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El histórico diputado bonaerense renuncia a la banca que ocupa desde 1999. Repaso por los movimientos que lo afincaron en el poder para terminar votando tres endeudamientos a Vidal.
Redacción 25/11/2017 15:23

El diputado provincial peronista, Horacio González, renunciará la banca de legislador pese a que le quedan dos años como mandato. De esta manera no llegará a los 20 años en la función legislativa, sin embargo en todo su recorrido conoció el ascenso, el poder propio y el control total de la Cámara baja hasta que en el 2015 la coyuntura política lo excluyó de las grandes discusiones y decisiones que siempre supo protagonizar. 

Horacio Ramiro González llegó a la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires en el año 1999. Lo hizo luego de un período como concejal en el municipio de Ituzaingó y bajo la tutela del intendente Alberto Descalzo. Fue uno de los últimos barones del conurbano que sigue en pie quien lo coló en esa lista para despejar cualquier tipo de rebelión local en el último tramo de la gobernación de Eduardo Duhalde. Cuando González puso un pie en la Cámara baja se lo reconoció como el diputado de Descalzo. 
 

 

Luego ese rol de se fue desdibujando cada vez más producto de las negociaciones subterráneas que el legislador iba cerrando. Si bien nunca llegó a disputarle poder territorial a Descalzo la relación entre ambos se fue enfriando. El enfrentamiento nunca existió como tal porque González no pudo construir en el territorio, cosa que Descalzó sí (gobierna Ituzaingó desde el año 1995). 

Pero el legislador, que la semana que viene oficializará su renuncia por motivos de salud, fue armando un espacio de poder en la Cámara baja a medida que los gobernadores iban pasando. Pasó Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli. La presidencia de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Ahí fue cuando González dio el salto. 

En 2003 es elegido como vicepresidente primero de la Cámara de Diputados. Pero cuatro años más tarde se consagra como presidente del cuerpo. Un cargo que ocuparía durante ocho años en los que tuvo control total de una de las patas legislativas de la provincia de Buenos Aires. 

Paradójicamente, González siempre se consideró un ahijado de Kirchner en la Legislatura pero en enero de 2010 fue él quien reunió en su casa de la localidad de Pinamar  reclutó a 22 de 37 legisladores del por entonces bloque del Frente para la Victoria para plantear una renovación del peronismo provincial tras la derrota electoral que vivió el ex presidente a manos de Francisco De Narváez. A esa cena habían ido entre otros Raúl Pérez, hoy en el Frente Renovador; Guido Lorenzino, actual Defensor del Pueblo de Provincia, Franco La Porta, ex funcionario sciolista, Iván Budassi, ex titular de ARBA en la gobernación de Scioli; Horacio Hogan, Juan de Jesús, ex diputado y padre del actual intendente de La Costa, Juan PabloGabriel Bruera, hermano del ex intendente de La Plata, Jorge Varela, y Juan Garibotto, antiguo armador del peronismo de la Quinta sección electoral.

Entre idas y venidas, cuando en Casa Rosada se enteraron del encuentro, trascendió que fue el propio González quien dio a conocer la lista de asistentes con el objetivo de salvarse a si mismo de un escarmiento de Kirchner. Para ese entonces, González ya presidía la Cámara. 

Con la llegada de La Cámapora, González fue rápido. Esa es una de sus cualidades, dicen en su entorno. Cerró un nuevo mandato en la presidencia para él y la vice para el (ex) camporista José Ottavis, con el fin de oxigenar cualquier tipo de presión cristinista. En 2012 supo surfear el escándalo del revalúo rural que propuso Scioli. Fue cuando en plena sesión un fotógrafo de Clarín retrató el celular de Ottavis en plena sesión en el que justo veía un chat donde, supuestamente, se estaban comprando votos.

En Diputados se rodeó también de Fernando Chino Navarro, el líder del Movimiento Evita que no pudo renovar mandato tras apoyar a Florencio Randazzo en las últimas elecciones y quedar afuera. Junto a Navarro supieron hacer una buena dupla de poder y también de diálogo ya en rol de oposición moderada. 

VIDALISMO MUDO. Cuando Cambiemos ganó la elección en 2015, González como el resto de los legisladores bonaerenses del Frente para la Victoria, fueron arrastrados por la interna peronista. El bloque del FpV que apenas duró un par de meses como primera minoría estalló en tres pedazos. Lejos de La Cámpora y del peronismo que intentaron congeniar algunos intendentes del conurbano en el bloque FpV-PJ, González se excluyó en una bancada ínfima de seis integrantes con presencia plena del Movimiento Evita: la bancada del Peronismo para la Victoria. 

Desde ese lugar, el histórico legislador, votó siempre en consonancia a Cambiemos; Al menos lo hizo con los tres Presupuestos y pedidos de deuda que se aprobaron en la gestión de Vidal hasta el momento. También votó las emergencias ministeriales, las reformas a la ley de ministerios, y lo que más preocupa a los intendentes el Régimen Provincial de Responsabilidad Fiscal Municipal, una especia de pacto fiscal entre Provincia y municipios para ajustar gastos locales a cambio de ayuda financiera. 

La foto de González ya se encuentra desde hace un tiempo junto al resto de los ex presidentes de la Cámara en la entrada a la sala 30 de la Cámara de Diputados, donde se realizan las reuniones de labor parlamentaria. La banca que dejará a partir del nuevo período legislativo será ocupada por Carlos Urquiaga, ex intendente interino de José C. Paz. 

