Tragedia en Olavarria

Interpelación: Galli expuso todo el manual PRO en su defensa

Se apoyó en la lógica del partido que integra. Asumió errores, responsabilizó a terceros, saludó a todos y llevó sus aplaudidores. Pizza en el despacho y encuesta en mano.

OLAVARRÍA (Enviado) El intendente de Olavarría hizo lo mismo que sabe hacer a la perfección el máximo referente de su espacio político, el presidente Mauricio Macri. Sacó a relucir esa capacidad que adoptaron los funcionarios de Cambiemos para quitarse de encima responsabilidades estructurales en grandes problemas de gestión. A cambio asumió “pequeños” errores, propios de la inexperiencia de gobierno y siempre con la rectificación como carta de presentación. Todo eso hizo Ezequiel Galli en la primera interpelación que atravesó un intendente bonaerense de Cambiemos desde que la fuerza gobierna en 2015 en buena parte del territorio provincial. 

 

Nunca se dio vuelta. Durante su exposición, Galli siempre estuvo sentado de espalda a los concejales y presentes que en la noche de este lunes se acercaron hasta el Salón Rivadavia, un centro de convenciones puesto en funciones durante los años del ex intendente Helios Eseverri , el mismo que suspendió en 1997 un show de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Solo al presidente del Concejo Deliberante, Eduardo Rodriguez y a la secretaria, Telma Cazot. Durante cada cuarto intermedio, Galli salía a un patio lindero. En su computadora había una calcomanía que decía "Yo elijo el cambio". Un dato llamativo: en ningún momento usó la PC, solo la llevó para que la cámara que filmó en vivo toda la sesión apuntara al adhesivo como señal de fidelidad en tiempos difíciles. 

 

 

Aceptó re-preguntas una vez leídas las primeras explicaciones. El concejal más vehemente a la hora insistir fue Einar Iguerategu, que responde al ex intendente José Eseverri. Fue el más punzante. Sin embargo, en el entorno del intendente –que se fue sin hablar con la prensa- sostienen que “no le entraron balas” y que, por el contrario, tras la interpelación quedó más fortalecido.  

 

Eligió camisa blanca, saco, pantalón de vestir negro y sin corbata, al mejor estilo Marcos Peña. Galli terminó de hablar pasadas las dos de la mañana de este martes en un auditorio que tuvo muchos adherentes ya entrada la madrugada. Lo aplaudieron dos veces: cuando terminó de leer las respuestas y cuando finalmente se retiró del lugar tras las repreguntas de los concejales.

 

Coucheado de antemano, el intendente se dio vuelta sólo para saludar una vez finalizada la jornada. Fue a despedir uno por uno a los concejales, empezó por los opositores y algunos de ellos terminaron dándole su aprobación. Antes de eso y con el slogan Cambiemos bajo su lengua, Galli habló del trabajo en equipo y agradeció a los ediles –oficialistas y opositores- por el respeto y la seriedad del acto.

 

Dijo cuánto quería a Olavarría y lamentó haber confiado en dos productores que le dijeron que estaban acostumbrados a hacer grandes shows; hacía referencia a los hermanos Matías y Marcos Peuscovich. En las respuestas aseguró que si suspendía el show, la tragedia se convertiría en catástrofe para toda la comunidad. Como Macri, como Peña, como la gobernadora María Eugenia Vidal, dejó entrever que él también se confundió. Sinceró además que no volvería a ofrecer Olavarría para un evento del Indio. 

 

Desde la semana pasada, sobre algunos escritorios de los despachos más importantes de la municipalidad hay encuestas. No miden ni a la diputada Elisa Carrió, ni al intendente Jorge Macri, ni la imagen de Vidal o del propio presidente: miden a Galli. No lo miden como candidato, miden el nivel de daño que dejó el recital de Solari en la opinión del olavarriense promedio y cuánto de eso es culpa del jefe comunal. Los números –sostienen en el círculo del intendente- son favorables. “La gente en su mayoría no está enojada con él”, sostienen sobre Galli. 

 

La oposición lo sabe y por eso no aprieta el acelerador tampoco. Llegó hasta la interpelación. Ningún concejal pidió ni pedirá a viva voz la renuncia de Galli. Coinciden en que “se lava las manos” y apuntan al ofrecimiento del intendente como fiador en el alquiler del predio La Colmena. No mucho más. 

 

Cuando terminó la reunión, Galli y parte de su equipo hicieron una primera lectura de la interpelación, en su despacho comieron pizza y coincidieron en que salieron más parados políticamente de lo que creían. 

 

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