BOLIVIA

Por primera vez, Evo Morales no es favorito para ganar las elecciones

Debutarán las primarias en enero. La habilitación de la Justicia a otra reelección polarizó aun más el mapa político. Con el ex presidente Mesa la oposición, por primera vez, tiene buenas chances.

2018 en América Latina termina con importantes elecciones presidenciales, cuyos resultados marcarán el futuro del continente. Las victorias de Jair Bolsonaro en Brasil, de Iván Duque en Colombia y de Mario Abdo Benítez en Paraguay marcaron, en mayor o menor medida, el fortalecimiento de gobiernos de derecha o pro mercado en la región, que tuvieron su contracara en la asunción del nuevo mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Brasil y México son la primera y la segunda economía de la región, respectivamente, y Colombia vive un proceso de paz histórico.

 

2019 también tendrá elecciones trascendentales para el futuro de América Latina. Bolivia, Panamá, República Dominicana, El Salvador, Argentina y Uruguay irán a las urnas para elegir a los futuros mandatarios.

 

BOLIVIA, PRIMERA PARADA. El 27 de enero Bolivia llevará a cabo las primeras elecciones primarias de toda su historia, de cara a las generales previstas para el mes de octubre. El presidente, Evo Morales, volverá a ser candidato tras haber recibido una polémica habilitación judicial y enfrentará una de las contiendas electorales más difíciles desde su llegada al Palacio Quemado, en 2006. 

 

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) habilitó a ocho binomios para las elecciones primarias, que no definirán nada en el plano electoral ya que todas las fuerzas se presentarán con candidaturas únicas. El oficialismo volverá a competir con la fórmula compuesta por Morales y Álvaro García Linera por el Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MÁS-IPSP). Por su parte, la candidatura opositora más importante, y la única según las encuestas con serias posibilidades de ganar, es la del ex Presidente Carlos Mesa (2003-05) y Gustavo Pedraza, por la alianza Comunidad Ciudadana (CC).

 

Además, se presentarán por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el histórico partido que lideró la revolución de 1952, Virginio Lema y Fernando Untoja; el ex Presidente Jaime Paz Zamora (1989-93) será candidato junto a Paola Barriga por el Partido Demócrata Cristiano (PDC); mientras que el resto de las candidaturas las completarán el ex vicepresidente de origen aymara Víctor Hugo Cárdenas (1993-97), y Humberto Peinado por la Unidad Cívica Solidaria (UCS); Félix Patzi, ex ministro de Educación de Evo, y Lucila Mendieta serán los delegados del Movimiento Tercer Sistema (MTS); Ruth Nina Huchani y Leopoldo Chui por el Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL); y Óscar Ortiz y Edwin Rodríguez por Bolivia Dice No.

 

 

La candidatura oficialista, y su respectiva aprobación por el TSE y la justicia, ha provocado una serie de protestas y rechazos, tanto de amplios sectores de la sociedad civil como de la oposición política interna y de organismos y gobiernos extranjeros. Ante la imposibilidad de presentarse en 2019, el oficialismo realizó un referéndum en 2016 para modificar la Carta Magna y lograr, de esta manera, un nuevo mandato. En la votación ganó el NO a la modificación con el 51,3%, pero el oficialismo presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) en el que argumentó que los tratados internacionales firmados por Bolivia prevalecen sobre la Constitución. De esta manera, amparado en el Pacto de San José de Costa Rica, se lo habilitó a un nuevo mandato y se dejó sin efecto el resultado electoral del 21 de febrero del 2016.

 

Ante la decisión judicial, el 6 de diciembre se realizó un paro cívico en todo el país y una manifestación organizada en la ciudad de Santa Cruz terminó con un incendio de la sede del Tribunal Electoral Departamental (TED). Estas acciones volvieron a marcar la fuerte polarización que existe en todo el país entre el oficialismo y sus seguidores y la oposición, que rechaza una nueva candidatura de Morales, que ve como un intento de perpetuarse en el poder.

 

La comunidad internacional también se ha manifestado. La Unión Europea (UE), a través de su portavoz para Asuntos Externos, Maja Kocijancic, alertó que Bolivia no se conduce a elecciones en “condiciones justas y equilibradas”. En este mismo sentido se manifestó Estados Unidos, cuyo Departamento de Estado subrayó que “las amenazas contra los jueces del TSE no son propicias para crear condiciones necesarias para celebrar elecciones libres y justas”. Además, se han manifestado la Organización de los Estados Americanos (OEA), Human Rights Watch (HRW) y la Comisión de Venecia, entre otros organismos internacionales.

