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Dólar, Bombonera y Usain Bolt: un fin de año a pura fiesta para funcionarios PRO

Grindetti regaló billetes norteamericanos en un brindis; Montenegro jugó un partido en la cancha de Boca mientras los hinchas destrozaban la calle Corrientes; y el atleta cobró 4.000.000 de pesos para el deleite de los ministros porteños.

Por Emilio Dheti / @EmilioDheti 

 

Decir que diciembre es un mes donde abundan los encuentros de fin de año es una obviedad. El calor, la proximidad con el fin de año y las vacaciones nos predispone de una manera tal que nuestras apretadas agendas se nutren de eventos sociales. Los funcionarios PRO no quieren ser menos y por eso terminan 2013 con una fiesta a todo trapo, fiel estilo macrista. En muchos casos, poniéndose en un límite muy fino entre la vergüenza y lo desfachatez. En otros, gastando millones de pesos para montar un insólito desafío entre un colectivo y un atleta.

 

¿Qué pasaría si un funcionario tomara en forma irónica la situación que existe hoy en el país con el mercado paralelo del dólar? Como mínimo, sería interpretado como una provocación. Luego se podrían hacer otros análisis. Es el caso del ministro de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires, Néstor Grindetti, que se tomó con un humor raro lo que sucede con la divisa norteamericana en el brindis de fin de año. Ya es tradicional el encuentro entre Grindetti y la prensa amiga.

 

Después de varias copas, algunas caras sonrojadas por el vino y el champagne, el funcionario repartió el souvenir 2013: un billete de un dólar enmarcado entre dos cristales. El recuerdo, que tenía el logo del gobierno porteño, tenía una frase: “Romper en caso de emergencia”. Grindetti es el hombre que maneja las finanzas en el macrismo. Al menos, eso intenta. Y su obsequio se interpretó como un gesto de mal gusto en un contexto de crisis cambiaria. ¿Cómo tomaríamos si, por ejemplo, el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicilioff, hiciera el mismo regalo?

 

Pero lo de Grindetti no fue el único dolor de cabeza que tuvo el equipo de comunicación del PRO. Un día después del brindis en Hacienda se festejó el 12/12, o lo que se instaló como el Día del Hincha de Boca que, un año atrás, había terminado con comercios rotos en la zona del Obelisco, peleas, descontrol y represión policial. ¿Y este año cómo terminó? Con comercios rotos, peleas y descontrol. Como si no hubiera servido de nada lo que sucedió exactamente 365 días atrás, ni la Policía Metropolita ni el gobierno tomó medidas de prevención. Es que los funcionarios responsables estaban ocupados en temas más importantes…

 

Como lo contó Letra P, el ministro de Seguridad del Pro, Guillermo Montenegro, estaba jugando un picadito en la Bombonera festejando el Día del Hincha xeneize. El estadio se abrió para que se divirtieran funcionarios, periodistas y legisladores. Pero no fue cedido para que los hinchas festejaran allí en lugar de la calle Corrientes que terminó destrozada. El problema eran, según explicó el vicepresidente xeneize, Oscar Moscariello, los 800.000 que debía gastar la Comisión Directiva para abrir sus puertas. En esos picados también estuvo Mauricio Macri. “A las cinco de la tarde –del jueves pasado- acudí a la cancha de Boca con mis hijos y amigos. Pero cuando me avisaron de los incidentes volví al Ministerio”, explicó Montenegro. Ya era tarde.

 

Montenegro tampoco la pasó muy bien en la exhibición de Usain Bolt en la 9 de Julio, a pocos metros del Obelisco, el sábado. El funcionario se retiró entre insultos de un grupo de padres que reclamaba cupos para sus hijos en las escuelas públicas. En el evento también estuvieron otros miembros del Gabinete como Horacio Rodríguez Larreta, el subsecretario de Transporte y Tránsito, Guillermo Dietrich, y el secretario de Deportes, Francisco Irarrazaval. El desafío entre el hombre y la máquina, como se había publicitado, fue un verdadero fiasco que defraudó a todos.

 

La carrera entre el hombre más rápido del planeta, campeón mundial en los 100 y 200 metros, resultó casi una ofensa para el jamaiquino que arrasa con las marcas en todos las pistas que pisa. Aquí, en el mal llamado Metrobus de la 9 de Julio, un monumento al despilfarro de recursos, Bolt trotó frente a un colectivo de la línea 59 para el deleite de los funcionarios PRO, incluido el propio Macri. Fueron 35 pasos, ni uno más, ni uno menos, los que dio el atleta entre partida y la llegada. Y dos días de actividades entre las que estuvieron una clínica de atletismo en Los Piletones y una charla de liderazgo en el teatro Opera. Todo eso le costó 4.000.000 de pesos al gobierno porteño, según lo confirmó Irarrazaval, que parecía el cadete de Bolt y su comitiva. Un millón embolsó Bolt; otro millón se llevó montar toda la infraestructura de la visita; y los dos restantes son parte de un contrato con el campeón que será la imagen de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018.

 

No importa el precio que pagó la Ciudad. Los funcionarios se divirtieron a lo grande. Si no, pregúntenle a Dietrich que fue uno de los más cholulos, paséandose entre el colectivo, sacando fotos, saludando con los dedos en forma de V cuando uno de los animadores lo saludaba. Claro, era su creación. Aquella que tuvo que defender hasta las lágrimas frente a periodistas de un diario que publicó una nota sobre el costo total de la obra.

 

Grindetti, Montenegro, Dietrich, Irarrazaval y Rodríguez Larreta. Todos de fiesta en un fin de año próspero para el PRO, uno de los grandes ganadores de las elecciones de octubre que le permitió a Macri lanzarse en su carrera presidencial hacia 2015, seguramente, con muchos de estos funcionarios que hoy lo acompañan en la ciudad.

 

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