Alejandro Granados juró otra vez como intendente del partido de Ezeiza, distrito que ya gobernó durante 6 períodos, y mostró su pertenencia peronista lejos del kirchnerismo en una estrategia que vienen mostrando algunos intendentes para sobrevivir bajo la gobernación Vidal. Dijo que él no tiene nada que ver con el Frente para la Victoria.
“Sepan que soy un intendente peronista y que nada tengo que ver con el Frente para la Victoria”, le dijo Granados a los vecinos de Ezeiza. Fue un día después de compartir junto a la gobernadora María Eugenia Vidal el traspaso del ministerio de Seguridad y la presentación del nuevo jefe de la Policía bonaerense, Pablo Bressi.
Además de despegarse explícitamente del Frente para la Victoria durante su discurso, el saliente ministro de seguridad bonaerense no hizo mención ni a Néstor Kirchner ni a Cristina Fernández de Kirchner.
Dijo que “soy del Partido Justicialista de Ezeiza y mis próceres fueron (José) San Martín, (Juan Manuel) Rosas, el teniente general (Juan Domingo) Perón y la compañera Evita. Nunca se olviden de eso: Perón y Evita”.
La esposa del intendente, la diputada nacional Dulcinea Visconti –que se hace llamar Dulce Granados- siempre remarcó su amistad personal con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. De hecho el propio Granados había pedido por ella para que sea candidata a intendenta, pero al ver que no tenía chances reales de retener la intendencia desde el entonces gobierno nacional la dieron de baja y determinaron que sea el “sheriff” el candidato para que el FpV continúe al frente del municipio. Tras la derrota nacional y provincial, Granados ya se despegó del kirchnerismo.