1) La herencia
Para edificar su primer discurso, Milei usa los mismos cimientos que anteriores gobiernos de la casta: la herencia recibida. Luego, durante mil días vuelve reiteradamente al mismo argumento ante críticas a su plan económico, apelando a la inflación, el déficit y la pobreza del 9 de diciembre de 2023. Así como Mauricio Macri culpaba a los últimos 75 años, Milei estira la cuenta a "100 años de decadencia” para explicar la “peor crisis de la historia”. Con distintos cálculos de la velocidad del IPC, el Presidente remarca una y otra vez el peligro de una hiperinflación al final del gobierno del Frente de Todos.
Los primeros elementos centrales de la narrativa libertaria son decadencia, verdad, sacrificio inevitable y reconstrucción.
2) El ajuste como prueba moral
El segundo pilar del relato aparece durante 2024, cuando el núcleo central del relato pasa a ser el orden macroeconómico. El déficit cero deja de ser solamente una variable fiscal y Milei lo presenta como la piedra sobre la que se reconstruye el país. Lo conecta con otro componente de su perfil de campaña: hacer lo correcto aunque tenga costo político.
Entonces fija el antecedente para la “moral como política de Estado” de 2026: el 21 de junio de 2024, Milei ya dice explícitamente: “Interpretamos la economía desde una cuestión moral”. El ánimo presidencial pasa de ser explicativo a reinvindicativo, cada vez más confrontativo con distintos sujetos y colectivos políticos.
3) Lo peor ya pasó para Javier Milei
El 7 de noviembre de 2024, en la Cámara Argentina de Comercio, Milei sentencia: "La recesión ha terminado”. Cuatro días después, promete que, "de ahora en adelante, todo lo que queda es crecimiento; de acá para adelante son todas buenas noticias”. El mandatario destila energía triunfalista, confiado en el supuesto éxito de su modelo económico, al que no muchos le tenían fe. Es el momento de vanagloriarse.
En el primer año de su mandato, reedita el "lo peor ya pasó" que Macri esbozó en el 1M de 2018. Milei confirma que quedó atrás la etapa de sacrificio en su relato: “Se vienen tiempos felices en Argentina”. Spoiler: no fue así. La derrota bonaerense impacta en los índices macro y Milei acusa varios intentos de golpes de Estado -un número que va in crescendo cada vez que los recuerda- y denuncia que "pararon la economía en seco”.
La salida del cepo, el 11 de abril de 2025, profundiza la secuencia optimista y Milei declara terminado el “proceso de saneamiento macroeconómico argentino”, al presentar el período anterior como una “prueba de fuego” ya superada. Para celebrarlo, instala mediáticamente el término "mandril" -por el color de los traseros de esos simios- para referirse a todo detractor de su plan.
La virulencia producto del exitismo económico confluye en la antesala de la campaña electoral porteña, comicios que dan ganador a La Libertad Avanza. Es el pico de agresividad de Milei, cuando más insulta y descalifica en discursos y entrevistas. El 31 de julio, en Neura, augura que las nacionales de octubre serían una “paliza”, sostiene que se va a “exterminar el kirchnerismo” y define a los “kukas” como una secta impermeable a los datos.
4) El relato necesita un enemigo
Es clave el pilar de polarización de los modelos: el mileísta y el peronista. Milei arma un abanico de vida, libertad, propiedad, desregulación e individuo frente al colectivismo, que lo personaliza en “los kukas” y "los empresarios prebendarios". Conceptualmente, la casta, la categoría que Santiago Caputo ideó en 2023 para evitar que el libertario polarizara solo con la izquierda, como había hecho en la campaña de 2021, evoluciona en la narrativa presidencial: "El partido del Estado contra el partido de los ciudadanos libres. El partido de la regulación contra el partido de la libertad”. En la actualidad habla de "alta política", ya que elementos de la casta ostentan cargos relevantes en su propia administración.
En el prólogo electoral de los comicios bonaerenses, aparece un "enemigo organizado": una licuadora político-social en la que Milei mete dirigentes, sindicatos, empresarios, medios y economistas. Posiciona el anarcocapitalismo for export y a los adversarios nacionales le suma la amenaza internacional, que también se vuelve clave en su relato.
“El que las hace las paga” es el eslogan de esta etapa electoral, en la que Axel Kicillof pasa a ser el villano designado, el opositor a vencer en septiembre de 2025. En la narrativa mileísta, la libertad económica se complementa, paradójicamente, con un Estado fuerte... en seguridad.
Javier Milei en La Matanza con los candidatos de las ocho secciones electorales bonaerenses.
El 25 de agosto de 2025, en Junín, Milei lleva la confianza a su máxima expresión: pide “reventar las urnas” para ponerle “el último clavo al ataúd del kirchnerismo”. Con lenguaje de guerra y eliminación del adversario, la elección bonaerense es presentada como el punto de inflexión. Tras la derrota, hay un repliegue presidencial que se evidencia en su promesa de dejar de insultar.
Que abandone el registro insultante no significa que Milei se olvide de la confrontación: deja de personalizar la agresión, pero no abandona el antagonismo como praxis política. En este periodo, el mandatario sigue usando categorías hostiles, como "kukas”, “partido del Estado”, operaciones, socialismo, etcétera. Cambia el vocabulario, no el mapa de sus enemigos.
5) La batalla cultural: gobernar no alcanza
En la CPAC (el foro internacional de ultraderecha) del 4 de diciembre de 2024, Milei sistematiza las tres vías de acción: gestión, acción política y batalla cultural. Las bases del proyecto libertario son modificadas y su éxito ya no consiste solamente en bajar inflación: para que las reformas sobrevivan, se debe modificar la cultura política que permitió el estatismo.
Milei arranca, entonces, la expansión internacional del relato: izquierda, globalismo, organismos internacionales, occidente, Donald Trump e Israel pasan a ser términos cada vez más recurrentes en sus alocuciones.
Parafraseando a Domingo Faustino Sarmiento, Milei reedita la dicotomía de Facundo, civilización o barbarie, y la convierte en occidente o socialismo. Presenta su alineamiento con Estados Unidos e Israel como una misión civilizatoria. El programa económico argentino termina siendo el caso local de una batalla occidental mucho más grande contra el relativismo moral.
6) La moral como política de Estado
En febrero de 2025, en una conferencia del BID, Milei enarbola “la base moral del modelo”, pero es el 21 de enero de 2026 cuando, en Davos, planta el pilar de esta etapa. Abre ese discurso diciendo que “Maquiavelo ha muerto” para establecer una jerarquía donde los valores éticos y morales están por encima de la eficiencia y, todavía más, de la conveniencia política.
La fórmula exacta se vuelve institucionalmente visible en la apertura del Congreso del 1 de marzo, cuando el Presidente dice: “Es hora de volver a abrazar la moral como política de Estado”. No la presenta como un eslogan, sino como una heurística, un proceso mental para la toma de decisiones. Irónicamente, durante los siguientes meses, el escándalo del patrimonio de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete que sostenido durante más de tres meses a pesar de haberse convertido en una mancha venenosa, pone en jaque esa premisa oficial.
El adversario actual es la prensa, a la que le dedica más insultos -retoma esa práctica- y acusa de difundir datos falsos de su modelo económico, así como un año antes acusaba a los "econochantas" de lo mismo por "no verla" por tener un antifaz ideológico.
Para que todo marche acorde al plan, descartando que su fin último debe ser la reelección, Milei deberá levantar otro pilar para 2027.