11|4|2021

Superdomingo regional: Ecuador y Perú votan para superar sus crisis

07 de abril de 2021

07 de abril de 2021

Definiciones finales ecuatorianas y primeras tendencias peruanas. Bolivia cierra las subnacionales y Chile espera. De fondo, problemas estructurales y comunes.

El domingo empieza a definirse el año continental en la frontera entre Ecuador y Perú. En Quito, más de 13 millones de personas podrán votar en el ballotage entre el correísta Andrés Arauz y el banquero Guillermo Lasso. En Lima, más de 25 millones participarán de la primera vuelta presidencial. A pesar de ser dos realidades distintas, el escenario es similar: crisis políticas e institucionales previas a la pandemia que se agravaron por su impacto económico y social con la segunda ola de Covid-19.

 

En Ecuador, luego de imponerse con el 32,72% sobre el 19,74% del banquero Lasso, Arauz buscará retornar a la autodenominada Revolución Ciudadana al Palacio de Carondelet luego de la traición del actual mandatario, Lenín Moreno. Al buscar ampliar la base electoral en el todo por el todo, los candidatos trataron de alejarse de la polarización que vive el país desde la primera victoria de Rafael Correa en 2007 y le hablaron al movimiento feminista, a los sectores ecologistas, a indígenas y a la juventud; grupos esquivos a ambas figuras, pero fundamentales en estos momentos.

 

El que jugará de forma indirecta es Yaku Pérez, quien quedó apenas 32.115 votos por debajo de Lasso y que denuncia un fraude en su contra. A diferencia de 2017, cuando llamó a votar por el banquero, esta vez convocó al voto nulo o a escribir en la boleta “Yaku presidente” o “yo voté por Yaku”. Importante también será Xavier Hervas, quien obtuvo un sorprendente cuarto puesto con el 15,68% y anunció que votará por Lasso. Por su parte, Arauz recibió el apoyo del líder de la importante organización indígena CONAIE, Jaime Vargas, pero otros sectores de base lo rechazaron y anunciaron un voto “nulo ideológico”, por lo cual es difícil prever su impacto.

 

Por todo eso, no hay un favorito. El último sondeo de Clima Social da como ganador a Arauz con el 34,1% sobre el 27,1% de Lasso, mientras que Cedatos ve triunfador al banquero 38,2% a 35,2%. Lo que está claro es que el próximo congreso, unicameral, estará atomizado y que nadie tendrá mayoría, por lo cual las alianzas, en épocas de polarización, serán obligatorias. También es claro que el ganador recibirá un país en crisis. El legado de Moreno será el estallido social de 2019, una economía rota y endeuda con el Fondo Monetario Internacional y un millón de nuevos pobres solo el año pasado.

 

En Perú también se vota, pero será la primera vuelta y con una incertidumbre mayor porque las principales seis fuerzas no superan el 10% de intención de voto y todas pueden pasar al ballotage de junio. El escenario abierto compuesto por un total de 18 fuerzas es producto de la crisis institucional y política que se vive desde hace años, que se profundizó durante la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski en 2016. A raíz de las ramificaciones del Lava Jato y de los intereses corporativos de las distintas fuerzas que componen, al igual que Ecuador, el congreso unicameral, presentó su renuncia en 2018. Desde entonces se sucedieron Martín Vizcarra, destituido en 2020 por presunta corrupción; Manuel Merino, que renunció a los cinco días tras ordenar una feroz represión que provocó la muerte de dos jóvenes, y Francisco Sagasti, actual mandatario. La crisis es de larga data: de los nueve presidentes del siglo XXI, solo dos no debieron enfrentar a la justicia, Sagasti y Valentín Paniagua.

 

Son seis los nombres con posibilidades de pasar de ronda. Por Acción Popular, Yonhy Lescano, un abogado que durante 18 años fue congresista, que se presenta como centrista; por Juntos por el Perú, la izquierdista y feminista Verónika Mendoza, que propone una asamblea constituyente; el economista liberal y exfuncionario de la dictadura de Alberto Fujimori Hernando de Soto, por Avanza País; Keiko Fujimori, la hija del dictador, que se postula por tercera vez por Fuerza Popular; el derechista y exarquero de Alianza Lima George Forsyth, por Victoria Nacional, y el ultraderechista de Renovación Popular Rafael López Aliaga, un multimillonario integrante del Opus Dei.

 

La crisis institucional es tan profunda y el hastío social tan alto, que es imposible determinar qué va a pasar. Según IPSOS, el favorito es Lescano con el 10%, seguido de Mendoza y de Soto con el 9%, pero el 28% aún está indeciso o se niega a decir su voto. Similar escenario muestra IEP, que da ganadores a de Soto y Fujimori con el 9,8%, seguidos por López Aliaga con el 8,4% y Lescano con el 8,2%, pero con un 44% aún indefinido. El problema no es de nombres, sino de un sistema que ha mostrado ser profundamente corrupto y corporativo al responder a intereses propios o sectoriales.

 

Lo que tienen en común los dos países es que votarán en plena segunda ola de Covid-19. Ecuador decretó el estado de excepción por “calamidad pública”, ocasionada por un aumento de casos que pone en jaque al sistema de salud. Perú lo hará luego de haber ordenado una “inmovilización social obligatoria” durante Semana Santa ante el récord de casos y fallecidos.

 

La segunda

Este domingo también se realizará la segunda vuelta electoral en los departamentos bolivianos de Pando, La Paz, Chuquisaca y Tarija. Será la segunda prueba electoral para Luis Arce Catacora y la primera desde la detención de la expresidenta de facto Jeanine Añez por el golpe de Estado de 2019. Chile no votará: se dispone a postergar las elecciones locales, regionales y constituyentes para el 15 y el 16 de mayo ante los récords de contagios y la saturación del sistema sanitario.  

 

Las elecciones en Ecuador y Perú marcarán a la región ante la posibilidad de cambios en las tendencias gubernamentales y de victorias progresistas, pero sus crisis persistirán. La polarización ecuatoriana tornará difícil alcanzar la unidad necesaria para gobernar y el agotamiento del sistema peruano seguirá siendo una amenaza. El domingo, más que un punto de llegada, deberá ser entendido como un punto de partida para alcanzar las soluciones de fondo que las crisis exigen.