La reinvención de Jorge Brito encontró un nuevo eje fuera del sistema financiero. El titular del Banco Macro profundizó su avance en energía y empezó a ser proyectado como figura política hacia 2027, en un armado que lo posicionó como outsider moderado con respaldo empresario.
El giro del hijo del banquero Jorge Horacio Brito combinó negocios y política. Tras consolidar su liderazgo en el banco, el empresario reforzó su rol en Genneia, en la que amplió inversiones en energías renovables. Ese movimiento coincidió con un escenario de privatizaciones y reconfiguración del sector eléctrico.
Del Macro al negocio energético
El salto a la energía no fue improvisado. Genneia se consolidó como la principal generadora renovable del país, con parques eólicos y solares en expansión. El financiamiento internacional, incluido el del BID, permitió sostener ese crecimiento en distintas provincias.
En paralelo, la privatización de Transener dejó expuesta la disputa entre grandes grupos. La licitación, atravesada por fallas en la plataforma estatal, terminó favoreciendo al consorcio Edison-Genneia, que presentó la oferta más alta y se quedó con el control.
Ese resultado reforzó la posición de Brito en el sector energético. La articulación entre capital financiero y activos estratégicos lo ubicó en un lugar de influencia creciente dentro de un negocio clave para la economía.
El Milei bueno y la construcción 2027
El crecimiento empresario se trasladó al plano político. Dirigentes como Emilio Monzó impulsan su nombre para integrar un frente amplio con proyección nacional. La idea incluye una eventual competencia en las PASO con figuras como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
El proyecto busca captar votantes alejados de los extremos. En ese esquema, el banquero aparece como una versión moderada frente al estilo de Javier Milei, con capacidad de diálogo y vínculos transversales.
Sectores del establishment comenzaron a verlo como una alternativa viable. Su perfil, que combina gestión privada, exposición pública y bajo nivel de confrontación, alimentó la idea de una candidatura con anclaje en el centro político.
Cerca de Brito evitan confirmar aspiraciones electorales. Sin embargo, reconocen su participación en conversaciones para construir un espacio amplio que compita con el oficialismo y el kirchnerismo.
Poder, vínculos y reposicionamiento
La relación con el Gobierno tuvo momentos de tensión. Milei lo cuestionó públicamente, aunque el vínculo se reencauzó a través del ministro Toto Caputo y otros funcionarios clave del área económica.
Al mismo tiempo, el empresario reconstruyó lazos con Mauricio Macri y fortaleció conexiones con actores relevantes del mundo corporativo y mediático. Ese entramado le permitió sostener influencia en distintos frentes.
Como contó Esteban Rafele en el newsletter Los Perfiles del Poder, el banquero logró reacomodarse tras los cruces con el Presidente. “Brito es un tipo que juega sucio”, afirmó Milei en medio del conflicto por movimientos financieros.
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El propio empresario dio su versión. Según reconstruyó Los Perfiles del Poder, explicó: “Vendimos esos títulos y compramos bonos a tasa de interés”. Además, negó haber generado el impacto que se le adjudicaba en el mercado.
En ese informe también se destacó que el titular del Banco Macro “tendió puentes con Toto Caputo y Santiago Bausili y, con un lobby aceitado, logró mantener a las billeteras virtuales lejos de las cuentas sueldo”. Esa capacidad de negociación consolidó su perfil.
Con ese recorrido, entre banca, energía y política, su figura quedó instalada en el escenario hacia 2027. Sin lanzamientos formales, pero con aparente respaldo creciente, el empresario comenzó a ocupar un lugar, aunque todavía marginal, en la conversación sobre el futuro del poder en la Argentina.