 

Ante este panorama, el oficialismo denuncia “toda injerencia” en sus asuntos interiores y presenta las críticas de la comunidad internacional como una serie de ataques realizados por gobiernos “imperialistas” apoyados por “políticos serviles de derecha”. A pesar de la batalla discursiva, la nueva postulación del binomio oficialista ha afectado la popularidad de Evo, incluso dentro de sus propias filas.

 

Su decisión de volver a presentarse, a pesar de haber dicho que iba a respetar el resultado del referéndum, y de no acatar un resultado electoral, una instancia democrática en la que su gobierno siempre se apoyó y hasta se vanaglorió de lograr resultados históricos, lo desacredita ante una oposición que lo denuncia de “dictador” y que encuentra una veta perfecta para basar su discurso en la “lucha por la democracia y los derechos humanos”.

 

ELECCIONES HISTÓRICAS. Los comicios de 2019 serán los más importante del proceso emprendido por Morales en 2006, porque pondrá en juego nada más y nada menos que su continuidad en un contexto regional adverso y porque el oficialismo ya no cuenta con la mayoría electoral del pasado que lo llevó, en 2014, a ganar con el 61,3% de los votos.

 

A poco menos de un año para las elecciones generales, la cadena de televisión ATB publicó una encuesta en la que Morales aparece como el ganador en primera vuelta con un 35% seguido de Mesa, que llega al 26%. El escenario cambia un posible ballotage. Ante la pregunta “Si en las próximas elecciones sólo se hubieran presentado dos candidatos: Evo Morales y Carlos Mesa ¿Por cuál de los dos votaría?”, Mesa toma la delantera con el 44% y el actual presidente queda en segundo puesto con el 38%.

 

Evo aparece como el claro favorito en una primera vuelta, pero ante un ballotage la seguridad se ve disminuida. En diálogo con Letra P el investigador, economista y profesor de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Jorge Viaña, aseguró que el único binomio “que realmente tiene chances” de vencer al oficialismo es el emprendido por Mesa y que el resto de las candidaturas “sacarán entre el 10% y el 7% de los votos”. Ante un posible ballotage, afirmó que existe la posibilidad de “que se unan todas contra el actual presidente”.

 

 

 

La administración de Morales ha logrado una estabilidad política inédita en la historia boliviana y un crecimiento económico sostenido como nunca visto. Logró aumentar el Producto Bruto Interno (PBI) de 9.500 millones de dólares en 2005 a 40.500 millones en 2018, con un crecimiento promedio anual del 5%, lo que le valió la felicitación de diversos organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Logró reducir la pobreza y la indigencia drásticamente, aumentaron los niveles de consumo y de producción y en 2009, por primera vez en la historia, Bolivia tuvo el mayor crecimiento económico de toda América Latina, con un 3,4%, un punto más que Uruguay, que fue segundo con un 2,4%.

 

A pesar de los buenos índices económicos y sociales históricos que el gobierno tiene en su haber para hacer campaña, hay luces amarillas en la economía a corto plazo: el año pasado el déficit fiscal llegó a 7,8% y la cuenta corriente marcó un déficit de 6,5%. La derrota del reclamo por salida al mar en la Corte Internacional de La Haya le quitó una bandera importante y la clase media, que creció del 35% al 58%, tiene nuevas demandas, como la lucha contra la corrupción, las denuncias por los ataques a la libertad de expresión y, por sobre todo, las acusaciones por “dictador” que le provoca una fuerte pérdida de apoyo. En el debe también se anotan los cuestionamientos de sectores populares que han sido su base electoral en el pasado, como algunos pueblos originarios que critican los proyectos extractivistas y de productores de coca, que también erosionan su base de respaldo.

 

Las primarias de enero servirán como una gran encuesta nacional para saber dónde están paradas las distintas fuerzas políticas. El oficialismo sabe que todavía cuenta con una importante base social que lo apoya y que la oposición, por lo menos en primera vuelta, se presentará dividida. Hace unos días, en un acto en Cochabamba, Evo dijo que el desafío es “ganar con más del 70%”. El panorama de un posible ballotage es muy lejano y el deseo del propio Morales, por ahora, también.

 

Las Más Leídas

También te puede interesar