Más pálidas que satisfacciones

Por Ricardo Salas (*)

En medio del sombrío panorama financiero y la inseguridad que, una vez más, divide las aguas entre la administración de Daniel Scioli y el kirchnerismo de la Casa Rosada, se van cargando oscuras nubes preanunciando fuertes diluvios entre la Nación y la Provincia.

 

Ese clima de tormenta política va de la mano con la elaboración de un cóctel de “operaciones cruzadas” que fomentan potenciales renuncias en el gabinete ministerial sciolista.

 

Del conflicto político participan casi todos los habitantes oficialistas del microclima gubernamental y legislativo, casi como si estuvieran participando de un programa de chimentos en el espectáculo por televisión, advierten en La Plata.

 

A esta altura de los acontecimientos, no hay dudas que existen demasiados focos de tensión entre los tripulantes que navegan aún dentro del mismo bote del Frente para la Victoria-PJ bonaerense.

 

“La presidenta –Cristina Fernández de Kirchner– los tiene junados a todos y a mí me conoce muy bien. Yo, desde el punto humano y político, no fallo”, precisó públicamente días atrás Scioli, y sobreactuó: “Conmigo pueden estar muy tranquilos, los problemas están en otro lado”.

 

Desde la dirigencia denarvaísta señalan que, como el kirchnerismo plantea el apotegma del “vamos por todo y no dejamos gobernar a nadie’”, cada día que pasa creen más en que “lo único que quieren hacer es que el gobernador se vaya” de la Provincia.

 

Tal vez sea por eso que el propio Francisco de Narváez, al igual que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, todavía imaginan a Scioli pateando el tablero político para sumarse a un armado político anti-K.

 

“Todos tenemos el bastón de mariscal en la mochila, y vamos a acompañar al gobernador, cualquier sea el objetivo que se plantee en la Provincia”, afirmó con facilidad dialéctica el exministro y actual senador peronista Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, durante un reciente encuentro militante de la agrupación “La Juan Domingo”, esquema puramente sciolista ideado para reñir contra los ultrakirchneristas de “La Cámpora”, aún irritados con Scioli por blanquear prematuramente su aspiración presidencial para el 2015, aunque haya aclarado que no enfrentaría a la presidenta Cristina si va por la re-reelección.

 

La puja con actores del gobierno nacional termina forzando al Ejecutivo provincial a brindar respuestas espasmódicas ante una coyuntura política-financiera, que como se sabe, le impidió a la administración de Scioli pagar el medio aguinaldo a los estatales en tiempo y forma, situación que derivó en otras medidas, como la emisión de un bono por 900 millones de pesos para proveedores y la postergación de obras públicas.

 

Esa escasez presupuestaria provoca una sumatoria de días con más pálidas que satisfacciones.

 

La renuncia de Silvina Gvirtz en la cartera educativa –que ocasionó un gran revuelo político interno– fue interpretada desde el arco opositor legislativo como “el costo menor en esta etapa de ajuste de la Provincia”. Sin caer en generalidades, reconocen como razonable la decisión gubernamental de tratar de recortar excesos con las licencias y suplencias del sistema educativo.

 

Esto, además, vuelve a dejar al descubierto la presión que el Gobierno nacional está ejerciendo sobre la administración Scioli, en términos financieros. Eso ya provoca un faltante de insumos en los hospitales provinciales, la falta de pago en los comedores y la parálisis de la obra pública, entre otras cosas.

 

“Fue un encuentro cordial pese al clima de desconfianza mutua, pero siempre apostando a una buena convivencia institucional”, sacan como conclusión desde el edificio anexo del Senado en la esquina platense de 7 y 49, después de la reunión entre Scioli y el vicegobernador Gabriel Mariotto.

 

El gobernador necesita que el Senado –que preside Mariotto– le brinde “luz verde” al pliego con la designación de la legisladora Nora De Lucía, como futura directora general de Cultura y Educación de la Provincia en reemplazo de la ultrakirchnerista Gvirtz.

 

“Obviamente que hay miradas diferentes y matices sobre algunos temas, pero es parte del enriquecimiento que tiene el Frente para la Victoria”, se señala, aun cuando no habría ningún acuerdo con el ultrakirchnerismo para impulsar la postulación del actual ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, para un cargo vitalicio en la Fiscalía de Estado, en reemplazó del fallecido Ricardo Szelagowski.

