29|12|2021

Nicky Caputo: por qué se “cansó” de los ladrillos y gambeteó la ira de sus pares

24 de febrero de 2018

24 de febrero de 2018

El hermano de la vida de Macri reveló las razones de la venta de su firma a TGLT, justo cuando empezaban a cuestionarle haber ganado obras a precio alto. Cercanía con la política y el negocio Puerto.

“La verdad, estoy cansado de la constructora. No da ganancia, es un dolor de cabeza”, le contó Nicolás Caputo a un grupo de amigos durante sus vacaciones en el mar. Se habló, en esa charla, de por qué Nicky, el amigo de la vida del presidente Mauricio Macri, había decidido desprenderse, unos meses antes, del 82,3% de Caputo Sacif, vendida en más de U$S100 millones al grupo TGLT, que tiene la opción de comprar la totalidad de la compañía. Hay una razón pública y una menos conocida de la decisión del empresario multi-rubro de exiliarse de los ladrillos. La primera es netamente numérica, de negocios. En la conversación detallada por Letra P, él mismo les explicó a varios de sus personajes más cercanos que la rentabilidad neta máxima de una obra en construcción está entre el 8 y el 10%, un margen que, por lo menos, duplica trabajando en otro de los sectores en los que tiene un pie: el de la energía. Con su participación en Central Puerto, la usina eléctrica capitalina y principal generadora del país, obtiene buenos dividendos y ahora juega en las grandes ligas, cotizando en la Bolsa de Nueva York. En el sector explicaron que, a diferencia de los años del kirchnerismo, hoy la energía “da plata”, bastante más que la obtenida al dedicarse a la edificación privada, el principal metier de la ex firma de Nicky. Allí, en la energía, apunta a más: siempre latente está la posibilidad de que avance sobre las acciones de la familia Miguens Bemberg, los ex Quilmes, que completan el accionariado de la firma del ex holding Sadesa junto a Guillermo Reca (ex Merril Lynch), Eduardo Escasany (ex Galicia), Federico Tomasevich (Puente Hermanos), Ronaldo Strazzolini (ex Citibank) y Federico Sáenz Vicuña. También con Sadesa, Caputo es dueño de Piedra del Águila y las Centrales Térmicas Mendoza y Ensenada, además de la distribuidora de gas Eco Gas.

 

Hábil y reservado: Caputo contrasta perfil bajo con negocios variados y de alto vuelo.

 

 

El nuevo juguete del amigo de Macri parecen ser los megavatios y su tendencia a abordar lugares de manera masiva también se calcó en este rubro: en el año 2017, ganó buena parte de las licitaciones de potencia con Central Puerto: una para instalar 417 MW en Santa Fe y otra para sumar 90 MW en Mendoza. En paralelo, aplicó la misma política de hegemonía y manejo de influencias que en el negocio de las obras. En una de las licitaciones, una usina para Aceitera General Deheza (AGD) a instalarse en Santa Fe, varios de sus competidores, como YPF y Pampa Energía, se molestaron por lo que consideraron una intervención directa de uno de los socios de Nicky sobre el Ministerio de Energía. Las presiones para mejoras en las condiciones las adelantó el diario Perfil en 2017.

 

La segunda razón de peso que motivó el escape de Caputo hacia otros negocios fue una especie de rebelión interna, aunque silenciosa, de buena parte de los constructores privados con los que a priori debió competir en el ámbito porteño. Le cuestionaban haberse quedado con obras de manera consecutiva, todas con precio más alto del que habían ofertado los competidores y condiciones a medida. Algunas de ellas: el proyecto SLS Lux (del argentino Jorge “George” Pérez, uno de los popes del negocio en Miami), de Puerto Madero; el edificio del Banco Galicia y los trabajos en Madero Harbour, otra torre de lujo en el barrio más custodiado de la Capital Federal. Pero no sólo el precio molestó. También, supuestos beneficios o garantías que Caputo habría ofrecido, como facilitación de aprobaciones y permisos por parte del Gobierno de la Ciudad. La última obra con la que se habría alzado Nicky antes de partir al retiro fue la del emprendimiento L´Avenue Libertador. Majestuoso por donde se lo mire, es la primera apuesta latinoamericana de Zaha Hadid, uno de los estudios de arquitectos más importantes del mundo. Se trata de un edificio con departamentos de lujo de cuatro y cinco ambientes que, se preveía, estaría finalizado en 2021, pero está parado por un amparo de los vecinos de la zona.

 

Cabe destacar que, a diferencia de la obra pública, la privada tiene un régimen algo diferente de competición: se abre un concurso, un desarrollador hace una obra, invita a equis cantidad de constructoras a cotizar y luego cierra el ganador bajo ciertos parámetros que van más allá del precio, como confianza y credibilidad. De todos modos, en el sector explican que, cuando hay diferencias de precios muy visibles, es un dato a tener a cuenta y averiguar el por qué. 

 

 

Nicky junto a su primo "Toto" Caputo, actual ministro de Finanzas. En un encuentra en la Bolsa, donde Nicolás fue directivo. 

 

 

Consultados por Letra P, representantes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) negaron que la situación haya sido así, pero no mostraron detalles que probaran lo contrario, siendo, además, que muchos de los socios de la cámara fueron los que pusieron el grito en el cielo con la situación de presunta irregularidad.

 

El corrimiento de Nicky y la venta a TGLT pusieron a la firma Caputo en una especie de limbo. Desde el sector explicaron a este portal que el grupo y flamante propietario esgrimen un cada vez más pronunciado low profile: hay dudas sobre qué pasará con las obras heredadas. En paralelo, los desarrolladores ya empezaron a hablar con otras constructoras, una jugada que, a la larga, terminará perjudicando las finanzas futuras de Caputo Sacif. Dentro del grupo TGLT no saben aún bien cómo proceder con los trabajos heredados. Es uno de los enigmas en el rubro ladrillos privados. 

 

En este escenario, el vínculo de Nicky ha quedado sintetizado en algunos lugares estratégicos. Hay dos frentes fuertes en los que hoy se mueve sin el temor que antaño tenía de la vinculación de sus negocios con los favores de Balcarce 50. Una de las actividades que más lo tienen captado es el rol de cónsul (ad honorem) en Singapur y aseguran los que lo tratan que eso empezará a verse "cuando de un momento a otro empiecen a desembarcar empresarios de ese país interesados en activos nacionales".

 

En la otra esquina, Nicky va por la vida más relajado en su nexo personal y político con su hermano del alma. A diferencia de los últimos años, Caputo se deja ver más cerca de Macri. A fines de 2017, volvieron a juntarse en Villa La Angostura, mientras duraban las vacaciones presidenciales. Allí charlaron largo y en privado sobre el Gobierno. Caputo es crítico sobre distintos aspectos de la marcha de la economía de Cambiemos. Pero es un hábil jugador: esos puntos negativos del plan económico no los ventila a sus colegas empresarios. "La verdad, al Presidente lo veo poco", responde a los que le preguntan.