La indefinición sobre un posible acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza mantiene en pausa el escenario político de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras macristas y libertarios se tantean, el peronismo, la UCR y Horacio Rodríguez Larreta postergan sus propias definiciones electorales.
El reloj de arena que activaría las negociaciones electorales porteñas, que se esperaba que se diese vuelta una vez finalizado el Mundial y el receso de invierno, todavía aparece congelado. Más allá de las hipótesis y análisis sobre cómo se va a ordenar el escenario electoral 2027, el metrónomo que marca el tempo de las negociaciones está parado sobre la viabilidad de un acuerdo entre libertarios y macristas.
Las chances de un acuerdo electoral entre las dos principales fuerzas de derecha generan, al menos por ahora, una parálisis general en el resto del mapa político, donde se analizan los distintos escenarios que abrirían una u otra opción. El peronismo, el radicalismo y el larretismo afinan ecuaciones a la espera de esa definición para conocer cuál será el tablero sobre el que tendrán que jugar. Y, sobre todo, con quiénes.
¿Una alianza PRO - LLA?
El acercamiento legislativo que experimentaron el PRO y LLA en la primera mitad de este año empezó a ilusionar al oficialismo porteño, la única fuerza política, a excepción de la que comanda Larreta, que ya blanqueó la intención de Jorge Macri de buscar la reelección. Aunque no lo reconozcan públicamente, en Uspallata asumen que un acuerdo con los libertarios es la opción más segura hacia un segundo mandato. La cuestión son los términos del acuerdo.
Pese a que la caída de Manuel Adorni y la resistencia de Patricia Bullrich los dejaron sin candidatos sólidos, entre la tropa libertaria que conduce Pilar Ramírez está extendido el diagnóstico de que, sea cual fuere la alquimia para el año que viene, todos los escenarios son favorables para LLA. Un acuerdo con el PRO les permitiría el control de la Legislatura y un ingreso al Gabinete; competir por separado resultaría en un mayor volumen legislativo, considerando que sólo renuevan tres de las catorce bancas que integran el bloque violeta.
Por eso, aseguran que ellos no tienen apuro por cerrar un acuerdo y que si se avanzara en ese sentido, el asunto de la Ciudad se enmarcaría en una negociación general con el PRO, a través de Mauricio Macri.
La incógnita peronista
El dilema de la derecha impacta de lleno en los planes de un peronismo porteño que todavía no laudó cuál será su estrategia electoral hacia adelante. Es más, el acuerdo o desacuerdo entre los libertarios y macristas separa aún más las opciones que van desde construir una alternativa de centro con una alianza amplia hasta levantar una identidad puramente peronista.
Un eventual acuerdo entre los libertarios y los macristas plantearía un escenario polarizado, donde el peronismo, que hoy controla un tercio de la Legislatura, podría ser competitivo enfrentándose en un escenario binario con los libertarios. Un buen resultado electoral en la elección general podría consolidar su poder legislativo.
Sin candidato definido y escasas chances de ganar en un eventual balotaje, esa opción implicaría resignar, otra vez, la disputa por la Jefatura de Gobierno, una posibilidad que tampoco aparece hoy con chances claras.
En paralelo, la otra alternativa en el menú de opciones del peronismo sería participar de un armado que incluya a Larreta, algo que el kirchnerismo por el momento no considera una opción viable. Entonces, la decisión sobre cómo avanzar y hacia dónde hacerlo también queda atado a la definición de la estrategia electoral propia y a los movimientos del bloque de derecha.
La apuesta al centro
Si para el peronismo la polarización puede convertirse en una oportunidad para consolidarse como principal oposición, para Larreta y el radicalismo representa todo lo contrario. Cuanto más se ordene la política porteña alrededor de esas dos polos antagónicos, menos margen habrá para una alternativa moderada.
Por eso, en el larretismo, pero también en el radicalismo, siguen apostando a que no prospere un acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. En el entorno del exjefe de Gobierno creen que una oferta ubicada entre libertarios y el peronismo es competitiva, sobre todo, por el rechazo a la gestión actual.
La expectativa es que un enfrentamiento entre macristas y libertarios deje espacio para reconstruir una coalición más amplia, con una agenda menos confrontativa y capaz de reunir a sectores del PRO y la UCR en una suerte de reedición de Juntos por el Cambio.
Ese armado tendría como punto de partida al bloque de Larreta y al sector mayoritario del radicalismo porteño, referenciado políticamente en Daniel Angelici, uno de los principales articuladores del oficialismo de Jorge Macri. En ese espacio imaginan incluso un eventual reencuentro electoral entre el PRO, Larreta y Martín Lousteau, una hipótesis que, aseguran, tampoco cierra la puerta a incorporar sectores no kirchneristas del peronismo si el escenario político lo habilitara.
Esa alternativa no escapa al condicionamiento que mantiene inmóvil al resto de las fuerzas. Si el PRO termina confluyendo con La Libertad Avanza, la posibilidad de un gran espacio de centro pierde volumen político. Si la negociación fracasa, esa alternativa vuelve a ganar sentido.