Política

Insaurralde dio todas las señales pero ahora La Cámpora tiene la última palabra

Por Carlos Marino.- Luego de las PASO, Martín Insaurralde dio gestos erráticos que rompieron su relación con el ultra kirchnerismo. La tensión es sinónimo de su actividad política donde los ultra K ven un tinte de frivolidad producto de la exposición pública que tuvo luego de la elección del año pasado, en donde contó con el sostén de Daniel Scioli tras las primarias.

Luego de la derrota buscó arremeter en la campaña, con estilo personalista, algo que fue como un golpe bajo para el kirchnerismo duro, que significó el primer alejamiento con La Cámpora y el oficialismo, quienes estallaron en su contra cuando buscó instalar otro tema sensible.

 

“Hay que revisar el sistema penal juvenil”, se le escuchó decir a Insaurralde. Minutos después, los teléfonos de los más altos dirigentes K empezaron a sonar. Desencajados, todos le apuntaron por hablar de temas que no estaban consensuados en el bloque.

 

Sin olvidar el incidente con Carlos Kunkel, las cosas empeoraron con el incesante coqueteo con el acérrimo enemigo de la Casa Rosada, Sergio Tomás Massa. Hasta el mismísimo Scioli observó los movimientos erráticos del candidato, una jugada que podría traerle muchos costos en caso de que en el último momento terminara saltando al Frente Renovador. Por eso también el sciolismo dejo al ex intendente de Lomas de Zamora que que avanzara por su lado.

 

En las últimas semanas decidió dar otro golpe de timón a su jugada y tomó la decisión de hacerles llegar su postura. A través de interlocutores válidos, le comunicó a Eduardo “Wado” de Pedro que “no votaría en contra de Cristina” y sería parte de los votos para aprobar la Ley de Pago Soberano junto a la Ley de Abastecimiento.

 

Cada una de las señales marcan una notable diferencia del massismo, que a través del ex intendente de Tigre había ya habían planteado cuál era el límite con el lomense. El último viernes, con el voto soberano caliente, MI se sacó una foto con parte de Los Oktubres, grupo ultra K de mandatarios que responden a Julio de Vido.

 

Eduardo “Bali” Bucca con Juan Pablo de Jesús –sobrevive a pesar de los escándalos vinculados a Amado Boudou– y el errático Francisco Echarri, quien a pesar de ser sustentado en la estructura del ANSES de Diego Bossio coquetea con otros candidatos a Gobernador –algo que le trajo varios dolores de cabeza–, se sacaron una selfie rutera. Cabe destacar que los lazos con el bolivarense se han estrechado ultimamente gracias a Marcelo Tinelli.

 

La imagen generó dos grandes análisis. A través del portal oficialista InfoNews, Los Oktubres iban a exigirle definiciones al legislador, aunque otros medios, entre ellos Letra P (que habló con los intendentes), simplemente expresaron que a Insaurralde se le planteó “dar la discusión por dentro del FpV”.

 

Curiosamente, el sábado en la edición el diario Perfil se publicó una nota en donde se planteó la versión que MI reunía intendentes para dar el salto al massismo; versión que el temeroso Echarri salió a desmentir.

 

“Es muy difícil que siendo más de lo mismo represente lo nuevo, evidentemente Martín va a tener que cambiar, de lo contrario que se quede en el Frente para la Victoria”. El autor de la frase fue Martín Redrado, quien indirectamente con el mismo discurso pero con otro tono -al igual que José de Mendiguren-, reconoció que el acompañamiento del diputado al kirchnerismo no “sorprendió”.

 

Los dichos se contradicen con los de Gustavo Posse en La Plata, cuando había planteado que la llegada al FR era una cuestión casi burocrática porque “ya estaba” adentro.

 

Lo cierto es que el voto en la última sesión hace que las cartas estén jugadas. De esa forma, Insaurralde parecería que no quiere irse del FpV, por eso ahora la llave para terminar con este conflicto la tiene La Cámpora, ya que a lo largo de este año, los dirigentes de ese espacio se han cansado de denostarlo. “Que se olvide de ocupar otro cargo. Le dimos lo máximo que se le podía dar, la cabeza de lista y se encargó de coquetear con un liberal y anti proyecto como Massa”, se les escuchaba decir a los camporistas.

 

Sin embargo, en la sesión  de este último jueves fue muy significativa la cercanía del novio de Jésica Cirio con los camporistas. Se lo vio en un tono muy amistoso con Juan Cabandié, por ejemplo, mientras al mismo tiempo los massistas lo miraban de reojo, casi con furia, hasta sorprendidos y molestos.

 

Otra señal que aún está pendiente de MI es un encuentro que todavía no tiene fecha ni lugar: una reunión con el Grupo de los 30.

 

La única certeza que tiene hoy Insaurralde es que ni Scioli ni Espinoza le pueden dar garantías para competir en las primarias del 2015. Sólo lo pueden garantizar Máximo y sus hombres, que dieron una muestra de poder el último sábado.

 

Y claro, además de tener bajo su órbita a los apoderados del partido en cada región del país pueden tener también la llave para hacer una jugada de jaque por sobre el líder del Frente Renovador, ya que si Insaurralde decide no pasar a las filas massistas, eso mostraría que el ex intendente de Tigre en realidad no es la carta ganadora, como se esboza desde sus equipos de campaña. De esta manera deberían salir a construir un candidato que pueda dar batalla en el principal territorio electoral del país.

 

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