ORACIÓN Y ROSCA

León XIV retoma el bastón de mando e impone calma en el avispero vaticano

La ausencia del papa agitó la interna curial. Convalecencia y gira sudamericana. Parolin rectifica, Tagle dignifica. Los nuevos cardenales ya vienen marchando.

León XIV volvió al Vaticano tras recibir el alta del Policlínico Gemelli y concretó su primera aparición pública con el rezo del Ángelus este domingo. La vuelta del papa empieza a ordenar una interna que la Iglesia atravesó durante su convalecencia, mientras el Vaticano retoma su ritmo habitual y quedan por delante la gira sudamericana y el eventual próximo consistorio.

“Una vez superada esta difícil etapa, como saben, retomaré gradualmente mis actividades, siempre con la ayuda de Dios y sus oraciones”, dijo este domingo ante los grupos de peregrinos reunidos en Plaza San Pedro. Habló menos que de costumbre. Contó que “esta experiencia” lo hizo sentirse “especialmente cerca de quienes padecen enfermedades y discapacidades”.

El viernes, el pontífice quiso que se lo viera trabajando. El Vaticano difundió las primeras fotos desde la operación: León XIV de pie en el altar, con ornamentos verdes, en una capilla armada en el décimo piso del hospital, junto a su secretario peruano, Edgar Rimaycuna.

Los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora informaron que ya hace su vida diaria con total autonomía. Por la tarde recibió a Paolo Rudelli, sustituto de la Secretaría de Estado, ministro del Interior en término políticos, que le acercó las carpetas más urgentes.

La llamada con Vladimir Putin completó la postal. El papa le pidió un alto el fuego en Oleshky, en la región de Jersón, para que lleguen alimentos y asistencia médica a los civiles y puedan salir quienes quieran irse. El Kremlin contó que acordaron coordinar esfuerzos.

Hubo otro movimiento que en Roma no pasó inadvertido: los nombramientos de los obispos auxiliares Fernando Murga Gómez y Andrés Martínez Esteban para la Madrid, una atribución que solo le corresponde al pontífice. Según fuentes vaticanas consultadas por Letra P, esas decisiones quedan en espera cuando el papa no puede actuar. Que hayan salido es una manera de decir quién firma.

Este sábado, los médicos firmaron el alta después de revisar los análisis de sangre y la radiografía de tórax. León XIV pasó cinco días internado, retomó la comida habitual al día siguiente de la cirugía y combinó fisioterapia respiratoria con actividad física. Antes de irse saludó a Varvara, una joven ucraniana que había conocido en la plaza de San Pedro el 31 de diciembre y que viajó desde Turín para verlo.

León XIV con la férula papal

León XIV con la férula papal

Una precisión de utilería: el papa no usa báculo, el cayado curvo de los obispos, sino férula, un bastón recto rematado en un crucifijo. Es la vara del sucesor de Pedro, y en estos días el Vaticano se ocupó de mostrar que sigue en su mano.

La biopsia y el calendario

Mientras el mundo reza por su recuperación, la expectativa está puesta en los resultados de la biopsia del lóbulo extirpado, que podrían conocerse el martes. De ahí dependerá el cronograma. El Vaticano había calculado una semana de internación y el alta llegó al quinto día. Canceló las audiencias hasta el 20 de octubre.

La gira por Uruguay, Argentina y Perú está prevista del 6 al 17 de noviembre y por ahora sigue en pie. Los estudios dirán si el adenocarcinoma se extendió y si hace falta un tratamiento complementario.

Margaritora fue más lejos que el parte médico. Dijo que “no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje” y calculó que el papa estará plenamente recuperado en unos diez días, porque una operación así pide un par de semanas. Sus dichos no implican, sin embargo, una confirmación oficial de la gira por parte del Vaticano.

El cirujano contó que los análisis de sangre eran normales, que la función cardíaca estaba en orden y que el pulmón se reexpande en los plazos previstos. El itinerario no es liviano: hasta 14 vuelos, más de 40 discursos y reuniones, y una visita a Cusco, a más de 3000 metros de altura.

Pese a la incertidumbre y a la posibilidad de que el viaje se cancele, los equipos de organización siguen trabajando, tanto en la Santa Sede como en Buenos Aires, Montevideo y Lima.

