La OVD, la quinta historia de Relatos Salvajes

Dias atrás, en mi calidad de Abogada, acompañé a una persona a la Oficina de Violencia Doméstica a realizar una denuncia a fin de lograr una restricción perimetral de acercamiento a la mayor brevedad posible. Se trataba, en este caso, de un hombre de unos 40 años que estaba siendo hostigado y perseguido por su ex pareja – con problemática de policonsumo de drogas, alcohol y psicotrópicos-. Recurrimos a la OVD dado que la Fiscalía en lo Penal que llevaba una causa ya iniciada por el actor contra la violenta se negó en forma rotunda a tomar el pedido de restricción perimetral por entender que “no les correspondía a ellos determinar la restricción sino a la Oficina de Violencia Domestica”. Dado que la situación era de riesgo y ameritaba tomar decisiones rápidas tanto por la integridad física del sujeto en cuestión cuanto por sus dos hijos menores decidí tomar las palabras de los empleados de la Fiscalía y sin más, dirigirme con el actor a la OVD a realizar la correspondiente denuncia entendiendo que, de esa forma, lograríamos en tan ansiado objetivo de obtener en el mismo día, cuanto mucho al otro, una restricción perimetral del acercamiento.

 

Eran cerca de las 16.30 hs de un día Miercoles cuando nos apersonamos ante la OVD. Lo primero que llamó mi atención fue lo reducido del espacio físico. Cerca de 15 sillas de espera amontonadas decoraban el lugar, dos detectores de metales y un biombo que separaba a quienes desesperadamente ansiaban protección de los operadores de la Oficina. No había un mostrador con alguien que recibiera o contuviera el primer paso del o de la denunciante y tan solo se erigía un talonario para “sacar número”, de esos que hay en las farmacias, o en las verdulerías.

 

Asomé tímidamente mi cabeza por sobe el biombo divisor buscando orientación para la persona que estaba yo acompañando y me sorprendí al ver solo 3 operadores trabajando que ocupaban los únicos tres puestos de trabajo que había en el lugar.

 

Esperé durante unos minutos  tuve suerte de encontrar una “cara amiga”, la efectivo de la Polícia Federal Argentina que estaba cumpliendo su adicional en el lugar era conocida mía desde hace años y solo por ella y gracias a ella tomé conocimiento de como debía proceder. Luego y hablando con la efectivo policial me enteré de los entretelones de la OVD y de como funciona el sistema.

 

Sacamos un número y mi representado quedó a la espera de ser llamado por un operador, lo que llevó cerca de una hora y media (lógicamente; el lugar rebalsaba de gente y sin ningún tipo de prioridades hay que esperar el número). Luego, una vez que el denunciante es llamado se le hace completar una planilla de la cual No se entregan copias y se le informa que será luego (pueden ser 4, 5, 6 horas) llamado nuevamente por apellido a fin de ser evaluado por un equipo interdisciplinario que medirá el riesgo y en función de ello determinará la política a seguir según el caso concreto.

 

Aprovechando la oportunidad de estar pasando por esa experiencia y de conocer a quien estaba a cargo (la sargento  de  seguridad del lugar (¿?) ) me detuve a observar las personas que estaban en el lugar. Una mujer con tres hijos, uno de ellos con su biberón en mano, un señor de barba blanca, tres adolescentes, una chica relativamente joven que arrastraba su pierna derecha, mi representado, y algunas otras personas màs…Finalmente mi representado fue llamado por el número 21 y pasó detrás del biombo, sòlo, no pueden ser acompañados por abogado ni por ningún tercero. Mientras le tomaban los datos de la planilla ingresó al lugar una mujer joven de unos 28 años con el labio roto cubierto con gasas y seguramente 3 o 4 puntos de sutura, la nariz en igual estado, un moretón que rodeaba su ojo derecho y su frente también suturada.

 

Ingresó perdida, buscando orientación…la sargento a cargo de la seguridad la esperó y la joven preguntó ¿ dònde puedo hacer una denuncia?. La Sargento respondio “ ¿a quién venis a denunciar? – “ A mi marido”- “Sacá un numerito y esperá a que te llamen”.

 

Grande fue mi sorpresa al notar que no había un orden de prioridades y que la efectivo policial estaba cumpliendo funciones que, desde ya, no le correspondían. Lo que estaba haciendo era solo ordenar un poco el asunto y colaborar…acaso por su condición de mujer cuya sensibilidad se veía despierta o quiás porque en algún momento ella misma había padecido algún episodio de violencia…quien lo sabe.

