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Para la consultora, la oposición "se pone nerviosa porque Larreta tiene protagonismo" y está "desdibujada". "Lo único que hace es disparar contra CFK", dice.

Por 29/05/2020 17:06

La interna en Juntos por el Cambio está lejos de alcanzar la calma, pese a los esfuerzos de los dirigentes por limar asperezas. La buena sintonía entre el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el presidente Alberto Fernández en plena pandemia reavivan las críticas de los dirigentes del ala dura del PRO. 

Una de las dirigentes que se muestra más confrontativa es la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. De hecho, la exministra marcó sus diferencias con el jefe de Gobierno y dijo que "no se hubiese bancado" escuchar las críticas a María Eugenia Vidal en la última conferencia de prensa de Fernández. "Yo me hubiera levantado y le hubiera dicho algo fuerte", reprochó Bullrich. 

Sin embargo, Larreta hizo oídos sordos a las palabras del gobernador bonaerense Axel Kicillof y eligió conservar el buen vínculo con el oficialismo. "La oposición se pone nerviosa porque Larreta tiene más protagonismo", aseguró la directora de investigación en Zuban Córdoba y Asociados, Ana Paola Zuban, y valoró la actitud del jefe de Gobierno porteño.

En diálogo con Letra P, la consultora analizó la interna de Cambiemos, la triple alianza para enfrentar la pandemia y los cortocircuitos entre Larreta y Kicillof por la flexibilización de la cuarentena. 

 

 

-¿La tregua entre el oficialismo y la oposición se rompió?

-No se rompió porque, en realidad, nunca existió. La grieta es una construcción que conviene a una parte del periodismo y a la oposición. Argentina es un país bicoalicional, donde convive un oficialismo, que tiene ciertas tensiones, y una oposición, que también tiene internas. Los gobernadores, aún los que no pertenecen al oficialismo, siguen encolumnados detrás del Gobierno y eso es mérito de Alberto Fernández.

-Pero en las últimas semana la oposición apuntó con más virulencia al Gobierno.

-Sí, pero son solo algunos dirigentes. La oposición se pone nerviosa porque Larreta tiene más protagonismo. De alguna manera, su figura se vio favorecida porque está en gestión y tienen una visibilidad mucho más alta. La buena sintonía entre Larreta y Fernández no cae muy bien en el resto de la oposición. Molesta que Larreta esté sentado a la derecha del Presidente en las conferencias de prensa. La grieta no está entre Cambiemos y el Frente de Todos, está dentro de Cambiemos.

-¿Cómo analiza la interna entre Larreta y Bullrich?

-La oposición está desmantelada, desdibujada y lo único que hace es disparar contra Cristina Fernández de Kirchner. Esa oposición no logra construir ni a Patricia Bullrich ni a Mauricio Macri como líderes de la oposición, lo único que hace es genera un ruido, que no termina de penetrar en la opinión pública. Todo lo contrario ocurre con Larreta, que construyó una oposición más dialoguista y moderada. 

 

 

-Pero si Larreta quiere liderar la oposición tampoco debería descuidar al ala dura del PRO.

-Es cierto, pero las posiciones antogónicas solo sirven para ganar elecciones, no para gobernar. Hay que recordar que Macri ganó un poco más de votos en octubre porque se fue más hacia la derecha. Los líderes políticos tienen que saber identificar ese antagonismo. No es lo mismo una comunicación de campaña, que una comunicación de gobierno. El error está en perpetuar la comunicación de campaña. En este momento de pandemia, se valora la posición dialoguista de Larreta. Habrá que esperar al próximo año para ver si adopta una posición diferente. 

"Kicillof tiene un estilo particular de comunicar, donde parece que está todo el tiempo en campaña. Utilizar la comunicación de campaña en gestión pone en peligro la credibilidad. Macri hizo lo mismo." 

-¿Cómo evalúa los cortocircuitos que hay entre Larreta y Kicillof?

-Kicillof tiene un estilo particular de comunicar, donde parece que está todo el tiempo en campaña. Utilizar la comunicación de campaña en gestión pone en peligro la credibilidad. En su momento, Macri hizo lo mismo. No se puede usar la narrativa confrontativa de campaña cuanto se está en gestión. El error de Kicillof es hablar de la pesada herencia recibida. Es innecesario ir por ese camino en este momento. 

-¿Y la tensión entre la moderación presidencial y los reclamos del kirchnerismo duro?

-Lo que sucede entre Fernández y el kirchnerismo duro es parte de la coalición. Por ahora, el Presidente lo está manejando adecuadamente y Cristina tuvo la prudencia de correrse de la escena pública y dejarlo gestionar. ¿Cuándo no hubo internas en el peronismo? El peronismo está acostumbrado a vivir en permanente conflicto. La oposición y los medios le dan más relevancia a la interna oficialista, que en lo que realidad es.