El pontífice, en una audiencia concedida el 6 de junio pasado a la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos, sostuvo que “se habla de lobby gay y es verdad. Hay que ver qué podemos hacer”. “En la curia hay gente santa, pero también hay una corriente de corrupción”, sostuvo.
Francisco reconoció que es una persona muy desorganizada para realizar la reforma de la Curia Romana. Un mes después de su elección, el Papa designó a un grupo de ocho cardenales para asesorarlo en la reforma de la Iglesia.
Consultado sobre las alarmantes declaraciones del Papa, el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, prefirió no hacer comentarios visto que se trataba de un “encuentro de carácter privado”.