El debate por la reforma previsional la tuvo como una de las protagonistas. Especialista en temas jubilatorios desde hace 38 años y referente del tema, Mirta Tundis cuenta que vivió con angustia el proceso que terminó en la aprobación de la ley que cambió la fórmula del cálculo de haberes. “Fue muy estresante, porque es un tema que veníamos peleando desde comienzo de año, sabiendo hacia dónde iba al Gobierno”, dice la diputada del Frente Renovador.
Desde sus vacaciones en San Clemente del Tuyú, Tundis analiza lo que dejó el debate de diciembre y asegura que el Gobierno busca debilitar el sistema previsional para que el dinero “no alcance” y eso derive en la vuelta al sistema de ahorro individual, como fueron las AFJP. En contacto permanente con jubilados, que la consultan a través de Facebook, por mail o directamente en su despacho, dice que el 54 por ciento de quienes forman parte de ese universo votó a Mauricio Macri porque “no quería más a Cristina (Kirchner), pero no para que les bajaran los haberes”.
DE VACACIONES. Veranea en su “lugar en el mundo”, San Clemente del Tuyú, junto a su mamá, su hermano, su hijo y sus nietos. “No voy mucho a la playa, me dediqué a dormir”, cuenta Tundis. Al balneario de la costa bonaerense, la diputada llevó algunos libros de Isabel Allende. También, aprovecha las vacaciones para mirar películas y televisión, en particular el canal El Gourmet y el programa Cocineros Argentinos, porque le encanta cocinar. Su especialidad son los pescados, los mariscos, el arroz con pollo y los postres. “Sueño con tener una casa de té”, dice.
-El oficialismo ganó la votación de la reforma previsional. ¿Cree que también ganó el debate? ¿Logró instalar la idea de que la modificación no implica un recorte?
-Bueno, obviamente una cosa es recortar y quitar y otra es dar menos. Acá lo que se hace es aumentar menos. Lo que el Gobierno muestra ahora como algo maravilloso, que más de un millón de jubilados han recibido aumentos en el mes de enero, en realidad son migajas: es menos de la mitad de lo que tendrían que haber recibido con la fórmula anterior. Obviamente, el Gobierno ganó la pulseada, porque logró sacarles plata del bolsillo a los jubilados para dárselas a las provincias y a Buenos Aires por el Fondo del Conurbano. Nadie está en contra de los derechos de las provincias, lo que está mal es que les saquen la plata a los jubilados. Durante el debate en comisiones - donde también hubo agresiones y grupos infiltrados, nadie desconoce ni aprueba eso -, Nicolás Massot, muy ofuscado y con mucha soberbia, dijo que el pueblo los había elegido para hacer reformas y que los jubilados eran los que más los habían votado. Es cierto. Pero no para esto.
-¿Eso le transmiten los jubilados?
-Claro, es cierto. El 54 por ciento del padrón de jubilados eligió este Gobierno, pero, cuando los escuchás, te dicen “nosotros los elegimos porque no queríamos a Cristina, no para que nos paguen menos”. Y eso se va a empezar a notar cuando lleguen las facturas de gas, de agua, de luz, de todos los servicios. Cuando los jubilados vean que aumentaron los medicamentos, el transporte... Una vez que se instaló la pérdida del poder adquisitivo, los aumentos estabilizan, pero lo que se perdió ya está. Los jubilados se van acostumbrando. En Twitter, donde me están matando los trolls de Marcos Peña con insultos, la gente cuenta lo que padecen los jubilados, que van al PAMI y no les dan los medicamentos, que no tienen atención médica. Se van acostumbrando a la nada, al maltrato.
-¿Cree que la decisión de no llamar a sesiones extraordinarias tiene que ver con lo que sucedió en diciembre con la reforma previsional?
-Obviamente que para el Presidente fue un costo de imagen pública muy grande, quedó muy expuesto. Y va a ser mucho más con la reforma laboral y con la reforma previsional integral que se viene en el transcurso de este año. Esta reforma de la movilidad, que salió con algunos puntos como aumentar la edad jubilatoria en forma opcional y el 82% para los que tienen el salario mínimo, vital y móvil en realidad es el comienzo de la reforma. Después van hacia una reforma integral, que obviamente se necesita. De hecho, en la ley de reparación histórica se aprobó la creación de la comisión de notables para que empiecen a trabajar en el tema pero no para quitar derechos.
Tundis descansa en San Clemente junto a su mamá, su hijo y sus nietos. (Foto: gentileza Tundis)
-¿Hacia dónde cree que va la reforma previsional que quiere el Gobierno?
-El Gobierno está cumpliendo con todo lo que le exigió el FMI en 2016 en un documento en temas previsionales. Allí se hablaba de cambiar el sistema de movilidad, aumentar la edad jubilatoria, hacer cambios en el haber inicial y crear un sistema de ahorros. Todo eso se está cumpliendo. Es cierto que muchas actividades dejaron de ser insalubres y hay que reverlas, pero otras no son y hay que incorporarlas. Lo que más le interesa al Gobierno es trabajar sobre de qué manera van a liquidar los nuevos haberes y cómo van hacia un ahorro voluntario.
-Es decir, volver a las AFJP.
-Vuelve el fantasma de las AFJP. Las llamarán de otra manera, pero no deja de ser un ahorro individual que afecta el derecho de todos los jubilados. Nosotros seguimos teniendo un sistema solidario donde todo lo que se aporta se utiliza para pagarles a los jubilados. Hoy, el Impuesto al Cheque va al sistema de seguridad para pagar jubilaciones, cuando antes era el Impuesto a las Ganancias y ahora se utiliza para otros fines. Van debilitando el sistema de tal manera que llegue un momento en que no alcance y haya que hacer una reforma.
-¿De qué manera?
-Cuando uno lee el proyecto de reforma laboral, observa que se está generando empleo monotributista, que no beneficia al sistema previsional. Mientras un aportante monotributista que factura 10 mil pesos por mes va a hacer un aporte de 400 pesos, un empleado que gana un sueldo de 10 mil pesos aporta 1.100 más el 16 por ciento del empleador. Pero ahora, con la nueva reforma tributaria, no contribuyen más sueldos de hasta 12 mil pesos. Entonces, está claro que el Gobierno está tratando de debilitar el sistema previsional de tal manera que pueda justificar con la reforma el hecho de pagar un haber inferior y que la gente siga trabajando hasta los 70 o los 80 años. Y, obviamente, el empleador va a querer mantener a las personas mayores porque están exentas de pagar las contribuciones. Son todas cosas que la gente desconoce, pero que debilitan el sistema.