Por Nicolás Fiorentino/@NicolasFioren
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Por Nicolás Fiorentino/@NicolasFioren
Sobre esta línea, hoy hubo una señal clara: el senador nacional Marcelo Guinle anunció su acuerdo político con el vicegobernador, GUstavo Mac Karthy, para jugar en el mismo barco el año próximo. Acuerdo que en búsqueda de una forzada unidad desnuda las diferencias hacia el interior del kirchnerismo.
De la conferencia de prensa encabeza por ambos dirigentes este martes surgen tres definiciones que aportan una claridad definitiva para el panorama del peronismo kirchnerista en Chubut.
Por un lado, Guinle confirmó que la foto con Mac Karthy “hay que tenerla en cuenta en el 2015, porque es una foto de dos dirigentes que van a estar juntos en el 2015”. También pidió “forjar una alternativa fuerte adentro del partido que permita que el partido se presente en condiciones de competir y con posibilidad de triunfar en el 2015”. Mientras que el vicegobernador exigió que la provincia adhiera “al sistema nacional de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO)”.
Las tres frases coincidían en su receptor. El único destinatario de todas las definiciones era el gobernador, Martin Buzzi. A él le decían solapadamente que en el corazón del kirchnerismo crecen alternativas dispuestas a competirle el liderazgo y la candidatura; que, aunque ya haya lanzado su plan reeleccionario, se buscará la mejor figura para pelearle voto a Das Neves; y a él le pedían que avance con la instalación de las PASO, el régimen que buscan en el peronismo kirchnerista para dirimir sus propias internas.
De hecho, en la propia conferencia Mac Karthy no dudó en afirmar que “vimos con buenos ojos cuando lo anunció el gobernador en la inauguración de sesiones en la Legislatura pero pasaron dos meses y no hubo novedad”.
El escenario
El cuadro político del kirchnerismo en Chubut encuentra hoy a un candidato lanzado, que es Buzzi, y un amplio abanico de dirigentes que entienden que el gobernador no es hoy la mejor alternativa. No, al menos, si no surge por detrás un amplio acuerdo político que lo encuentre a la cabeza o que su candidatura no surja de una victoria en las urnas. Es decir, en las PASO. Entre ellos está Guinle, un dirigente muy instalado en los sectores medios de la provincia y con excelente llegada al Gobierno nacional.
El problema más grande que encuentra el PJ kirchnerista para agruparse son sus propias diferencias. Diferencias de origen: entre ellos hay K “puros”, peronistas sumadas sobre la marcha y muchos ex dasnevistas, que siguieron alineados con Olivos cuando el hoy diputado nacional decidió romper con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Dirimir esas diferencias es la complicada tarea que enfrentan.
Por eso algunos entusiastas, como Mac Karthy, quieren ir a las PASO e imponer la lógica peronista que reza: “el que gana conduce y el que pierde acompaña”. Pero Buzzi no quiere saber nada con internas: en la pelea por ser candidato, cree que juega de banca porque tiene en sus manos la gestión provincial; y que ir a primarias sería ponerse en la misma línea con sus competidores. Algo así como ceder chances. O terreno.
Lo que tienen claro en el kirchnerismo es que si Buzzi, o cualquiera de ellos, va en soledad contra Das Neves, pierde. Y también le recriminan al gobernador que con más de dos años al frente de la provincia ha sido incapaz de articular la unidad K.
Buzzi ensayó distintas variantes para intentar agrupar al peronismo detrás suyo. El más claro fue ceder lugares en su gabinete. Pero el globo de ensayo salió mal. “En un momento había 4 o 5 ministros que en lugar de responder al gobernador, respondían a distintos dirigentes de la provincia”, blanqueó un operador chubutense.
En esta maniobra, hasta le entregó a Carlos Eliceche, su rival en las elecciones de 2011 (elecciones que terminaron con una larga judicialización y con duras acusaciones cruzadas), el cargo de Jefe de Gabinete. Lugar en el que soportó apenas seis meses hasta acomodarse como director en el Banco de Chubut.
También puso al que era compañero de fórmula de Eliceche, Javier Touriñán, como ministro de Gobierno. Ni con eso le alcanzó para controlar la provincia: ese acuerdo político no le permitió articular un bloque propio en la Legislatura, algo que dificulta y mucho su gestión.
En este enriedo entra también Norberto Yahuar, dirigente que hizo un rápido salto en el que pasó de ser la mano derecha de Das Neves a un hombre de confianza del Gobierno nacional. Pero su rol electoral quedó muy debilitado el año pasado, cuando encabezó la lista del Frente para la Victoria (FPV) y no pasó del 23%, obtuviendo menos de la mitad de los que votos que consiguió Das Neves, que se quedó con las dos bancas que había en juego.
En Chubut, hay quienes afirman que la candidatura de Yahuar fue bancada por muchos dirigentes locales porque, en realidad, lo que buscaban era darle el golpe de gracia. Ahora es un competidor menos en la lucha por la gobernación el año entrante.