuerza, Sanidad (ATSA), alimentación (STIA), vigiladores privados (SUVICO), Camioneros, choferes de media y larga distancia (AOITA) y los anfitriones, empleados de Comercio.

Dejando de lado diferencias de enfoque y asimetrías en sus vínculos con gobiernos, los dirigentes consideraron que las palabras de Rossi “reafirmaron el compromiso mutuo entre la Iglesia y el movimiento obrero para velar por la dignidad humana y el bienestar de los sectores populares”.

El mensaje de Ángel Rossi

Voces presentes en la jornada recordaron que no se trató de la primera reunión con el cardenal, en instancias organizadas por la propia Iglesia. También evocaron acciones conjuntas con la Pastoral Social. “La situación social nos ha acercado bastante”, explicaron.

La visita del Papa sirve ahora para actualizar el vínculo. Así como los gremios pusieron a disposición sus estructuras (e infraestructuras) para la organización del magno evento, el arzobispo ratifica la valía de estas instituciones en una sociedad que parece desgranarse en un sinfín de conflictos individuales.

La ocasión sirvió también para revalidar las críticas al gobierno de Milei, al que ofrecen como contraste la valía de la doctrina social de la Iglesia, cuya expresión, se descuenta, brotará de los discursos de noviembre.

Por si acaso, Rossi remarcó que la visita de Prevost no debería leerse estrictamente en clave política, aunque ninguno de sus mensajes pueda ser interpretado con ingenuidad. “El contraste es notorio. No hace falta forzar ideologías para admitir que lo que hace el gobierno nacional es desastroso. Por eso también nos da esperanzas la llegada de su santidad”, sintetizó uno los asistentes.

“Hubo un raconto de la doctrina social. Se leyeron pasajes del Evangelio y textos de León XIII y Francisco, que le daban centralidad al sindicalismo. Sin bromear, hoy serían tildados de comunistas”, añadió la fuente consultada.

La pulseada con Martín Llaryora

Tampoco valen las lecturas lineales en torno a los movimientos del vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina. En sus casi cinco años como cardenal, se ha involucrado en discusiones espinosas de alto impacto social. Lo ha hecho con una mirada social, humanista, casi antagónica a la de su predecesor, Carlos Ñáñez.

En más de una ocasión, sus posturas chocaron con las del gobierno nacional. Por caso, a la salida del encuentro aseguró a los medios que “cree a la gente que dice que no llega a fin de mes”, en respuesta a las declaraciones del presidente.

Pero también ha sabido marcar diferencias con el gobierno provincial. En su intervención más reciente, logró suavizar los proyectos para regular la actividad de los naranjitas en la provincia, pidiendo para ellos la comprensión que amerita su precaria situación económica.

Sobre ese trasfondo puede interpretarse el valor que tiene para los gremios locales cada registro con Rossi. Especialmente ahora, en la previa a una nueva apertura de las discusiones salariales con el gobierno cordobesista.

No esperan, los dirigentes sindicales, una expresión categórica del arzobispo en favor de una negociación que tiene del otro lado a Llaryora. Sí valoran cada acto de respaldo en un contexto que siguen reconociendo hostil para la defensa de los trabajadores. En dos meses, varios de ellos deberán sentarse a discutir el encuadre de sus tareas tras la caída de la ultractividad de los convenios colectivos.

Un cronograma para Córdoba

Además de tal desafío, las agremiaciones plantean reabrir las discusiones paritarias por la erosión que supone la inflación, proyectada en al menos 30% para el año, sobre sus salarios.

Primera en sentarse a la mesa, so pretexto de revisar el acuerdo rubricado en abril, la UEPC, planteó este mismo martes al secretario de la Gobernación David Consalvi ”la necesidad de recuperar el poder adquisitivo ante el aumento desmedido de los servicios públicos y la crisis de endeudamiento que atraviesan los hogares de trabajadores y jubilados”.

Una primera lectura fija el fiel en el reclamo no resuelto en aquella negociación: la asignación de un monto extra que permita recuperar algo de lo que el sindicato de estatales más grande de la provincia considera perdido en los últimos cuatro años.

Sin embargo, las inquietudes de las agremiaciones también son políticas. A sabiendas que el Panal especula con fijar la fecha de elecciones entre abril y mayo del año próximo, esperan una oferta que les permita “garantizar la paz social” en una campaña proselitista que estaría en plena ebullición.

No se trata solamente de esperar un gesto habitual en plena etapa electoral. Asumen que el gobernador, lanzado a su reelección, necesita transitar el primer trimestre del año próximo sin conflictos sindicales.

Ante tal necesidad, surfeando rumores que hablan ya de acuerdos proyectados hasta junio de 2027, las entidades obreras esperan del gobernador algo más que promesas y un pagadios.

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