FASE M

Massa y Rubinstein coinciden en no devaluar, aunque por motivos distintos

El viceministro negó retoques al tipo de cambio y se alineó al plan oficial de ajuste fiscal y monetario. Política y finanzas para evitar una crisis social.

"Les aseguro 100% que no va a haber devaluación, por lo menos no este jueves”, afirmó el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, en un audio que envió a algunos de sus colegas economistas, con el objetivo de desmentir la puesta en marcha de un plan para estabilizar las variables económicas. Casi a contramano de sus primeras propuestas ortodoxas, el flamante número dos de Sergio Massa coincidió en que no es momento de aplicar un salto brusco en el tipo de cambio debido a las condiciones actuales que podrían perjudicar la situación del gobierno: la reciente implementación de los bonos duales, que patearon los vencimientos para el 2023; el Banco Central como casi único oferente de poco más de 7.000 millones en dólar futuro; y un crawling peg del 40% que disparó la inflación. Así, el dogma se alineó con el Plan M, al menos hasta este jueves.

 

El exconsultor, que viajará en una misión técnica junto al jefe de asesores del Ministerio de Economía, Leonardo Macdur, como parte de una avanzada de la visita que Massa tiene prevista la semana que viene a los Estados Unidos, había diseñado antes de su llegada al Palacio de Hacienda un plan que incluía una devaluación del 50% o un desdoblamiento cambiario para la liquidación de divisas. Ninguna de las dos propuestas cuenta con el aval de la cúpula del Frente de Todos, principalmente porque el objetivo es hacer sostenible el achique de las cuentas públicas para lograr el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI), sin un choque de frente con los objetivos electorales del año próximo.

 

Ajuste fiscal y monetario son los mecanismos de consenso político del oficialismo elegidos para saltear una devaluación brusca que tenga impacto social negativo, algo que el líder del Frente Renovador busca evitar a toda costa, pensando en sus propias aspiraciones 2023 o 2027, como dejó trascender hace dos semanas. Dentro de esos lineamientos deberá manejarse Rubinstein y con esos parámetros está diseñando el plan estructural que le presentará a Massa, luego del viaje a Washington. El objetivo, según fuentes oficiales, es que se respete la convivencia del elenco del FdT, desde donde surgió el consenso para calmar las ansias devaluatorias del mercado con la emisión de bonos duales para descomprimir los vencimientos y darle aire hasta el año próximo. Con el éxito a cuestas, si se activa un salto cambiario o se desmadra el IPC, al momento del cobro el Tesoro deberá pagar el mayor rendimiento entre la tasa de inflación o la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial.

 

Las especulaciones de un salto brusco del tipo de cambio prometían meterle incertidumbre al inicio de la semana, lo que obligó al funcionario a salir al cruce de la alerta que había lanzado el economista Fernando Marull el jueves pasado, que fue replicada y magnificada por el periodista Horacio Verbitsky el domingo en su portal, sobre un encarecimiento del dólar en 50% para la anteúltima jornada financiera, este jueves. La desmentida logró su objetivo a corto plazo, ya que el lunes cerró con bajas en las cotizaciones de los dólares financieros y el blue en estabilidad, por debajo de los 300 pesos.

 

El cruce para "desactivar la bomba" dejó claro que se impone en plan Massa, de ajustar las cuentas fiscales y mantener el orden cambiario para evitar una devaluación que tenga un efecto indeseado en los bolsillos de los trabajadores y en el ánimo social por un shock económico. Ese es el acuerdo tácito que existe entre el superministro, el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, según confiaron fuentes del kirchnerismo. De algún modo, admiten, se podría haber tratado de una forma de "marcarle la cancha" a Rubinstein, que tiene entre sus pensamientos ortodoxos de la economía la necesidad de lograr un equilibrio a partir de un reacomodamiento de las variables, incluido el tipo de cambio para la actualización de los precios.

 

“Todo lo que uno pueda pensar en eso, que puedan imaginar que yo estoy a favor del superávit fiscal, del déficit cero y de la unificación cambiaria, en algún momento del tiempo... este Gobierno o del próximo Gobierno. S ustedes me dicen, yo claramente estoy en esa línea, pero eso no tiene nada que ver con hacer una devaluación inminente”, argumentó Rubinstein, en su audio. Para el kirchnerismo, esa declaración dejó claro que, "de tener margen, las medidas serían drásticas, sin contemplar efectos en el escenario de la economía real y, mucho menos, en el futuro del espacio político", agregó la misma fuente consultada por Letra P. Lo cierto es que el viceministro admite que no tiene cintura para una devaluación inmediata. 

 

"No tengo constancia objetiva de lo que circuló como plan Rubinstein sea realidad, ni si se trata de una forma de marcarle la cancha para que no devalúe. Lo que sí creo es que la presión financiera y cambiaria, vivida hace más de dos meses, y que termina con Massa como ministro de Economía, tiene por detrás la demanda de una modificación cambiaria por parte de los actores principales del factor económico", sostuvo el economista y exdirector del Banco Nación Claudio Lozano. Consultado por Letra P, el líder de Unidad Popular también alertó que el salto brusco del tipo de cambio pondrá en crisis al plan M: "puede conspirar contra todo, habida cuenta que puede terminar en una situación de aceleración de precios, en un contexto de tasa anual de casi el 100%, que hará explotar todo por los aires".

 

Para Lozano, las limitaciones de la aplicación del dólar-soja, en donde no se logró la liquidación de divisas que se estaba buscando, ratifica las presiones devaluatorias. "Hasta que no logren algo con mayor importancia, como liquidar a dólar MEP, hay una decisión del poder económico de avanzar en una demanda de la devaluación. Como también hay una decisión, en términos del consenso político y social y ante el riesgo hiperinflacionario, que sugiere que este contexto puede ser muy complicado devaluar", cerró.

 

el gobierno reconocio un acercamiento con la cgt
Axel Kicillof, en el acto en la Quinta de San Vicente.

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