CRISIS EN BRASIL

Crece la alarma tras el ataque a tiros al campamento por Lula

Hay dos heridos, uno en grave estado. La izquierda denuncia un ambiente de "fascismo" en el país y suma el repudio a la violencia a los actos por el 1 de Mayo.

El ataque a tiros contra el campamento montado en la sureña ciudad brasileña de Curitiba para exigir la libertad del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que dejó dos personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, generó una ola de repudios y tensa más la situación en Brasil, donde está previsto un acto multitudinaria el 1° de mayo para exigir su libertad. El repudio a la “violencia fascista” se suma ahora entre los reclamos.

 

El ataque en la capital del estado de Paraná, donde Lula está preso, ocurrió a la madrugada del sábado y, según testigos, involucró más de 20 tiros, informaron fuente policiales y la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffman.

 

"Este es el resultado del proceso de persecución construido contra Lula", señaló la senadora, y recordó que una caravana que realizaba el ex presidente el mes pasado en Paraná también había sido blanco de balas.

 

También se recordó un hecho perpetrado hace una semana barrabravas del club Curitiba, que emboscaron en una calle cercana al campamento a campesinos del MST.

 

La Secretaría de Seguridad de Paraná informó que uno de los heridos, identificado como Jeferson Lima de Menezes, de unos 40 años y procedente de San Pablo, recibió un balazo en el cuello y su estado es grave e “inestable”.

 

Lima de Menezes fue internado en estado grave en un hospital de Curitiba, ciudad donde Lula está preso desde el 7 de y abril por una condena a 12 años y un mes de prisión por un caso de corrupción.

 

La Secretaría agregó que en el lugar del ataque se hallaron varias cápsulas de balas calibre 9 milímetros.

 

Cámaras de seguridad captaron videos del momento en que se produce el ataque a tiros.

 

 

La radio CBN dijo que la segunda personas herida no fue alcanzada directamente, sino por el rebote de un proyectil que la impactó en el hombro. Se trata de y una mujer que estaba en uno de los baños químicos instalados en el campamento, donde duermen diariamente unos 300 seguidores de Lula.

 

 

 

En una primera reacción, las ocho centrales sindicales de Brasil coincidieron en sus comunicados en repudiar el atentado y en la calificación de “fascismo”, y ratificaron la convocatoria al acto nacional que se celebrará en Curitiba el martes por el Día del Trabajador con la consigna Libertad para Lula.

 

Esta convocatoria había sido anunciada días atrás por las organizaciones obreras, desde la poderosa CUT a otras menores, y desde antes de este atentado está en marcha el operativo para trasladar a los manifestantes desde todos los rincones de Brasil.

 

En la misma línea, la expresidenta Dilma Rousseff también calificó de “fascista” al ataque a balazos. “Los golpistas de 2016 sembraron el odio, alimentaron el fascismo que disparó 20 tiros contra el campamento”, afirmó la exmandataria.

 

La palabra “fascista” también fue utilizada para catalogar a este atentado por el coordinador de la campaña de Lula, el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad, posible “plan B” del PT si finalmente se frustran por acción de la Justicia las aspiraciones de que el ex presidente sea candidato presidencial.

 

La titular del partido fundado y liderado por Lula da Silva, la senadora Hoffman responsabilizó a los medios, a los fiscales de la Operación Lava Jato y al juez Sérgio Moro de haber instalado el clima de odio en el país. “Lava Jato, el juez Moro y los medios que incitaron al odio contra el PT tienen responsabilidad objetiva en esto”, aseguró Hoffman.

 

La hija del expresidente preso, Lurian, una de las pocas personas que pudieron ingresar a verlo desde que fue apresado el 7 de abril, dijo al salir de la visita que “Lula dice que espera que se traten los recursos judiciales, pero que no se hace ilusiones. Estaba sonriente y lúcido, como antes de entrar a la prisión”, precisó.

 

Mientras que el presidente del PT de Paraná y ex alto representante del Mercosur, Florisvaldo Fier, más conocido como Doutor Rosinha, estuvo reunido con la cúpula de la Secretaría de Seguridad de Paraná para exigir una rápida investigación.

 

“Este clima de odio inédito es en país y en Paraná es alimentado por algún candidato que no quiero nombrar y que defiende la intolerancia y no las soluciones por la vía de la política”, dijo Fier en referencia al excapitán del Ejército Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha que secunda a Lula, a una considerable distancia, en las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales de este año.

 

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