19N SEGUNDA VUELTA

El efecto Victoria Villarruel detonó la neutralidad a ambos lados de la grieta en Córdoba

Las críticas al sistema electoral y la defensa a los represores activaron el chip institucionalista en cordobesistas y radicales. Argumento democrático mata prescindencia.

“Apoyar a Javier Milei es reabrir discusiones que Argentina, con 40 años de democracia ininterrumpida, ya tiene saldadas”. Las palabras que cierran el primer tuit con el que el Secretario de Participación Ciudadana, Juan Domingo Viola, justificó su acompañamiento a Sergio Massa resumen una sensación que empieza a pesar entre la dirigencia cordobesa que abandona la neutralidad impuesta por Juan Schiaretti, Martín Llaryora y las autoridades de la Unión Cívica Radical a partir de reconocer los “riesgos” que podría implicar una eventual presidencia del libertario. Con Victoria Villarruel a la cabeza, las operatorias que ponen en duda el funcionamiento electoral en la Argentina y, sobre todo, las posturas que cuestionan la existencia de los 30.000 desaparecidos, rozan el negacionismo y justifican el accionar militar durante la última dictadura activaron el argumento democrático que empieza a generar revuelo de uno y del otro lado del viejo bipartidismo cordobés.

A una semana del cierre de la campaña, en los corrillos de la política provincial vaticinan un aluvión de posicionamientos que, más allá de los argumentos personalistas, empiezan a tener sus consecuencias en las interpelaciones directas al electorado y en la movilización de las bases.

El movimiento se intensificó esta semana, sobre todo luego del debate entre aspirantes a la vicepresidencia, cuando Villarruel volvió ratificar su postura respecto a lo sucedido en la última dictadura. “No fueron 30 mil, dejen de mentirle a la gente”, dijo la compañera de fórmula de Milei, el presidenciable que también sostiene esa lectura cada vez que se le pregunta sobre el tema. Previo a eso, la aparición de Cecilia Pando en la campaña y la sorprendente irrupción en la escena del represor multicondenado Jorge Eduardo “El Tigre” Acosta, ya habían encendido las luces de alarma.

Un silencio cada vez más incómodo

Más allá de su postura inalterable respecto a la figura de Massa y el peronismo nacional, son varios los sectores políticos que empiezan a preguntarse por el silencio de Schiaretti respecto a las posiciones de Villarruel. Reconociendo en el gobernador cordobés un hombre que desde la gestión se convirtió en férreo defensor de la lucha por los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, hay quienes no comprenden esa aparente indiferencia que se empieza a desbordar desde las bases.

Así lo demuestran los posicionamientos dirigenciales de esta semana, en el que la advertencia sobre el avance de ese tipo de discursos empieza a calar profundo. El legislador Julio Bañuelos justificó su postura escudado en su perfil “integrante de Hacemos Unidos por Córdoba y defensor de los valores de la democracia”; la directora General de Emergencia Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, Valeria Butteler, advirtió que “la democracia es lo que hace a un pueblo libre y hoy está peligro”; y el titular del bloque oficialista en el Concejo Deliberante capitalino, Marcos Vázquez, definió a Milei como “un candidato que va en contra de las instituciones” y “un negacionista que habla con un perro que está muerto”.

“No vamos a impedir que nadie se posicione, el que quiera salir a hablar, que lo haga”, aseguran desde el entorno de Llaryora, el gobernador electo que por estas horas vuelve a caminar las calles cordobesas luego de dos semanas de gira por Europa y Medio Oriente. Al igual que Schiaretti estarán atentos a lo que suceda en el debate, para eventualmente tomar postura sobre los temas que involucren a la provincia. “Pero también a la agenda federal que defendemos”, advierten los asesores que insisten con el proyección del armado nacional del cordobesismo y también descartan que las críticas a Massa puedan convertirse en un apoyo explícito a Milei. “Si Schiaretti hace eso arrojaría por la borda la previsibilidad y la coherencia en sus posiciones políticas, que son una de sus marcas registradas”, aseguran a Letra P.