 

Además, desde el entorno de Scioli se intenta una difícil negociación con la Casa Rosada. “hay un plan A y un plan B” para intentar desdoblar nuevamente el ministerio de Justicia y Seguridad en la Provincia, siempre y cuando se le encuentre una salida elegante a Casal. Si esa posibilidad prospera, el diputado bahiense Iván Budassi ya aparece anotado en la gatera como virtual ministro de Justicia. Pero, aparentemente, el gobierno nacional no quiere consensuar nada; y mucho menos que a Sergio Berni, el “número dos” de Nilda Garré, le ofrezcan la “silla eléctrica”, como se denomina la cartera de Seguridad bonaerense. “Cero involucrarse con la gestión ministerial de Scioli”, se escucha como otra expresión de la tensa relación entre la Rosada y la gobernación.

 

Siguiendo la línea ideológica que provocó la salida de Gvirtz y la entrada de Nora De Lucía para seguir avanzando con medidas vinculadas con los recursos de la educación, puede desprenderse que otros ministros o funcionarios de “primera línea” identificados con el “proyecto nacional K” y con terminal en la Casa Rosada ya analizan un posible alejamiento de sus cargos en la Provincia.

 

No es casual que aquellos no identificados 100 por ciento con el sciolismo auténtico busquen dialogar periódicamente con el vice Mariotto.

 

Precisamente, uno de los que funcionarios provinciales a los que no les alcanza el tiempo ni el presupuesto para atender distintas demandas de infraestructura es, por ejemplo, el administrador general de la Dirección de Vialidad, Ricardo Curetti, intendente con pedido de licencia en el municipio de Patagones, donde interinamente es reemplazado en el cargo por Javier Garcés.

 

En la víspera, Mariotto habilitó el debate para que los intendentes municipales tengan mayores atribuciones con el manejo de un tema sensible, como el de la seguridad. Lo hizo durante una jornada denominada “Enfoques para la creación de la Policía Comunal”, en el recinto de sesiones del Senado, que además le permitió obtener una foto que literalmente unió a dos de los aspirantes peronistas que desean competir por la gobernación en el 2015: el intendente de Tigre, Sergio Massa, y el diputado De Narváez.

 

Casi a la misma hora, pero en la residencia de la gobernación, Scioli le festejaba el cumpleaños a Ramiro Haber, el primer bebé nacido tras la sanción de la Ley de Fertilización Asistida, al cumplir su primer año de vida.

 

Además de embarazadas y el equipo de fertilización, estaban presentes el ministro de Salud, Alejandro Collia, y el diputado bahiense Marcelo Feliú, uno de los impulsores de la puesta en marcha de los tratamientos de fertilidad asistida gratuita en la Provincia.

 

En definitiva con la movida política, Mariotto parece querer demostrar que el kirchnerismo pretende ahora transferirles la policía a todos aquellos distritos que tengan más de 100 mil habitantes, como por ejemplo Bahía Blanca.

 

De los proyectos parlamentarios en análisis, se sabe que hay muchos puntos en común; pero la diferencia recae entre quién se debe hacer cargo de manera estructural de la policía comunal y el sensible tema del financiamiento de este novedoso propósito, con el cual se intentaría bajar los índices de inseguridad en la Provincia.

 

“Creemos en la policía comunitaria, pero tenemos que deslindar responsabilidades. La seguridad debe ser financiada por la Provincia y no por los municipios”, repetía De Narváez en el hall de la Cámara de Senadores, mientras anotaba en su agenda una nueva gira los próximos días 21 y 22 en Bahía Blanca, Punta Alta, Carhué y Pigüé, entre otros distritos de la Sexta.

 

Hace un par de días hubo una importante reunión seccional del denarvaísmo, organizada por la senadora bahiense Nidia Moirano, que contó con la presencia de aproximadamente un centenar de representantes de Unión Celeste y Blanco, brindando un claro mensaje de armado político en la región. Entre otros concejales y referentes, estuvieron presentes el edil Fabio Pierominici –Bahía Blanca– y el exsenador Santiago Nardelli.

 

(*) Ricardo Salas es columnista en “La Nueva Provincia”

 

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