Weretilneck detonó el pacto con el FPV y espera aislado el milagro renovador

Letra P.- Los gestos a favor de Sergio Massa demostraron el único camino del Gobernador. Historia de una relación tumultuosa y a disgusto con el PJ.

El salto de Alberto Weretilneck no sorprende. Los que conocen al Gobernador esperaban sus declaraciones, que eran “sólo una cuestión de tiempo” por la presión constante del PJ, que lo rodeó en una estrategia de unidad meditada por el pragmático Miguel Ángel Pichetto.

 

Unas horas después de que el Senador y Martín Soria, quizás su máximo rival, se mostraran juntos en General Roca con Agustín Rossi, la paciencia llegó al límite y salió a exponer que su única salida posible, en estas condiciones, es el Frente Renovador de Sergio Massa.

 

Lejos de la centro izquierda que aglomera a sectores de la UCR y la Coalición Cívica de Magdalena Odarda, quedó solo en la disputa con el justicialismo de Pichetto, un viejo conocedor de las negociaciones y armados territoriales. Así, lentamente, perdió injerencia provincial a mano de la liga de intendentes del PJ, que tiene en el Francis Underwood argentino uno de sus más grandes referentes.

 

A pesar de asumir respaldo en varios municipios, el hijo del “Gringo” Soria comenzó a exponer diferencias con las decisiones que se tomaban desde Viedma y no dudó en criticar el accionar de su rival, quien –desencajado– acusó de acciones espurias al hasta hace un tiempo, compañero de espacio.

 

Lo único que no se escuchó en el discurso de Soria es hablar de la corrupción. Este debate no está en su horizonte, porque a lo que se ha dedicado es a tratar de hacer negocios con el Estado”. Sin vueltas, el Gobernador fue al hueso y detonó la furia del heredero, quien recurrió a la justicia para darle vuelo a un escándalo político que comenzaba a llenar de dudas los nichos del Frente Para la Victoria.

 

Como lo expuso luego de la derrota oficialista en las elecciones del 2013, Pichetto, hábil, mandó a pintar las calles de Bariloche con la leyenda “Scioli 2015” para medir su llegada al electorado, que en Río Negro marca el termómetro del justicialismo más duro.

 

Escándalos twitteros

 

Si algo caracteriza a la gestión de Weretilneck son los rumores, que no sólo fueron noticia por sus visitas a los juzgados. El recorte en diferentes entidades rionegrinas, terminaron por destruir los acuerdos con espacios de poder históricos, de gran llegada a los sectores que definen de quién es el mando.

 

El mensaje se diseminó a finales de enero. A través de su cuenta oficial de Twitter, explicó las novedades para darle un poco de aire al estado provincial, que pasó a tener el 50 por ciento de los empleados del ejecutivo afuera, paralizó la obra pública y dejó incendiados por la furia de sus afiliados a todos los sindicatos. Pero el impacto twittero no se extinguió.

 

Una semana después, en los calurosos días de febrero, anunció que barría la estructura estatal, todo “un problema” para Weretilneck, que de a poco sumaba más enemigos internos, fastidiosos por el destrato.

 

Fiel a su estilo, prohibió el ingreso de personal a las dependencias públicas y detuvo la proyección de infraestructura, un golpe certero para los intendentes peronistas, que siempre observaron con recelo su tarea al frente del Ejecutivo. En medio de esa jugada, Fernando Vaca Narvaja renunció a su cargo en el ministerio de Obras y Servicios Públicos, la cartera más afectada por el ajuste.

 

Con los kirchneristas de paladar negro en contra, avanzó con otras decisiones que determinaron su rumbo, pero que elevaron la bronca por incorporar a los críticos más grandes del modelo Nac & Pop a su entorno. La danza de nombres (afuera) continuaba pero un histórico opositor llegaba a manejar la Seguridad.

 

Fabián Gatti, un ex “lilito”, se hizo cargo de la Policía rionegrina y una catarata de criticas se escucharon en la capital provincial, pero la decisión irrevocable demostró que nadie cambiaría la medida sobre un funcionario lapidario con Carlos Soria y ultra crítico con el matrimonio Kirchner.

 

Federalismo auténtico   

 

 El último de los golpes entre un espacio y otro fue el congelado acuerdo con Petrobras, que significaba el ingreso de dinero fresco en un momento económico particular, sobre todo en la campaña que comienza a darle vía libre a su buena relación con el massismo. U$S 92.8 millones era el motivo que movilizaba a la tropa del Jefe provincial, presionado por el bloque pichettista que encabeza Ariel Rivero.

 

No me sorprenden sus dichos”, dijo el Presidente de la Legislatura, quien le salió a marcar la cancha cuando entendió que el acuerdo para la extensión no era lo mejor, o cuando el stand de Río Negro brillaba en un territorio opositor como La Rural.

 

Hoy, más temprano, Soria habló y reiteró lo que le dijo a Letra P hace unos días. “Es una maniobra para buscar oxígeno en una gestión muy mala, sin mostrar ningún logro positivo”, advirtió, enfurecido, en Radio América.

 

Por estas horas, luego del “cambio de ciclo” que auguró Weretilneck en una entrevista con el diario La Nación, donde habló de ir hacia “un federalismo auténtico” las decisiones giran en torno a la campaña del oficialismo, que terminó de fracturarse con tres años de convivencia estruendosa, pero que voló por los aires aquel pacto para destronar al radicalismo, todavía muy cercano a ciertas líneas de la Gobernación.

 

La agenda de Weretilneck marca una reunión con Jorge Capitanich, pero en la Rosada no observan para nada bueno el encuentro.

 

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