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Los gobernadores volvieron a verse este jueves. Encuentro privado y, luego, panel en una entidad sojera. Sugestivos faltazos de Schiaretti, Peppo y Bordet, anunciados en el mismo evento.
Por 27/09/2018 18:52

“Estuve haciendo algunas declaraciones”, le adelantó Juan Manuel Urtubey a Miguel Lifschitz antes de estamparle un abrazo. El gobernador salteño aterrizó este jueves por la mañana en Rosario, desplegó su verba y plegó de cariños al mandatario socialista. Luego almorzaron y, aún más, compartieron un fallido panel en el congreso de una entidad sojera.

El gobernador de Santa Fe, por su parte, siguió con su camino de reunirse en privado y mostrarse en público con pares justicialistas no kirchneristas, un deporte que le gusta practicar con mayor asiduidad.  Ya lo hizo con el cordobés Juan Schiaretti, el entrerriano Gustavo Bordet, el sanjuanino Sergio Uñac y, en más de una oportunidad, con el salteño.

Resuena en la cabeza de más de un mandatario del PJ sumarlo a Lifschitz a un armado frentista electoral. Le elogian su pragmatismo, su capacidad de gestión enfatizada en la obra pública y perfil productivista. “Es ideal para compañero de fórmula presidencial”, se oía a sus espaldas.

 

 

Urtubey es uno de los que le tiene más ganas al socialista. Al ser consultado sobre una posible alianza junto al mandatario santafesino aseguró: “A mí me gustaría que así sea, que se pueda formar un bloque; si realmente luego puede ser o no, no lo puedo decir ahora. Pero trabajo todos los días para que eso sea posible, porque creo que con el peronismo solo no alcanza para ganar en 2019”. No escatima en elogios a la hora de hablar de su “amigo”.

Lifschitz le devolvió el mimo a medias. “Me resulta difícil en este momento de la economía, donde estamos discutiendo el futuro de la obra pública y de los recursos para políticas sociales, ponernos a hablar sobre candidaturas. Pero valoro las palabras de Urtubey, porque tengo una relación muy buena en lo personal y en lo político”, se limitó a decir el socialista.

El titular de la Casa Gris no tiene mucho margen de maniobra hacia dentro de su Frente Progresista. El ala ideológica del progresismo de Santa Fe no toleraría una construcción con Urtubey, “un hombre de la derecha”. Y ese internismo es parte de lo que el Frente todavía no solucionó y, seguramente, recrudecerá cuando Antonio Bonfatti lance su intento de regreso a la gobernación. El hoy legislador provincial tiene ese tono, confrontativo y poco diplomático, y no cultiva el pragmatismo del ex intendente de Rosario.

 

 

Después de compartir el mediodía en la sede de gobierno rosarina, el santafesino y el salteño se movieron unas cuadras hasta la Bolsa de Comercio, donde los esperaba un panel en el quinto Seminario Anual de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja).

Para la actividad se anunció con tiempo la presencia de cinco gobernadores, más la moderación de la ministra de la Producción y ex diputada nacional Alicia Ciciliani. Pero solo asistieron Lifschitz y Urtubey. Pegaron el faltazo Schiaretti, Bordet –adujo temas de salud- y el chaqueño Domingo Peppo –dijeron que no pudo viajar-. Hubiera sido una foto mucho más elocuente de la apertura de un sendero peronista en el horizonte del mandatario socialista.

Lifschitz profundiza su acercamiento a Urtubey, que lo quiere en su equipo

Los gobernadores volvieron a verse este jueves. Encuentro privado y, luego, panel en una entidad sojera. Sugestivos faltazos de Schiaretti, Peppo y Bordet, anunciados en el mismo evento.

“Estuve haciendo algunas declaraciones”, le adelantó Juan Manuel Urtubey a Miguel Lifschitz antes de estamparle un abrazo. El gobernador salteño aterrizó este jueves por la mañana en Rosario, desplegó su verba y plegó de cariños al mandatario socialista. Luego almorzaron y, aún más, compartieron un fallido panel en el congreso de una entidad sojera.

El gobernador de Santa Fe, por su parte, siguió con su camino de reunirse en privado y mostrarse en público con pares justicialistas no kirchneristas, un deporte que le gusta practicar con mayor asiduidad.  Ya lo hizo con el cordobés Juan Schiaretti, el entrerriano Gustavo Bordet, el sanjuanino Sergio Uñac y, en más de una oportunidad, con el salteño.

Resuena en la cabeza de más de un mandatario del PJ sumarlo a Lifschitz a un armado frentista electoral. Le elogian su pragmatismo, su capacidad de gestión enfatizada en la obra pública y perfil productivista. “Es ideal para compañero de fórmula presidencial”, se oía a sus espaldas.

 

 

Urtubey es uno de los que le tiene más ganas al socialista. Al ser consultado sobre una posible alianza junto al mandatario santafesino aseguró: “A mí me gustaría que así sea, que se pueda formar un bloque; si realmente luego puede ser o no, no lo puedo decir ahora. Pero trabajo todos los días para que eso sea posible, porque creo que con el peronismo solo no alcanza para ganar en 2019”. No escatima en elogios a la hora de hablar de su “amigo”.

Lifschitz le devolvió el mimo a medias. “Me resulta difícil en este momento de la economía, donde estamos discutiendo el futuro de la obra pública y de los recursos para políticas sociales, ponernos a hablar sobre candidaturas. Pero valoro las palabras de Urtubey, porque tengo una relación muy buena en lo personal y en lo político”, se limitó a decir el socialista.

El titular de la Casa Gris no tiene mucho margen de maniobra hacia dentro de su Frente Progresista. El ala ideológica del progresismo de Santa Fe no toleraría una construcción con Urtubey, “un hombre de la derecha”. Y ese internismo es parte de lo que el Frente todavía no solucionó y, seguramente, recrudecerá cuando Antonio Bonfatti lance su intento de regreso a la gobernación. El hoy legislador provincial tiene ese tono, confrontativo y poco diplomático, y no cultiva el pragmatismo del ex intendente de Rosario.

 

 

Después de compartir el mediodía en la sede de gobierno rosarina, el santafesino y el salteño se movieron unas cuadras hasta la Bolsa de Comercio, donde los esperaba un panel en el quinto Seminario Anual de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja).

Para la actividad se anunció con tiempo la presencia de cinco gobernadores, más la moderación de la ministra de la Producción y ex diputada nacional Alicia Ciciliani. Pero solo asistieron Lifschitz y Urtubey. Pegaron el faltazo Schiaretti, Bordet –adujo temas de salud- y el chaqueño Domingo Peppo –dijeron que no pudo viajar-. Hubiera sido una foto mucho más elocuente de la apertura de un sendero peronista en el horizonte del mandatario socialista.