 

 

 

Los 18 años de Gónzalez: ascenso, poder y vidalismo mudo

El histórico diputado bonaerense renuncia a la banca que ocupa desde 1999. Repaso por los movimientos que lo afincaron en el poder para terminar votando tres endeudamientos a Vidal.  

El diputado provincial peronista, Horacio González, renunciará la banca de legislador pese a que le quedan dos años como mandato. De esta manera no llegará a los 20 años en la función legislativa, sin embargo en todo su recorrido conoció el ascenso, el poder propio y el control total de la Cámara baja hasta que en el 2015 la coyuntura política lo excluyó de las grandes discusiones y decisiones que siempre supo protagonizar. 

Horacio Ramiro González llegó a la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires en el año 1999. Lo hizo luego de un período como concejal en el municipio de Ituzaingó y bajo la tutela del intendente Alberto Descalzo. Fue uno de los últimos barones del conurbano que sigue en pie quien lo coló en esa lista para despejar cualquier tipo de rebelión local en el último tramo de la gobernación de Eduardo Duhalde. Cuando González puso un pie en la Cámara baja se lo reconoció como el diputado de Descalzo. 
 

 

Luego ese rol de se fue desdibujando cada vez más producto de las negociaciones subterráneas que el legislador iba cerrando. Si bien nunca llegó a disputarle poder territorial a Descalzo la relación entre ambos se fue enfriando. El enfrentamiento nunca existió como tal porque González no pudo construir en el territorio, cosa que Descalzó sí (gobierna Ituzaingó desde el año 1995). 

Pero el legislador, que la semana que viene oficializará su renuncia por motivos de salud, fue armando un espacio de poder en la Cámara baja a medida que los gobernadores iban pasando. Pasó Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli. La presidencia de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Ahí fue cuando González dio el salto. 

En 2003 es elegido como vicepresidente primero de la Cámara de Diputados. Pero cuatro años más tarde se consagra como presidente del cuerpo. Un cargo que ocuparía durante ocho años en los que tuvo control total de una de las patas legislativas de la provincia de Buenos Aires. 

Paradójicamente, González siempre se consideró un ahijado de Kirchner en la Legislatura pero en enero de 2010 fue él quien reunió en su casa de la localidad de Pinamar  reclutó a 22 de 37 legisladores del por entonces bloque del Frente para la Victoria para plantear una renovación del peronismo provincial tras la derrota electoral que vivió el ex presidente a manos de Francisco De Narváez. A esa cena habían ido entre otros Raúl Pérez, hoy en el Frente Renovador; Guido Lorenzino, actual Defensor del Pueblo de Provincia, Franco La Porta, ex funcionario sciolista, Iván Budassi, ex titular de ARBA en la gobernación de Scioli; Horacio Hogan, Juan de Jesús, ex diputado y padre del actual intendente de La Costa, Juan PabloGabriel Bruera, hermano del ex intendente de La Plata, Jorge Varela, y Juan Garibotto, antiguo armador del peronismo de la Quinta sección electoral.

Entre idas y venidas, cuando en Casa Rosada se enteraron del encuentro, trascendió que fue el propio González quien dio a conocer la lista de asistentes con el objetivo de salvarse a si mismo de un escarmiento de Kirchner. Para ese entonces, González ya presidía la Cámara. 

Con la llegada de La Cámapora, González fue rápido. Esa es una de sus cualidades, dicen en su entorno. Cerró un nuevo mandato en la presidencia para él y la vice para el (ex) camporista José Ottavis, con el fin de oxigenar cualquier tipo de presión cristinista. En 2012 supo surfear el escándalo del revalúo rural que propuso Scioli. Fue cuando en plena sesión un fotógrafo de Clarín retrató el celular de Ottavis en plena sesión en el que justo veía un chat donde, supuestamente, se estaban comprando votos.

En Diputados se rodeó también de Fernando Chino Navarro, el líder del Movimiento Evita que no pudo renovar mandato tras apoyar a Florencio Randazzo en las últimas elecciones y quedar afuera. Junto a Navarro supieron hacer una buena dupla de poder y también de diálogo ya en rol de oposición moderada. 

VIDALISMO MUDO. Cuando Cambiemos ganó la elección en 2015, González como el resto de los legisladores bonaerenses del Frente para la Victoria, fueron arrastrados por la interna peronista. El bloque del FpV que apenas duró un par de meses como primera minoría estalló en tres pedazos. Lejos de La Cámpora y del peronismo que intentaron congeniar algunos intendentes del conurbano en el bloque FpV-PJ, González se excluyó en una bancada ínfima de seis integrantes con presencia plena del Movimiento Evita: la bancada del Peronismo para la Victoria. 

Desde ese lugar, el histórico legislador, votó siempre en consonancia a Cambiemos; Al menos lo hizo con los tres Presupuestos y pedidos de deuda que se aprobaron en la gestión de Vidal hasta el momento. También votó las emergencias ministeriales, las reformas a la ley de ministerios, y lo que más preocupa a los intendentes el Régimen Provincial de Responsabilidad Fiscal Municipal, una especia de pacto fiscal entre Provincia y municipios para ajustar gastos locales a cambio de ayuda financiera. 

La foto de González ya se encuentra desde hace un tiempo junto al resto de los ex presidentes de la Cámara en la entrada a la sala 30 de la Cámara de Diputados, donde se realizan las reuniones de labor parlamentaria. La banca que dejará a partir del nuevo período legislativo será ocupada por Carlos Urquiaga, ex intendente interino de José C. Paz.