Esta vez la locación elegida para el cierre de la campaña de Juntos por el Cambio(JxC) para la gobernación igualó a la gran expectativa que mostraba la dirigencia encolumnada detrás de Luis Juez y Marcos Carasso. Encumbradas referencias de la alianza agitaban encuestas recién hechas con alentadoras predicciones. Para reforzar la credibilidad de las cifras develaban, con cautela, los remitentes registrados en WhatsApp.
JxC se ilusiona con la paridad electoral con el delfín del gobernador Juan Schiaretti. En el búnker de Martín Llaryora, el candidato de Hacemos Unidos por Córdoba, se aferran a los guarismos de Guillermo Seita, que le marcan una victoria segura.
Juez, Carasso y Rodrigo de Loredo se mofaron de las encuestas. Montaron efusivos discursos contra la maquinaria peronista para concluir que respiran un fin de ciclo.
“No discutimos el futuro de Juez. El domingo no estamos eligiendo a un director de parques y paseos. Estamos eligiendo un gobernador con huevos”, disparó el candidato a la gobernación. Más Juez que nunca.
Atrás quedó el estadio de un histórico barrio cordobés elegido para la apertura. La apuesta para el cierre fue mayor, pero las figuras protagonistas no fueron las del comienzo. Para la gran batalla electoral, Juez se recostará en la coalición unida, en el apoyo halconado de Buenos Aires, pero principalmente en su olfato político.
No hubo ni usa sola referencia a la alianza nacional. Juez se presentó autosuficiente con el plafón de la coalición. Su agradecimiento fue constante.
“Si hoy llegamos con esta chance de gobernar esta provincia es porque hay un montón de intendentes que se cargaron al hombro los procesos electorales; porque acá hay militancia y nos los están arriando como el búnker de Llaryora”, se burló el senador que quiere ser gobernador.
El expresidente Mauricio Macri y la presidenciable del PRO, Patricia Bullrich, enviaron sus saludos audiovisuales en la que fue la enésima confirmación del apoyo al “cambio” en la provincia que gobierna el peronismo desde hace 24 años. No es casual que del nido halcón hayan bajado esas encuestas que insuflaron de un ánimo que no se observó en otros tramos de la campaña. Sin embargo, la jerarquía otorgada a los saluditos fue marginal, mientras el auditorio estaba a medio llenar.
Los videos de los popes se proyectaron con suficiente antelación a la llegada del candidato. Fue el propio Juez el que pidió un cierre provincial, alejado de ese abrazo que marcó el inicio de las acciones proselitistas y que reunió, en un mismo palco, a tres presidenciables. Además de la exministra fueron de la partida ese día el alcalde amarillo Horacio Rodríguez Larreta y el titular de la UCR Gerardo Morales.
El apoyo de Macri y Bullrich revitalizó una campaña descafeinada. Al propio Larreta debería agradecerle, si cabe la ironía, la centralidad que le dio la intentona de sumar a Schiaretti a la alianza para la ronda nacional. Fue un cachetazo para que volviera a ser el Juez que supo cosechar grandes adhesiones, pero que le reservó frustraciones y bochazos en las urnas.
Hacia el mano a mano
El duelo será con Llaryora. La dirigencia cambiemista siempre sostuvo que las máximas referencias de JxC ayudaban, pero que no determinaban el curso del voto. Ejemplos sobran. En la lista de quienes ganaron y perdieron en la interna de la alianza pueden anotarse nombres repetidos.
Con críticas explosivas hacia el peronismo marcó la tónica de su último discurso, a 48 horas de la apertura de las escuelas este domingo. Temeroso de un “fraude” electoral instó a los fiscales a cuidar el voto y prometió “salir a festejar” cuando el último fiscal regrese con el acta de escrutinio.
El discurso fue, en parte, improvisado. Aprovechó el ingreso de una mujer que escrachó a Brenda Austin por haber apoyado la despenalización del aborto en el Congreso para atribuir la división a una maniobra del peronismo.
“Nos quieren llevar a la mugre, a la pelea, menos mal que apareció está mina. Ya nadie habla del Neonatal, de Blas Correas, de Oscar González”, enumeró Juez los casos más resonantes que golpearon al oficialismo, como la muerte de bebés sanos en la maternidad, el caso de gatillo fácil y el accidente fatal que protagonizó el expresidente provisorio de la Legislatura.
Juez cerró con una promesa de batacazo y una postura desafiante. “¿Por qué no me chupan un huevo? Conmigo no pudieron nunca en 40 años de política. Jamás me arrodillé ante el poder y no lo voy a hacer ahora que voy a ser gobernador de Córdoba. El domingo se van a comer una cagada que no la vieron venir. El domingo me toca ganar. Es la hora nuestra”, avisó.