14|9|2022

Valenzuela: “El principal problema son los políticos”

14 de julio de 2022

14 de julio de 2022

El intendente de Tres de Febrero carga contra la dirigencia que va “a contramano” de los problemas de la gente. No ve un estallido. Reclama autonomía municipal.

Diego Valenzuela es historiador, periodista y docente. Asumió como intendente de Tres de Febrero en 2015, en pleno apogeo de Cambiemos, y ratificó su cargo en las urnas cuatro años después, cuando la mayoría de los líderes de Propuesta Republicana (PRO) sucumbían al mandato popular. Destaca la propuesta de amplitud y moderación que pregona Horacio Rodríguez Larreta y suma la necesidad de terminar con los “dirigentes divorciados de la sociedad”. “El principal problema son los políticos”, afirma en entrevista con Letra P al repartir responsabilidades sobre las carencias estructurales en el conurbano bonaerense. En su visión, es la dirigencia que da lugar al surgimiento de espacios de la extrema derecha.

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Para abordar algunas de las problemáticas en los distritos que circundan a la Ciudad y donde se amontonan 11,5 millones de personas, problemas entre los que destaca la economía y la falta de oportunidades, propone dar una “discusión de la coparticipación y cambiar la filosofía de gestión bonaerense”. Remarca que “no se gobierna desde la Ciudad de Buenos Aires, pero tampoco desde La Plata”, y que, por el contrario, debería ejercerse la administración de la provincia de manera descentralizada y con autonomía de los municipios. Bajo esta idea es que rechaza también la división de este territorio. “Para sanar un cuerpo no hay que desmembrarlo”, argumenta.

 

-¿Cómo describe la situación en el conurbano?

 

-Es una constante de esfuerzos para sobrevivir, producto de las inmigraciones internas, pero también grandes problemas sin resolver respecto a las políticas públicas y el acceso al trabajo. El poder adquisitivo está para atrás y no hay ningún esfuerzo individual que pueda sostener la calidad de vida. La gente vive una situación muy jodida, el vecino la pelea todo el día.

 

-¿Cuál es el principal problema y quiénes son los responsables?

 

-El principal problema son los políticos. Van a contramano de las problemáticas de la gente. Es decir, dirigentes divorciados de la sociedad, lo que genera la emergencia de algunos liderazgos disruptivos.

 

-¿Puede estallar el conurbano?

 

-No. Si bien la mitad de los pobres del país están en esta provincia y la mayoría de ellos en el conurbano, hay redes de políticas públicas, transferencias económicas y diferentes programas que sostienen para que no suceda. La seguridad alimentaria se aborda en los tres niveles de gobierno. Por eso, a pesar que la economía está muy mal, una buena parte de las personas más vulnerables están siendo atendidas por el Estado. 

 

-¿Dice que la salida de la crisis debe darse con más presencia del Estado?

 

-Con un Estado eficiente, que ordene la macroeconomía y no dilapide los recursos escasos, por ejemplo, subsidiando tarifas de servicios de los ricos o sosteniendo empresas como Aerolíneas Argentinas, que es ineficiente; lo mismo que Astillero Río Santiago, que en nueve años no botó una embarcación y en los últimos dos años hizo dos lanchas de entrenamiento. Me encantaría que sean empresas estatales que puedan competir con el sector privado de manera eficiente.

 

-¿Empresas públicas con otra forma de administración?

 

-El déficit fiscal es la madre de todos los problemas.

 

-¿Cree posible bajar impuestos sin afectar derechos y servicios?

 

-En Tres de Febrero tenemos la segunda tasa más baja del conurbano, después De Vicente López. Ya eliminé 71 impuestos y voy por más. Necesitamos una baja generalizada de impuestos y un traspaso de potestad tributaria a las provincias.

 

-¿Cuáles?

 

-No me gusta el impuesto a la exportación, que no es retención. Está bien porque es constitucional, pero lo que quiero decir es que el 30% de la manufactura de origen agropecuario es de la provincia, se va y no vuelve. ¿Sabe cuánta plata hubiera sido en 2021 en coparticipación a los municipios? 45 millones de pesos; y lo pagan los productores, no los exportadores. 

