“Queda suspendida la creación de nuevas escuelas”. Las palabras de Alberto Weretilneck, quien a principios de febrero diseminaba el anuncio de fuertes cambios por las redes sociales, continúan generando repercusiones en el mundo político de Río Negro.
Pero aquel anuncio no fue lo único que desató la furia de los dirigentes gremiales, que consensuaron una medida de fuerza por 48 horas con movilización a Viedma, generando la exposición del mandatario, que debió ir a fondo con los cambios de la estructura política de su gobierno.
Una de las cuestiones que enardece al mundo gremial es el anuncio de 620 días de clases que se les descontarán a los maestros rionegrinos. “Quién no desarrolla su actividad como corresponde debe dejar de percibir salario por los días no trabajados”, advertía el titular del ejecutivo.
Luego de la oficialización del paro, que se realizará el 5 y 6 de este mes, el Secretario General de la UNTER, Mario Floriani, advirtió que el gremio docente tiene serias intenciones de politizar el conflicto con dirigentes locales y legislativos. “Entre los temas debatidos, surgió la propuesta de convocar a intendentes, concejales y legisladores provinciales para que se expidan frente a este conflicto”.
Lo que más enojó, según advirtieron, fue la forma en que Weretilneck explicó cómo sería el descuento, por eso se recrudeció el conflicto. “Consideramos que pagar el primer día del mes es obligación del gobierno, por diferentes razones hasta hoy no pudieron hacerlo, esperamos que no sea una excepción, de lo contrario podemos entender que es una medida extorsiva para que desistamos de nuestros justos reclamos”.
Por ahora, la única certeza es que el paro repercutirá en todas las escuelas de Río Negro, provincia que observa un capítulo más de la interna política e institucional.