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El analista alerta por la radicalización opositora tras el asesinato de Gutiérrez y dijo que Fernández debería "dejar la silla vacía" en ciertos debates.

Por 06/07/2020 15:07

El comunicado de Juntos por el Cambio por el asesinato de Fabián Gutiérrez, exsecretario de Cristina Fernández de Kirchner, sacudió la interna de la alianza opositora y también provocó la reacción del Gobierno, que acusó a los dirigentes más radicalizados de ese espacio de crear "un clima destituyente"

"Un crimen de extrema gravedad institucional", fue el título del texto que la alianza opositora subió a las redes sociales e impactó en todo el arco político. El documento lleva las firmas de Patricia Bullrich (PRO), Alfredo Cornejo (UCR) y Maximiliano Ferraro (CC). En el ala dialoguista, encabezada por Horacio Rodríguez Larreta, solo hubo silencio. 

 

 

El polítólogo y consultor Gustavo Marangoni analizó el impacto del mensaje en arco opositor, pero también dentro del oficialismo. Consideró que el presidente Alberto Fernández debería "enfocar su estrategia en lo realmente importante y dejarle la silla vacía a la oposición" en este tipo de debates. 

-¿Cómo analiza la reacción de la oposición ante el crimen de Guttiérez?

-Hay un sector de la oposición que no va permitir que la realidad interfiera con sus planes porque, hasta ahora, no hay ningún indicio de que el móvil del crimen esté vinculado a la política. El razonamiento de la oposición es el siguiente: reacciono ante un acontecimiento aún sin tener certezas sobre el mismo. Habría que analizar esa estrategia desde el punto de vista de la opinión pública, porque hoy la sociedad está muy lejos de ese debate. 

-¿Qué le pareció el comunicado de Juntos por el Cambio?

-Fue duro, pero el comunicado estuvo enfocado para los propios. La sociedad está enfocada en otros temas, como la pandemia y la economía. Además, me parece que no hay muchos argumentos para sostener una acusación tan grave. 

"Fernández debe moderar sus intervenciones para no caer en el juego de la oposición, que pretende instalar la idea de que entre 2015 y 2020 no pasó nada."

-¿La oposición puede romperse si el ala dura sigue radicalizándose?

-En Argentina todo es posible, pero sería de una torpeza política enorme. La oposición tiene el respaldo del 41% de la sociedad, teniendo en cuenta el resultado de las elecciones pasadas, y dividirse por este tema sería torpe. Hasta ahora, en el ámbito legislativo la oposición actuó con bastante homogeneidad, pero si se tensa tanto la cuerda van a empezar a evaluar los costos y beneficios de tomar esa actitud. La agenda de la opinión pública prioriza la salud y la economía. 

-¿Por qué es el Presidente quien sale a responder, como vocero del oficialismo?

-El Presidente eligió ser el gran comunicador de su gestión, con sus fortalezas y debilidades. En un comienzo, esa decisión se debió a la necesidad de reafirmar su centralidad en la política y, después, tuvo que ponerse al frente de la lucha contra la pandemia. La realidad es que no siempre se gana interviniendo en todos los temas, porque hay quienes se pueden preguntar qué rol ocupa el resto de los funcionarios. 

-Si la oposición dura avanza, ¿el Presidente corre el riesgo de radicalizarse?

-Sin dudas. La oposición no quiere a Cristina Fernández de Kirchner fuera de la escena política y constantemente necesita ponerla en el centro de discusión. Cuando no habla, la oposición dice que ella maneja a Alberto Fernández y, cuando habla, aprovecha para atacarla. Entonces, Fernández debe moderar sus intervenciones para no caer en el juego de la oposición, que pretende instalar la idea de que entre 2015 y 2020 no pasó nada.

-¿Y cómo sería eso?

-El Presidente debería enfocar su estrategia en lo realmente importante y dejarle la silla vacía a la oposición en ciertos debates. No siempre el que calla otorga; a veces, conviene.