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CONGRESO | SENADO

Manuel Adorni no será citado a dar el informe de gestión y Bullrich patea la interpelación

La senadora acordó con la oposición para que no convoquen al jefe de Gabinete. Varios aliados evaluaban dejar su banca vacía en la sesión de este jueves.

En el Senado se vive una tensión extrema por el futuro de Manuel Adorni. La oposición y el oficialismo tienen una coincidencia: no abrirán el recinto para que el jefe de Gabinete brinde su informe de gestión. Por esa razón, no le enviaron preguntas. Este jueves habrá sesión y Patricia Bullrich, la jefa oficialista, acordó con los aliados aplazar la interpelación.

La senadora no debería tener problemas para lograr su objetivo, porque la última acta de labor parlamentaria, del pasado martes, detalla que los proyectos deben girarse a comisiones, a no ser que en el recinto se reúnan dos tercios. Es una interpretación diferente a la de la semana pasada, cuando, según informó Bullrich, coincidieron en que el artículo 101 de la Constitución habilita a votar la interpelación sin dictamen.

Por presión de la Casa Rosada, los partidos provinciales cambiaron su postura. Las firmas del último documento deberían aprobarse el jueves, porque representan a bloques que, unidos, reúnen la mitad más uno del recinto. Pero hay referentes de la UCR y partidos provinciales que no querían dar cuórum para no quedar pegados a Adorni. Sólo los salvaba un argumento: la prosecretaría parlamentaria encontró 12 antecedentes de proyectos de interpelación girados a comisiones.

La interpelación a Manuel Adorni

La sesión de este jueves tiene posibilidades de empezar y terminar en un caos. La votación del acta de labor parlamentaria será el primer tema en tratarse. Fue firmada por Eduardo Vischi (UCR), Carlos Espínola (Provincias Unidas), Flavia Royón (bloque de Salta), Oscar Arce (Misiones) y Juliano Corroza (Neuquén). Si los bloques que representan estas fuerzas acompañan el contenido, el documento se aprobará con comodidad.

El peronismo anticipa una fuerte resistencia y los acusará de ayudar a Adorni, una etiqueta que ningún bloque dialoguista desea asumir. "En la reunión de Labor Parlamentaria de la semana pasada, se aclaró que se necesitan 37 votos para la remoción del cargo. Estuvo Bullrich, ellos aceptaron que el artículo 101 de la Constitución es operativo y que se podía aplicar. Este artículo dice que se necesita una mayoría absoluta, 37 votos", anunció el jefe del interbloque, José Mayans.

"Todos los jefes de bloque estuvieron en esa reunión de Labor. Estuvo Vischi, estuvo Goerling, estuvo 'Camau' Espínola. Si cambiaron de opinión, será que Adorni compartió el pendrive", ironizó el senador. Sus frases incomodaron a los dialoguistas y varios evaluaban dejar su banca vacía, un riesgo para el Gobierno. "Lo ideal era que no haya sesión. El tema es que como es ordinaria, no la podemos bajar", se lamentó uno de ellos ante Letra P.

Quién recibe al jefe de Gabinete

El informe de gestión de Adorni no se llevará a cabo y la interna oficialista es sobre quién se hace cargo de la decisión. El jefe de Gabinete no quiere ser acusado de faltar a la cita. En los papeles implica una violación a la Constitución Nacional, que lo obliga a contar los detalles del Gobierno una vez al mes.

Por esa razón, se puso a disposición y, por pedido de Bullrich, mandó una nota para pedir ser recibido el jueves 2 a las 14 horas. No le salió bien: con esa solicitud en mano, la semana pasada, la oposición en su conjunto (peronismo y aliados) definieron boicotear el informe de gestión y avanzar con la interpelación.

Si bien varios se echaron para atrás con la posibilidad de llevar al banquillo a Adorni, nadie quiere escucharlo hablar de las obras públicas que no hacen. Por lo tanto, en un hecho inédito, ningún bloque envió las preguntas. Tenían plazo hasta este miércoles y sólo había dos consultas. Lo habitual es que se acumulen más de cinco mil.

Nadie quiere a Adorni

El plan de toda la oposición de no enviar preguntas le impidió a Adorni su jugada original: enviar el libro de respuestas escrito y no asistir al recinto. Hay muchos antecedentes, como el de la última parte de la gestión de Marcos Peña, que no asistía, no por falta de voluntad, sino porque no lo querían recibir.

Ante este destrato del Senado, la interna oficialista le complicó más las cosas al jefe de Gabinete. Su intención era informar que no iba a dar su informe porque no recibió preguntas, pero Bullrich se anticipó y contó que, en verdad, nadie quería recibirlo. Molesto, el funcionario recordó que sus intenciones de ir no habían cambiado.

Bullrich justificó su juego. "Yo tengo que sostener mi acuerdo con aliados para aprobar leyes", explicó en la Casa Rosada. Lo cierto es que como ningún bloque lo quiere recibir, Victoria Villarruel no podrá citar a una sesión y el informe no se hará. "Los senadores no lo convocaron y no podrá ir", ratificaron a Letra P fuentes cercanas a la jefa del Senado.

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