Este viernes se difundió además la lista de los periodistas del mundo que viajarán en el avión papal junto a la comitiva vaticana. Es un dato logístico, pero en el Vaticano nadie publica una nómina de acreditados para un viaje que da por perdido.

Hay también una lectura de fe. León XIV rezó en el santuario de Lourdes (Francia) ante la imagen de la patrona de los enfermos, y la cirugía, según su equipo médico, fue rutinaria y sin complicaciones.

Nadie habla de milagro, una palabra que la Iglesia maneja con otros procedimientos y otros plazos. Quien prefiera un término más modesto puede hablar de blindaje espiritual: la oración de antes, convertida en escudo para lo que vino después.

Parolin, Tagle y una visita que no ocurrió

El jueves, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, dijo que no podía descartarse “reestructurar el pontificado”. El viernes tuvo que aclarar que se refería a ajustes en función de la salud del papa, al menos con respecto al próximo viaje.

El purpurado contó también que León XIV no le dejó carta de renuncia, que no la consideraba necesaria y que “el gobierno de la Iglesia continúa”. Hablaba a cien metros del Gemelli y reconoció que todavía no había visto al papa. Ese mismo día sí lo visitaron el cardenal filipino Luis Tagle y el vicario de Roma, el arzobispo Baldo Reina.

Parolin carga con una historia reciente y algún que otro desencuentro de gestión con el papa Francisco. Según el relato de Santiago Roncagliolo en El pastor y los lobos, fue el favorito del cónclave de 2025, llegó a 40 votos en la segunda ronda y, al ver que no alcanzaba, pidió a los suyos que votaran a Robert Prevost. Hace pocos días muchos esperaban que fuera decano del Colegio Cardenalicio. Lo fue Tagle.

El filipino, de 69 años, fue elegido por sus pares, los cardenales obispos, y León XIV lo confirmó dos días antes de anunciar su cirugía. La noticia pasó casi desapercibida y actualmente la decisión se lee como una movida preventiva en la interna vaticana.

Robert Prevost al lado de Parolin, Tagle y otros cardenales

Robert Prevost al lado de Parolin, Tagle y otros cardenales

El decano es el primus inter pares: le pone el anillo del pescador al nuevo papa, preside el funeral del anterior y la misa previa al cónclave, y le pregunta al elegido si acepta. Reemplaza a Giovanni Battista Re, de 92 años, memoria viva de la Curia.

Un Colegio Cardenalicio sin estrenar

León XIV no creó ningún cardenal. El Colegio Cardenalicio tiene 240 miembros, 116 en edad de votar, y 95 de esos electores los nombró Francisco: cuatro de cada cinco. Benedicto XVI creó 17 y Juan Pablo II, cuatro.

El sector ultraconservador, que añora la suma del poder eclesial, mira esa aritmética con inquietud: un papa que no promueve cardenales no corre el fiel de la balanza. Cinco jefes de dicasterio ya pasaron los 75 años y esperan reemplazo.

Dentro del Vaticano, la discusión es cómo ordenará sus prioridades el papa después de la enfermedad. La hipótesis que más se escucha es menos viajes y más nombramientos. Los sectores conservadores ven la oportunidad de reemplazar en los dicasterios a los allegados de Francisco, y los que apuestan a la continuidad esperan que León XIV sostenga su diplomacia y su estilo.

León XIV redefine la estructura del Vaticano.

León XIV redefine la estructura del Vaticano.

En ese tablero gana voz la hipótesis de un consistorio para crear cardenales. Serviría para equilibrar un Colegio Cardenalicio heredado y para que el papa vaya acomodando figuras de su confianza ante una sucesión que nadie quiere nombrar. Entre los candidatos a birrete se menciona a dos argentinos de perfil “popular”: uno que sería llevado a la Curia romana y otro que sería ascendido. Todavía no es hora de dar nombres.

Este domingo, León XIV rezó el Ángelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, en su primera aparición pública desde la operación. Un día antes volvió al Vaticano sin sobresaltos. El martes, probablemente, se conocerá el resultado de la biopsia. Hasta entonces, en Roma se reza en voz alta y se cuenta en voz baja.

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