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El consultor analiza el rol opositor en el conflicto Vicentin y marca las debilidades de ese espacio político. Los errores de comunicación del Gobierno.

Por 27/06/2020 10:11

La oposición se subió al banderazo nacional en contra la intervención de Vicentin y acusó al Gobierno de disponer un "atropello" a la institucionalidad. De hecho, el expresidente Mauricio Macri y la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, empujan a su espacio hacia el camino de la confrontación en plena pandemia

El consultor y analista político Gustavo Córdoba aseguró que "la oposición no tiene una estrategia para multiplicarse" y consideró que "hubo una utilización política" de la marcha del pasado sábado. "La oposición se agarró de la ansiedad y el hastío de la gente", señaló. 

Además, el director de la consultora Zuban Córdoba analizó "los errores" del Gobierno al anunciar la intervención de la cerealera y negó que Vicentin pueda convertirse en un conflicto con el campo como en 2008: "El contexto y los actores políticos son muy distintos", apuntó.

 


-¿Cómo analiza las protestas en contra del Gobierno?

-El Gobierno confundió el apoyo de la sociedad a la cuarentena y creyó que iba a tener el mismo respaldo en el caso Vicentin. Eso generó un relato en los medios de comunicación, que fueron los verdaderos organizadores del banderazo. Vicentin es un proceso difícil de entender por la falta de información. En el banderazo había gente que ni siquiera sabía qué era Vicentin, pero estaban ahí porque lo que se activó fue una marcha contra Cristina (Fernández de Kirchner) y La Cámpora. La gente fue al banderazo con un nivel de confusión total. 

"Hay que acostumbrarse al rol garante de Cristina de este proceso político. Ella es la figura central del país, más allá del rol ejecutivo que tiene Fernández. "

-¿Hubo apuro en hablar de expropiación?

-Sí. El Gobierno cometió una serie consecutiva de errores, especialmente en la comunicación. No pudo imponer el término "intervención" y se terminó hablando de expropiación. Además, falló en su recurso narrativo, porque le faltó dirigirse a los sectores moderados para ampliar los márgenes de consenso. También hubo una equivocación en atacar a Vicentin, porque la empresa tiene raíces culturales muy fuertes en Santa Fe. El discurso tendría que haberse enfocado contra los empresarios responsables de la actual situación y no en la empresa. 

-¿Vicentin es la excusas de la oposición para abrir más la grieta?

-Lo de Vicentin quedó reducido a un 5% de la protesta y hubo una utilización política de la oposición que se agarró de la ansiedad y el hastío de la gente. Sin embargo, el Gobierno es responsable de no advertir que Vicentin se le podía complicar, porque no evaluó las consecuencias. 

-¿Por qué el antiperonismo salió a la calle tan temprano?

-Primero, porque la avanzada judicial es inminente y lo que se viene para el macrismo es muy duro. Entonces, siempre la mejor defensa es un buen ataque. Segundo, por la necesidad de desgastar a un gobierno que tiene un alto nivel de aprobación. El antiperonismo necesita una causa, sea buena o mala, legítima o ilegítima.

"La 125 es un mal recuerdo para la Argentina, pero es un recuerdo lejano."

-¿Vicentin puede terminar en un conflicto con el campo como en 2008?

-No, lo veo más como una proyección de deseo más que como una realidad. Argentina está muy lejos de eso. Fernández tiene una posición moderada, la cual le permitió ganar la elección y gobernar en este momento. El contexto y los actores políticos son muy distintos. En 2008, el gobierno creía que se llevaba a todo el mundo por delante y la oposición se vinculó con el campo. En este momento, es difícil que el campo pueda plegarse detrás de una protesta como en 2008, porque hay productores afectados por los empresarios de Vicentin. La 125 es un mal recuerdo para la Argentina, pero es un recuerdo lejano. 

-¿La oposición corre el riesgo de romperse si se profundiza este clima?

-No. La política es dinámica: hay interpelaciones, movimientos, representaciones que van menguando y otras que van apareciendo. La Argentina siempre se caracterizó por las rencillas políticas. La debilidad de la oposición se nota en su intento de imponer ejes en la discusión política. El problema de la oposición es que no tiene una estrategia para multiplicarse. 

-¿Se puede pensar al peronismo sin conflicto con el campo?

-Un colega pedía repensar los vínculos del peronismo con los sectores productivos y advertía sobre la "conurbanización" del peronismo. A lo largo de los años, el peronismo ha perdido la identificación con los pequeños productores rurales del interior del país. Es cierto que hay muchos peronismos, el que hoy gobierna hace hincapié en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal. Eso en el interior genera recelo. 

-¿La influencia de Cristina sobre el Presidente lo ayuda o lo perjudica?

-Alberto y Cristina son parte del gobierno y cada uno de ellos tiene su peso político. Lo que ocurre es que la Argentina no tiene una cultura de gobierno de coalición. Además, hay una obsesión con Cristina. Ante su silencio estratégico, la oposición no sabe cómo reaccionar y busca la manera de tenerla en el centro de la escena. Hay que acostumbrarse al rol garante de Cristina de este proceso político. Ella es la figura central del país, más allá del rol ejecutivo que tiene Fernández.