 

Mientras esperabamos que mi representado terminara su planilla, la efectivo policial me contó todo sobre el lugar y sobre algunos de los personajes recurrentes de aquel reducto. La mujer que arrastraba su pierna derecha intentaba sacar de su casa a su padre de 83 años que según ella, le pegaba, con lo que la joven era una figura conocida del lugar. La mujer con los tres niños a cuestas vagaba por la oficina ya que quería irse de su casa harta de los golpes de su marido pero no tenía a donde…y una tercera mujer de unos 50 años que estaba allí “se sacaba de encima el tercer hombre conviviente haciendo estas denuncias”. En el medio, la joven muchacha esperando con su cara desfigurada…

 

Mi representado termino con su planilla, cuando salió le pregunté a que hora debía volver a la evaluación interdisciplinaria “ volvete en 5 o 6 horas pibe”-le dijeron. Nunca volvió. 5 o 6 horas era cerca de medianoche y él tenía que cuidar a sus hijos…

 

Un poco de historia

 

Según la información obtenida de la propia página web del Organismo, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) fue creada en 2006 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación con el objetivo de facilitar el acceso a justicia de las personas que, afectadas por hechos de violencia doméstica, se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

La OVD trabaja de manera interdisciplinaria durante las 24 horas, todos los días del año. Brinda un real acceso a justicia a la ciudadanía, a la vez que se constituye en un servicio para quienes integran la magistratura, proveyendo los recursos necesarios para ejercer plenamente su labor jurisdiccional. 

La OVD recibe diariamente las presentaciones espontáneas de personas que se acercan a la institución buscando información y orientación. También recibe casos de violencia doméstica derivados de comisarías, hospitales y ONGs de la Ciudad de Buenos Aires. (también de Fiscalías que no saben como proceder) – la negrita es propia y la helvética agregada por mi-

 

La evaluación de la situación de riesgo permite tomar una decisión inmediata. Una vez recibido el relato de la persona afectada, la oficina procede a realizar el Informe de Riesgo, que se efectúa en un tiempo estimativo de dos horas y está a cargo de profesionales de las áreas del derecho, la medicina, la psicología y el trabajo social. El informe permite evaluar el riesgo al que está expuesta la persona afectada, en el momento en que realiza el relato. 

 

De este modo, el informe permite que en una única entrevista se labre el acta que dará inicio, en su caso, a un proceso judicial (civil y/o penal); se evalúe la situación de riesgo de la persona afectada; se constaten las lesiones corporales; se confeccione el correspondiente informe médico y se brinde toda la información existente respecto de la situación. Luego de confeccionado el informe, se procede a la derivación correspondiente tanto judicial como no judicial.

 

Funciona así realmente? La respuesta es NO. Existe la voluntad de la OVD de proceder exactamente como lo dice su propia web? La respuesta es SI. Será que no tienen presupuesto para tener màs de tres operadores y una recepcionista que con tres preguntas claras y concretas pueda derivar, estimar el riesgo y priorizar?. Será la idea de estas omisiones la de desalentar las denuncias? La respuesta es NO LO SE.

 

Me queda una sola conclusión por sacar respecto de esta triste experiencia que me tocó tranistar acompañando a alguien que necesitaba ser ayudado.

 

La Marcha “Ni una Menos” sirviò de poco o casi nada, muchos políticos hacen campaña subiéndose en caballitos de batalla que no tocan ni de oído, mucha charla y poco trabajo. La liviandad con que se toman los casos de violencia hacen que todo el sistema recaiga en la OVD. Claro, es más fácil colmar de gente desesperada un reducto con 15 sillas de espera que poner manos a la obra en un Juzgado.

 

Nefasto, patético, triste y lamentable. Felicito a la OVD y a su escaso personal por poner al servicio de la ciudadanía los pocos recursos que tienen. Sin embargo, la oficina permanece abierta las 24 horas mientras las Comisarías prefieren derivar todo en esta Oficina para sacarse trabajo de encima. Lamento la situación de quienes buscan ayuda y contención inmediata y no la tienen. Felicito al personal policial que debiendo cumplir tareas de seguridad asume además la responsabilidad humana de orientar a los que ingresan.

 

A  ver si todos los políticos de turno ponen de una buena vez las manos en la masa y dejan de llenarse la boca hablando de temas que desconocen. Los invito a que se den una vuelta por Lavalle 1250…en tan solo 20 minutos podrán ver y sentir lo que yo misma sentí. Quizás sea en ese momento donde la sensibilidad toque a su puerta y decidan, en serio, hacer algo al respecto.

 

José Alperovich, durante la audiencia en la que escuchó los alegatos de la fiscalía y de la querella. 

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