 

-¿Cree imprescindible la asistencia social a través de planes?

 

-Son imprescindibles en tanto tengamos esta situación social y no logren revolver la macroeconomía. Hoy son necesarios, aunque deberíamos cambiarle la lógica. Si no lo hace este gobierno, lo vamos a hacer nosotros en 2023. 

 

-¿Los planes deben ser administrados por los intendentes?

 

-Se puede hacer sin intermediarios, como un beneficio directo al trabajador y trabajadora, con un control mucho más estricto.

 

-¿Quién debe controlar?

 

-Los municipios podríamos hacerlo mejor que los movimientos sociales, porque las intendencias tenemos dos cosas a favor: una es la rendición de cuentas, tanto ante el Tribunal del Cuentas y el Concejo Deliberante como en las elecciones, donde damos explicaciones de qué hacemos con los recursos públicos; otra es que conocemos mejor el territorio y el mundo laboral. 

 

-¿Qué rol tienen los movimientos sociales?

 

-Han demostrado en su gran mayoría que los planes son para ellos una herramienta de manipulación política.

 

-¿Dice que no cumplen un rol de contención social?

 

-Cumplen el rol de contenedores sociales, pero no alcanza y ese es el problema, porque no fomentan la cultura del trabajo. Sus objetivos son armar un ejército político para instalar una discusión política y, en su mayoría, usan a la gente. Trabajo mucho con la Iglesia.

 

-¿Trabaja con esa institución temas sociales?

 

-Sí, porque entienden el tema. Los párrocos están en el territorio y saben de la importancia del vínculo entre rol del Estado y fomento del trabajo.

 

-¿Está de acuerdo con dividir la provincia?

 

-No, para sanar un cuerpo no hay que desmembrarlo. La provincia no es inviable e ingobernable, para nada. Tiene sus recursos, sólo que no están bien administrados.

 

-¿Qué cambio propone?

 

-Una discusión de la coparticipación y cambiar la filosofía de gestión bonaerense. No se gobierna desde la Ciudad de Buenos Aires, pero tampoco desde La Plata, una ciudad que fue producto de la amputación de la provincia en 1880, época de la federalización de Buenos Aires, que es única y hermosa en su diseño arquitectónico, pero que no creó una comunidad política que pueda conducir a todo el territorio desde ahí. Requerimos de otro tipo de gestión mucho más territorial y de sociedad entre el gobernador y los 135 intendentes e intendentas.

 

-¿El rechazo a dividir la provincia se traslada a municipios grandes como La Matanza?

 

-Quizá ahí es distinto, porque podríamos plantear cuál es el tamaño de un distrito óptimo para hacerle un seguimiento y recorrerlo.

 

-¿Está planteando una descentralización?

 

-Planteo regionalizar, sin crear ningún cargo nuevo. Gobernador e intendentes trabajando juntos y armar regiones en base a cuestiones comunes que no tienen que ver con las secciones electorales. Sabemos que la Quinta de la costa no tiene nada que ver con la del interior. Y a eso, sumarle autonomía municipal. Por eso apoyo los proyectos del radicalismo que impulsan Maximiliano Abad y David Hirtz

 

-¿Eso incluye el traslado de la Policía Local?

 

-Incluye una autonomía municipal en términos constitucionales. No puede ser que tengamos una contradicción entre la Constitución nacional, que con el artículo 123 nos da la autonomía, y la provincial, que nos la niega. Pero, además, con responsabilidades y recursos. ¿Si se rompe una puerta de una escuela acá la vuelta, alguien puede pensar que lo puede arreglar un funcionario desde La Plata? No, por eso necesitamos una autonomía en asociación con la provincia que tenga una visión más estratégica de lo productivo, la infraestructura, la producción y la educación vinculada a la formación y el trabajo.

 

-¿A qué se refiere que sea con recursos?

 

-A que debemos coparticipar todos los recursos que llegan a la provincia. El federalismo también es para adentro. Lo que hoy tenemos es unitarismo; cada recurso que entra debería distribuirse al 16,4% a los municipios y, a su vez, los municipios podríamos tener potestades tributarias como la provincia respecto de impuestos nuestros que han quedado en la Nación.