José Glinski no quiere mostrarse envuelto en la rosca política del PJ de Chubut y por eso decidió mirar de lejos la foto entre sus compañeros Juan Pablo Luque y Dante Bowen. Los tres están anotados para pelear la gobernación en nombre del peronismo, pero el extitular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria le escapa a los acuerdos endógenos y busca construir una agenda con los que considera los temas centrales de la provincia.
Pese a que el ecosistema justicialista de la provincia de la Patagonia tuvo una novedad que causó más de un rumor de pasillo en los últimos días, cuando Luque y Bowen se mostraron juntos, Glinski sigue su camino y apunta a tres ejes para perfilar su propuesta: asuntos urgentes de Chubut, como la defensa de los recursos naturales y la producción, dardos al gobernador Ignacio Torres y nada de hablar de candidaturas, aunque tenga aspiraciones.
Glinski hace la suya en Chubut
Glinski miró de lejos con toda intención la movida de Bowen y Luque. El intendente de Dolavon y el último candidato a gobernador del PJ agitaron su encuentro en Esquel, pero decidieron soslayar que ambos se consideran candidatos. Luego, anunciaron que trabajarán juntos por la unidad del PJ.
Cerca de Glinski consideran que Luque y Bowen “están apuradísimos”. “Parecen dos desesperados”, opinan a su lado.
Juan Pablo Luque y Dante Bowen.
Sin embargo, la foto de Luque y Bowen entró dentro de los cálculos. Luque viene de perder por una uña en las elecciones de octubre ante La Libertad Avanza: esa es su plataforma para aspirar a la gobernación. A pesar de su voluntad, asoman voces que le piden que vuelva a competir por la intendencia de Comodoro Rivadavia, que ejerció entre 2019 y 2023, para asegurar el bastión del peronismo chubutense ante una puja provincial que asoma difícil.
No por nada Luque salió días después de su foto con Bowen a reafirmar su voluntad de ser candidato a gobernador. Sin embargo, en todos los campamentos hacen cuentas y habrá que ver qué dicen las encuestas a fin de año.
El intendente de Dolavon corre de atrás en niveles de conocimiento, pero el hecho de estar en el bolillero ya le suma puntos. Por ejemplo, para cimentar su intención de ser el referente de Axel Kicillof en Chubut. Además, su juntada con Luque despejó algunos nubarrones: en el peronismo había quienes lo veían demasiado cerca del oficialismo.
El peronismo de Chubut, plagado de internas
Hay otra movida que, cerca de Glinski, señalan como al menos contradictoria. Se trata del pedido de interpelación al secretario de Obras Públicas de Comodoro Rivadavia, Fernando Ostoich, para dar explicaciones sobre la obra pública. El tema es visto como un dardo directo al intendente, Othar Macharashvili, con un detalle: la iniciativa contó con el voto del bloque Arriba Chubut, controlado por Luque.
Othar Macharashvili, intendente de Comodoro Rivadavia.
“Hablan de unidad y después quieren voltear a un intendente propio”, dicen cerca del diputado, algo indignados. A pesar de la tensión, Glinski no quiere romper el diálogo con todos los sectores, principalmente porque cree que con todos se puede llegar a un acuerdo de cara a 2027. “José habla con todos, todo es posible porque la coyuntura acelera”, reconocen en su entorno.
Ese “todos” incluye al peronismo amigo de Torres, cuyas caras visibles son los hermanos Sastre, que controlan políticamente Puerto Madryn. Ese sector ya rompió en 2025 y apostó por hacer su propio juego con la banca de algunos sindicatos. Ahora, no esconden que trabajan para engrosar Despierta Chubut. Sin embargo, en el PJ se esperanzan con reconstruir puentes y por eso, por ahora, se cuidan de opinar.
La agenda de Glinski
La apuesta de Glinski es construir a partir de lo que llama “la agenda de la gente”. El diputado apunta a emparentar a Torres con Javier Milei. “Con este modelo, Chubut perdió 683 empresas y 13.741 puestos de trabajo”, dice en uno de sus últimos posteos, “y el gobernador lo apoya porque está más preocupado por ser el candidato de Milei que por la realidad de los chubutenses”.
El pasivo ambiental de los pozos petroleros abandonados es uno de los temas que aborda Glinski. La provincia patagónica viene surfeando el retiro masivo de YPF, que abandonó los pozos convencionales para enfocarse en Vaca Muerta. El diputado presentó un proyecto para que esas firmas se hicieran cargo del cierre de esos pozos, que además pusieron en crisis el empleo en Chubut.
Otro foco es la represa de Futaleufú, que se construyó en los años 70 para abastecer a Aluar y en diciembre debe renovar su concesión. Glinski quiere que la provincia se meta en el diseño del pliego para hacer valer una ley que le otorga a Chubut el 5% de lo facturado por venta de energía. De esta manera, apuesta a que ese porcentaje se destine a aliviar las tarifas eléctricas chubutenses.
La agenda de Futaleufú tiene un rédito adicional para Glinski: es un tema que también trajina Nacho Torres, quien reivindica que el poder concedente de la licitación que viene le corresponde a Chubut. Más allá de las posturas, la discusión por la represa pone a Glinski a debatir con el mandatario provincial, "lejos de la rosca endógena" que tanto le cuestiona al peronismo.