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Conociendo ese perfil que se supo mantener inalterable respecto a sus posicionamientos históricos, en el universo dirigencial que advierte sobre las posturas negacionistas existentes en La Libertad Avanza se preguntan si el debate no será un buen momento para que el gobernador, que tuvo que exiliarse en la dictadura, tiene compañeros de militancia desparecidos, funcionarios de su gabinete que han estado detenidos y pudo convertir a Córdoba en una de las provincias con políticas de Memoria más emblemáticas del país, finalmente se posicione al respecto. Nadie se atreve a arriesgar una respuesta.

Institucionalmente, el lunes, cuando el resultado en el debate ocupe la centralidad de la discusión política nacional, la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba llevará adelante un encuentro que tiene como eje transversal a los 40 años de la democracia y del que participará Estela de Carlotto, el ex presidente de la Convención nacional de la UCR, Jorge Sappia, y secretario de Derechos Humanos de Córdoba, Calixto Angulo.

Radicales que se doblan

La situación general no se circunscribe solamente al peronismo. También en el radicalismo, que institucionalmente asume una posición equidistante a ambos candidatos empiezan a notarse movimientos internos que apuntan a reducir las chances electorales del diputado de La Libertad Avanza.

Mario Negri, el presidente del bloque en la Cámara de Diputados, cruzó sin nombrar a la candidata a vice del libertario después del debate con Agustín Rossi. "La democracia retornó hace 40 años gracias a un pacto social enorme que condenó los crímenes de lesa humanidad de la Dictadura, que no fueron "excesos" y han sido juzgados y condenados. No es buen síntoma que 4 décadas después se intente romper un pacto democrático y RETROCEDER", escribió, mayúsculas incluidas.

Alfredo Sapp, presidente del bloque de la UCR en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba, presentó esta semana un proyecto de ordenanza para modificar el código de ética municipal para evitar que las personas que “realicen manifestaciones públicas negacionistas respecto de las violaciones masivas de derechos humanos o lisa y llanamente reivindicativas de la última dictadura militar o de cualquier otro proceso de interrupción institucional” no puedan ejercer cargos públicos en la Municipalidad.

Sabe Sapp que, por tiempos y contextos, las posibilidades de avanzar con la discusión del proyecto en el recinto son casi nulas, pero en su entorno afirman que la intención es otra. “Queremos dar el debate, a ver si la gente piensa un poco antes de meter el voto en la urna”, dicen apuntando en la dirección que horada las chances de Milei. “Está muy claro donde no voy a estar y a quién no voy a votar porque la tarea de la UCR es custodiar la democracia”, dijo el concejal que acompañó a Rodrigo De Loredo en la fórmula que peleó por la intendencia en el 2019 durante una entrevista con Radio Nacional.

La terminal política de Sapp es el exintendente Ramón Mestre, un hombre de apellido ilustre para la UCR cordobesa, hoy fuertemente ligado con la conducción del Comité Nacional del partido que conduce el jujeño Gerardo Morales, que ha reiterado que hará “todo lo posible para que Milei no gane las elecciones”. Algunos dirigentes de su riñón, entre ellos intendentes del noreste cordobés, participaron el martes de un almuerzo con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en el hasta el propio Massa pasó a saludar por videollamada.

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Más allá de la relación con Morales, el argumento democrático también podría ser un elemento que podría incidir en una definición del dos veces intendentes de la capital provincial. Al igual que la mayoría de los dirigentes con peso propio en la provincia, incluso los que apoyan a Milei, tuvo recientes palabras de reconocimiento y agradecimiento para con Sonia Torres, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba que falleció el pasado 20 de octubre.

Pero también hay un antecedente reciente que también comparte con la primera plana de la política cordobesa. En 2017, siendo intendente y alineado con Mauricio Macri, fue uno de los dirigentes participantes en la marcha contra el fallo de la Corte Suprema que habilitó la aplicación del 2x1 en el cómputo de penas a represores. "Esto es lamentable, porque hay una herida abierta y el dolor de 30 mil familias y del pueblo argentino. No podemos dar ni un paso atrás”, dijo en aquella oportunidad.

Entre otros, de esa marcha también participaron Llaryora y Alejandra Vigo. Schiaretti y todo el arco político provincial también se posicionaron en contra de aquel fallo.

como le fue a villarruel en el debate: un tono energico para tapar a su rival
El represor Juan Amelong se coloca una vincha durante uno de los juicios.

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