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El líder del Frente Renovador y primer candidato a diputado bonaerense del Frente de Todos contó el momento en que decidió apostar a la unidad. encuentro en un semáforo. El reencuentro con Cristina.
Redacción 08/09/2019 12:51

El candidato a primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, contó por primer vez el proceso que lo llevó a mudar su Frente Renovador del peronismo federal a otro armado que incluyó al kirchnerismo y a otros sectores, movimiento que fundamentó en la idea de que “no podíamos arrastrar a la sociedad argentina a seguir conviviendo con tanto dolor y con tanta pauperización”.

En una entrevista que publicó el diario Página/12, Massa recordó cuál fue el momento en que asumió que la unión de la oposición era imprescindible. “Fue en un semáforo en Morón. Era un día de semana a la mañana. Yo iba a un centro de jubilados con Mirta Tundis y Martín Marinucci. Paré en el semáforo y un jubilado vendía pastillas. Me reconoce y me dice, casi llorando: ‘Júntense y saquen a este tipo (Mauricio Macri), que no aguantamos más’. Llegué al centro de jubilados demolido. Lo primero que me surgió fue contarles lo que me había pasado”.

“Llego a la noche a mi casa. Malena (Galmarini) había ido a Talar, a un club de barrio, y me cuenta que el profe de fútbol infantil le decía que los chicos se desmayaban porque iban sin comer. Ese día fue un basta. Fue entender que no podíamos arrastrar a la sociedad argentina a seguir conviviendo con tanto dolor y con tanta pauperización”, añadió.

Eso ocurrió “dos o tres semanas antes de la reunión de los cuatro de Alternativa Federal en Córdoba, a fin de marzo (…) Ya venía hablando desde antes con Alberto (Fernández), con Wado (de Pedro), con Máximo (Kirchner)…”, recordó.

El tigrense contó cómo fue su primer encuentro con Cristina Kirchner, después de varios años de enfrentamiento político.

“Fue una charla de cinco horas, muy madura, muy honesta. De análisis de lo que pasó, pero sobre todo de análisis de lo que debería pasar en la Argentina.”

Según él, no hubo pase de facturas. “En todo caso por parte de los dos hubo autocrítica hacia atrás y honestidad intelectual hacia adelante. Todos crecimos. No somos los mismos que hace ocho o nueve años”.

Asimismo, apuntó con dureza contra el presidente.

Macri “fracasó en unir a los argentinos, fracasó en tener un proyecto de país, fracasó en la idea de construir el famoso diálogo que pregonaba hace un tiempo”, dijo.

Ese fracaso “tiene que ver con una mirada de dueño. Pensó que el Estado argentino era su empresa y que él era el dueño, en lugar de entender que los presidentes tienen que saber conducir algo que les delega el pueblo soberano”.

 

 

“Macri fabricó pobres a lo largo de cada uno de sus años de gestión. Siempre generó desempleo. Macri fue soberbio desde el primer día. Tuvo ayuda del peronismo como ningún otro gobierno. Sin embargo, frente a esa ayuda lo único que hacía era empujar al peronismo al peor de los lugares, en lugar de reconocer nada”, indicó. “Fue soberbio, mezquino, insensible ante las demandas de la sociedad. Tampoco reconoció que la herencia recibida era mucho mejor que la de otros gobiernos desde la vuelta de la democracia”.

“La sociedad no nos hubiese perdonado que por peleas personales no le diéramos una respuesta al fracaso de un gobierno así. Y todos los entendimos así. Y haberlo entendido así nos permitió construir el ‘Todos’ por encima de las individualidades”, insistió.

Con respecto a su aprendizaje personal señaló “que la construcción de un proyecto de país se hace de manera colectiva. Que uno puede tener objetivos individuales pero no tiene que anteponerlos a la construcción de un proyecto de país. Que la mirada egoísta te encierra. Que el egoísmo te disocia del deseo de una sociedad integrada. Para construir una patria no hay proyectos individuales. En todo caso solo pueden existir capacidades mayores o menores de liderazgo”.

“Otra autocrítica: uno tiene que saber esperar y no correr y anticiparse antes de la madurez de la fruta de un árbol”, cerró.