EL DÍA DESPUÉS | JULIA STRADA

"Soy muy escéptica de que el sistema capitalista pueda entrar en crisis"

Para la directora del Grupo Provincia, solo se puede pensar en la recuperación cuando "la salud esté garantizada". "Abril será uno de los meses más difíciles en mucho tiempo", pronostica para el país.

 

Con una economía global en picada, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó para la Argentina una recesión del 5,7%, el tercer peor resultado después de Venezuela (15%) y Ecuador (6,3%). "Este año será muy duro, quizás de los más difíciles de los últimos años. Y particularmente abril y mayo estarán caracterizados por una fenomenal caída de ingresos y de la actividad económica. Todo el segundo trimestre de este año será de gran caída del producto", reconoce la doctora en Desarrollo Económico y directora del Grupo Provincia, Julia Strada

 

No obstante, la economista reconoce que la recuperación económica "solo es posible cuando la salud esté garantizada" y destaca la necesidad de debatir el gravamen a las grandes riquezas, que impulsa el Frente de Todos. "El impuesto necesitará de consenso social para que sea legitimo y sostenible", admite en diálogo con Letra P. 

 

BIO. Es licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Rosario. Cuenta con una maestría en Economía Política (FLACSO) y un doctorado en Desarrollo Económico (UNQUI). Fue becaria del Conicet y es directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Este año, asumió como miembro del directorio del Grupo Provincia. 

 

-¿Es un error plantear una dicotomía entre salud y economía?

 

-Esa dicotomía genera una falsa idea de que quienes defendemos la salud no nos importa la economía. Ese planteo busca afirmar que la prioridad de la salud va en desmedro de la economía y que la afectación económica es menos relevante. Eso no es cierto, porque a todos nos preocupa la paralización de la economía. La realidad es que, como lo dice el Presidente, el único antídoto viral que existe hoy es el aislamiento. 

 

-¿Cómo se financia el Estado en un contexto de aislamiento y parálisis?

 

-La financiación del Estado es uno de los ejes que hay que discutir y es un buen momento para hacerlo. Si bien estaría dado el visto bueno a la emisión monetaria, la cuestión fiscal tiene que ser atendida de diferentes maneras.

 

-¿Como el impuesto a las grandes fortunas?

 

-Ese impuesto sería una opción, aunque la magnitud que se recaudaría como mucho podría cubrir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Lo que me interesa particularmente es que el debate se ordena bajo una lógica conceptual que eleva el nivel: se vincula la financiación del Estado con la problemática de la desigualdad. Empezar a hablar de capacidades contributivas.

 

-¿Y es una manera eficaz para financiar al Estado?

 

-Está muy bien que socialmente se debata un impuesto que grave patrimonios para obtener recursos. La Argentina tiene una brecha muy grande entre ricos y pobres, de 21 veces. Esa desigualdad es insostenible, aún más cuando el Estado sale a rescatar a quienes están en situación de emergencia y a los trabajadores que están en el sector privado. El impuesto a las grandes riquezas necesitará de consenso social para que sea legitimo y sostenible. 

 

-¿Cómo se reactiva la economía sin afectar lo conseguido en materia sanitaria?

 

-Cuando se discute la salida del aislamiento queda en evidencia la falsa dicotomía entre salud y economía. En Italia, por ejemplo, la fábrica de la familia Rocca siguió abierta hasta registrar un 35% de ausentismo, entre quienes tenían miedo y los que estaban contagiados. Finalmente, por preservar la economía, igual se afectó la economía: se contagiaron los trabajadores. Primero hay que combatir la pandemia para luego poder iniciar la recuperación económica, que será larga y difícil. El proceso de recuperación solo es posible cuando la salud de todos esté garantizada. Los sectores que van arrancando lo hacen con mucha cautela. Conozco la producción de alimentos y sé de las enormes preocupaciones que aparecen por mantener la distancia en líneas productivas, por tener protocolos de sanitización ante contagios. Eso es lo que viene.

 

 

 

-¿Qué va a pasar con la recaudación?

 

-La caída en marzo fue de 15 puntos por debajo de la inflación, lo que es un reflejo no solo de recesión económica, porque hay menos consumo y menos IVA, sino también es una expresión de la cantidad de impuestos que el Estado permite postergar. En el caso de contribuciones patronales hubo reducciones muy importantes y eso también afecta a la recaudación.

 

-¿Cómo impacta este contexto al dólar y la inflación?

 

-En este momento, el control de cambios de la Argentina permite que los movimientos sean mínimos, porque es muy estricto. Pero hay mucho movimiento a nivel global. De hecho, Brasil devaluó muchísimo y hay que ver si se toma alguna medida de corrección cambiaria. Hay que evitar que no haya movimientos bruscos, porque esa es una manera de generar hiperinflación.

 

-¿Qué puede ocurrir con los puestos de trabajo y las pymes?

 

-El decreto antidespidos fue fundamental, hubiera sido una masacre sin ese decreto. Es importante que ese amparo estatal exista. Pero incluso así, en algunas actividades los ingresos pueden tender a cero en abril. El IFE es una de las medidas con mayor inyección fiscal de los últimos años. Si efectivamente terminan siendo 7,8 millones las personas que lo van a cobrar, el Estado estaría destinando una gran cantidad de dinero para los sectores que menos tienen, que además viven de ingresos variables. La modificación cualitativa regresiva del mercado de trabajo durante el macrismo hoy pasa factura: hoy tenés más monotributistas que hace cuatro años y menos trabajadores en relación de dependencia.

 

"En una típica crisis hay un horizonte de salida, pero ahora ni siquiera sabemos qué nivel de recuperación va a tener el mundo." 

-¿Cuánto tiempo puede llevar recuperar la economía?

 

-El FMI ya pronosticó una caída de la economía argentina cercana al 5%. La recuperación dependerá de cuánto se extiendan las medidas de aislamiento. Aún si Argentina saliera de la cuarentena más rápido que otros países, también va a depender de un mundo que está en crisis. Este año será muy duro, quizás de los más duros de los últimos años. La OIT comparó la destrucción de empleo con la de la Segunda Guerra Mundial. Son parámetros que, por ejemplo que mi generación, que tiene 30 años, no conoce. En una típica crisis hay un horizonte de salida, pero ahora ni siquiera sabemos qué nivel de recuperación va a tener el mundo. 

 

-¿Cómo queda la Argentina para negociar la deuda con el FMI?

 

-En la próximas horas, el ministro de Economía (Martín Guzmán) va a realizar una propuesta para reestructurar la deuda. Ahí, se va a jugar gran parte del capital político del Gobierno para ver cuánto reconocimiento logra generar por parte de los acreedores privados sobre la situación de insostenibilidad de la deuda. En este contexto, para muchos tenedores tal vez sea mejor aceptar la oferta del Gobierno antes que no cobrar nada. Sin reestructuración, Argentina no tiene otra manera de pagar su deuda. Si bien todos los países están mal, Argentina tiene pendiente la deuda con el FMI y con los privados. Es una mochila que hay que poder resolver.

 

-¿Es posible pensar en un nuevo paradigma post pandemia?

 

-Soy muy escéptica sobre quienes plantean que el sistema capitalista puede entrar en crisis por la pandemia. Además de una crisis, tiene que existir la voluntad de los sujetos que quieran cambiar el sistema y eso no sucede. De hecho, los organismos multilaterales tampoco tomaron las riendas del asunto planteando un cambio en el rumbo. Los consensos y los sujetos con voluntad son necesarios para cambiar el sistema económico.

 

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