Clave para la región: México gira a la izquierda con López Obrador
Sondeos a boca de urna le daban entre 43 y 49% de los votos, a gran distancia de sus seguidores. El candidato oficialista, José Antonio Meade, le concedió rápidamente el triunfo.
El líder del centro-izquierda mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se convertía este domingo a la noche en virtual presidente de acuerdo con las primeras proyecciones, que le otorgaban una amplia ventaja con respecto a sus principales rivales.
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López Obrador, un nacionalista que había intentado llegar al poder en dos ocasiones anteriores, obtenía entre 43 y 49% de los votos, según un sondeo a boca de urna de Consulta Mitofsky y Televisa, muy por delante -al menos 20 puntos, se informó- del derechista Ricardo Anaya y del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade.
Asimismo, se le otorgaban a su partido Morena amplios triunfos en la mayor parte de las gobernaciones y una excelente cosecha también en el Congreso.
"Andrés Manuel López Obrador obtuvo la mayoría y por el bien de México le deseo lo mejor", le concedió la victoria Meade apenas cerraron las urnas. "México es uno, todos compartimos la misma historia. Hacia adelante tendremos grandes retos pero también grandes oportunidades", añadió.
El indeopendiente que se presentó como postulante priísta se felicitó por los 34 trimestres consecutivos de crecimiento y por haber vencido, según dijo, la pobreza extrema
El desenlace del proceso electoral en la segunda economía latinoamericana es muy relevante para el continente, ya que pone en cuestión la idea de un giro general al centro-derecha a falta, además, de solo tres meses para los comicios presidenciales en Brasil.
López Obrador, de 64 años, lideró las encuestas a lo largo de toda la campaña a pesar del recelo de los mercados financieros y de parte de los medios de comunicación más importantes, que lo presentaron como un admirador de Hugo Chávez.
Las claves de su aparente triunfo son el deseo de cambio de una sociedad sometida a fuertes desigualdades sociales y a un nivel del pobreza del orden del 45%, que no refleja las promesas de mejora que dieron lugar al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (NAFTA), en vigor desde enero de 1994.
Asimismo, fue clave su prédica anticorrupción en un país estragado en tiempos recientes por una serie de escándalos en el Gobierno priísta de Enrique Peña Nieto.
Durante la campaña, AMLO, como todos lo conocen, sugirió que podría amnistiar a pequeños narcotraficantes como un modo de poner fin a una estrategia de militarización de lucha contra las drogas que derivó en un cuarto de millón de muertos desde 2006, pero debió dar marcha atrás ante las críticas que recibió.
López Obrador encarnó esos deseos de cambio, pero, de confirmarse su victoria, tendría por delante severos desafíos. Mantener una buena relación con el empresariado pero cumplir con sus promesas de distribución del ingreso y pacificar el país serán dos de los principales.
Otro frente de conflicto será su relación con Donald Trump, que puso en guardia a México con sus ataques a los inmigrantes, con su idea de erigir un muro en la frontera binacional y con su exigencia de renegociar el NAFTA en favor de las empresas de Estados Unidos, bajo amenaza de una salida unilateral de su país, algo que tendrpia consecuencias ruinosas para la economía mexicana.