Ucrania, Irán y Vaca Muerta: el cambio estructural que deja a Argentina mejor parada para afrontar la guerra
En 2022, la invasión rusa generó un rojo de u$s 4500 millones. Ahora, el país es exportador neto de petróleo y el superávit escalaría a u$s 12.000 millones.
Ucrania, Irán y Vaca Muerta: el cambio estructural que deja a Argentina mejor parada para afrontar la guerra
El salto productivo de Vaca Muerta reconfiguró la matriz energética de Argentina y cambió el impacto de las crisis globales: con mayor producción de petróleo y gas, el país enfrenta la suba de precios internacionales como exportador neto, mejorando su balanza comercial del sector energía.
En 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania, la Argentina enfrentó un fuerte deterioro en su balanza energética. Con alta dependencia de importaciones de gas natural licuado (GNL) y bajos niveles de exportación, el aumento de los precios internacionales derivó en un déficit cercano a los u$s 4500 millones, luego de una situación de equilibrio.
El escenario actual por la guerra en Irán y la crisis del Golfo Pérsico es diferente. Según datos del sector, en 2026 el país exporta alrededor de 300 mil barriles diarios de petróleo y se consolidó como exportador neto de gas natural, con ventas a mercados regionales superiores a las importaciones.
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Este cambio estructural modifica el impacto de los shocks externos: mientras en 2022 la suba de precios presionaba sobre las cuentas externas, ahora fortalece el saldo comercial energético, que podría superar los u$s 12.000 millones este año, desde los u$s 7800 millones registrados previamente.
Además, en febrero de 2026 la balanza energética fue positiva en u$s 486 millones y explicó el 62% del superávit comercial del mes, con exportaciones por u$s 631 millones e importaciones por u$s 145 millones, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
El nuevo shock: suba de precios por la guerra en Irán
El 18 de marzo de 2026, ataques sobre el complejo Ras Laffan en Qatar destruyeron el 17% de la capacidad productiva de QatarEnergy, que concentra cerca del 20% de la oferta global de GNL. El episodio impulsó una suba del 45% en el precio del petróleo y del 100% en el gas desde fines de febrero.
En este contexto, la consultora Empiria estimó que las exportaciones energéticas argentinas podrían aumentar en u$s 2985 millones, hasta alcanzar u$s 10.043 millones, un 40% más que en 2025, suponiendo volúmenes constantes.
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El principal canal de transmisión hacia la economía doméstica es el precio de los combustibles. Con un Brent en torno a los u$s 100, el crudo local superaría ese nivel incluso considerando retenciones del 8%, estiman en el sector.
El traslado a surtidores dependerá de la política oficial. Según el mismo análisis, no está definido si el Gobierno permitirá una convergencia plena a precios internacionales o si buscará desacoplarlos mediante regulaciones o acuerdos entre empresas.
En tarifas, el impacto sería más acotado que en 2022, debido a la menor dependencia de importaciones de GNL y al mayor abastecimiento local de gas.
En materia de subsidios, el impacto dependerá de las decisiones tarifarias. Aun así, el nivel actual ronda los u$s 4000 millones, muy por debajo de los u$s 12.000 millones registrados en 2022.
Producción en alza y cambio estructural
En 2025, la producción de petróleo aumentó 13% interanual, impulsada por la Cuenca Neuquina, mientras que las exportaciones crecieron 42% en volumen, según Economía y Energía. En enero de 2026, la producción volvió a expandirse 15,5% interanual.
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Pese a la volatilidad internacional, las empresas mantienen sus planes de inversión en Vaca Muerta. Tecpetrol y Phoenix Global Resources prevén desembolsos por u$s 2500 millones cada una para triplicar su producción.
De acuerdo con J.P. Morgan, el desarrollo de Vaca Muerta posiciona a la Argentina como exportador neto de energía y podría generar entre u$s 5000 y u$s 8000 millones adicionales por año hacia 2030.
Ese flujo de divisas equivale a casi cuatro veces lo exportado en litio durante 2025, consolidando al sector energético como uno de los principales motores macroeconómicos del país.