Preocupado en que “la grieta no entre en Santa Fe”, el socialista Miguel Lifschitz le llevó un par de propuestas al gobernador Omar Perotti: convocar al Consejo Económico y Social y armar un consejo de expertos en economía para diseñar herramientas para paliar la crisis que generó la pandemia.La virulencia no le sirve a ninguno de los dos y, al menos por un tiempo, el dúo arrió la bandera blanca después de un arranque tumultuoso.
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“Hay que darle la foto”, le blanqueó a sus cercanos el presidente de la Cámara de Diputados. Perotti posó al frente y al centro y el pleno del Frente Progresista, Lifschitz incluido, le custodió las espaldas.
Pero el socialista, siempre con el ánimo de rechazar la lógica binaria, fue a pedirle a Perotti que trabajen “en conjunto”. “Convocá al Consejo Económico y Social, ponele el nombre que quieras”, le sugirió el exmandatario al actual. Busca que se respeten las diferencias, los matices, pero vender paz hacia afuera, darse una tregua tras aquella furiosa transición.
A Lifschitz le preocupa la pospandemia y la falta de medidas de la Casa Gris para atender la situación económica. Entiende que hay que profundizar el andar de programas de abordaje social para contener las dificultades que acarrea la pandemia. “Más que bolsones y asistencialismo, hoy no hay otra cosa”, exagera un diputado socialista.
Además del Consejo, que reuniría al gobierno con entidades, gremios y empresarios, el socialista le sugirió la conformación de una “mesa de expertos” en economía para atender lo que es su principal preocupación.
“Vemos la necesidad urgente de construir una agenda de recuperación de la economía y definir nuevos instrumentos para el abordaje de una crisis social que se ha profundizado”, manifestó tras la reunión.
Por otro lado, también planteó un abordaje más de fondo a la problemática del transporte, cuyo servicio no funciona en Rosario y Santa Fe desde hace una semana. El sistema está jaqueado y depende de que la Nación incremente los montos en subsidios.
El encuentro, más que cordial y propositivo, sirvió para bajar tensiones. Lifschitz apuesta a “que la grieta no entre y rechaza dicho método como estrategia electoral a futuro”, según su entorno más cercano. En ese camino, todo gesto de distención, incluso una foto, será repetido.