Política

Scioli profundiza impronta y agenda propia

Tanto en su gestión anterior, como en esta nueva luego de su reelección el pasado 23 de octubre, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, es observado con recelo desde el frente kirchnerista.

Desde cuestionamientos por algunos nombramientos en su gabinete, hasta su reciente partido de fútbol con el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en la Costa Atlántica, marcan la distancia que algunos sectores del Frente Para la Victoria imponen sobre el Gobernador, al que más de una vez tildaron de “traidor” o de “no ser un fiel referente del proyecto nacional y popular”. Sobre todo con la escolta cuasi impuesta de un vicegobernador cercano a la presidencia de la Nación, figura que recae en Gabriel Mariotto.

 

Las miradas reinciden continuamente en Scioli, al que no se le puede negar la capacidad de recepción que tiene en los bonaerenses. La cuestión social, el contacto con la gente, es premisa fundamental de su mandato, base que le permitió alcanzar más del 50% en las últimas elecciones.

 

Y este punto es quizás el que lo diferencia del resto del kirchnerismo, que cada vez menos se ocupa de la cuestión ligada al contacto directo con el vecino, ese que espera al funcionario en su cuadra para reclamarle el arreglo de la vereda.

 

La gestión del ex piloto de motonáutica, se encarga de estar en el lugar y momento correcto para sacarse la foto de turno que dará de comer a los medios con su publicación, y está ligada a la cuestión cotidiana y no tanto a los argumentos ideológicos o políticos que tanto gusta a la militancia kirchnerista.

 

Pese a disgustos generalizados y la constante alerta sobre los paso del Gobernador por posibles errores a remarcar, es indudable la llegada que Scioli tiene sobre los ciudadanos y cómo el oficialismo se distancia, no sólo de su imagen política, sino también de las acciones sociales que posibilitan la relación con el común de la gente.

 

El poder lo tiene el kirchnerismo, pero el contacto con la gente lo tiene Scioli y es un punto más de tensión y distanciamiento entre Nación y Provincia. El año recién empieza con altas sensaciones térmicas que parecen también recaer en las relaciones políticas.

 

Axel Kicillof y Pedro Sánchez. 
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