ELECCIONES 2023

El campo se mete en la campaña y administra guiños entre Llaryora y Juez

La Mesa de Enlace de Córdoba defiende el modelo de concertación pública y privada que logró con Schiaretti, pero abre el juego a JxC. Reuniones con candidatos.

CÓRDOBA (Corresponsalía) El cordobesismo, término que acuñó por primera vez José Manuel de la Sota la noche del triunfo electoral de 2011 y que se convirtió en un sello identitario de los gobiernos de Unión/Hacemos por Córdoba (HxC), registró su fase experimental durante el largo conflicto por la Resolución 125, que fijaba retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. El campo se convertía en la perla que había que proteger de las manos del kirchnerismo.

 

“El cordobesismo somos todos los que estamos a favor de Córdoba y todos los que estamos dispuestos a defenderla de quienes quieran atacarla”, había dicho el tres veces gobernador, luego de agradecerle el pase de postas a Juan Schiaretti, hoy único jefe de ese armado que pretende heredar al intendente capitalino Martín Llaryora.

 

El peronismo y el campo tejieron una alianza sólida desde aquel 2008 en adelante. Se correspondieron con beneficios directos para el sector productivo local y apoyo electoral en las localidades agrícolas-ganaderas del interior provincial. Surgía un modelo de concertación pública y privada que pretendía mostrarse totalmente opuesto al populismo de Cristina Fernández de Kirchner.

 

En el presente, la Mesa de Enlace a nivel nacional se muestra cooperativa con el gobernador Schiaretti en su campaña de simposios en Buenos Aires. Abraza a un armador-candidato presidencial que habla de superar la grieta, de saltarla por arriba como en los laberintos, pero que, en los efectos prácticos, pretende dividir el voto peronista para facilitar el cambio en la Casa Rosada. Las espadas del mandatario provincial en el Congreso son recibidas con toda la pompa por las entidades ruralistas para enviar mensajes en clave nacional.

 

No hay dudas de que la relación de Schiaretti con el campo se sostuvo en el tiempo, con resultados palpables. Sin embargo, hacia el futuro, no se observa una transferencia directa de la confianza al delfín del jefe de HxC. Al menos, no sin algunas precauciones.

 

Los referentes de la Mesa de Enlace de Córdoba fijaron posición política para el nuevo año electoral que se avecina. Mantendrán conversaciones con todos los precandidatos a la gobernación, sin manifestar un apoyo explícito. La postura es prudente, aunque encierra varias lecturas políticas. 

 

Como vienen marcando las encuestas, las elecciones provinciales podrían ocurrir en un escenario de paridad, siempre y cuando Juntos por el Cambio (JxC) no boicotee su unidad. El escenario de renovación peronista abre una nueva etapa en la política local que admite el beneficio de la duda y, a su vez, es nula la experiencia de gestión de Luis Juez y Rodrigo de Loredo en el rubro.

 

En suma, los jefes locales de la Federación Agraria, la Sociedad Rural, Coninagro, Cartez y Confederaciones Rurales Argentinas explorarán las ideas de los tres precandidatos mejor posicionados y, aseguran, que de surgir otra figura con posibilidades la sumarán a la ronda de consultas que ya desarrollaron en los dos últimos meses.

 

Ya hubo reuniones extraoficiales con el aspirante peronista y los dos mejores posicionados de JxC. En esas conversaciones de octubre y noviembre quedó claro que el campo apuesta a la continuidad del modelo de trabajo coordinado entre el Estado y los productores, apuntando a que el gran aporte en materia económica se materialice en infraestructura para elevar los rindes, agilizar la circulación de los productos por las rutas y mejorar la calidad laboral en las áreas fértiles de la provincia. Como referencia del aporte y la importancia del sector en todo plan electoral y de gobierno, los productores cordobeses desembolsan más 2.7000 millones de dólares anuales como parte del derecho de exportación.

 

Además de estas reuniones, y cuidando el perfil, los líderes rurales participan de los eventos aliancistas. Por ejemplo, el pasado lunes, en el lanzamiento del think tank de Juez y la senadora Carmen Álvarez Rivero hubo presencia de la primera línea de la Mesa de Enlace Córdoba.

 

Son cuidadosos con las formas, no se los verá poniendo la cara para la foto. Sí admiten que están en una fase de escucha activa de las propuestas e ideas de los anotados para la compulsa del año que viene.  

 

Hasta que no haya claridad sobre el escenario electoral cordobés, el Círculo Rojo administrará los guiños a las dos coaliciones mejor posicionadas. Es por eso que en los habituales almuerzos que organizan entidades con la potencia de la Bolsa de Comercio o la Unión Industrial se escuchará una postura única contra las políticas del gobierno nacional, pero en el paño local habilitan las voces de todo el mundo, de protagonistas y de mentores. Incluso, hace poco fue la Sociedad Rural de Río Cuarto la que ofició de anfitriona de la última gira del libertario Javier Milei.

 

Esta aseveración parte de la constatación de que el peronismo y la alianza comparten electorado, en especial el voto del campo. Abundan los ejemplos de los esfuerzos de uno y otro competidor para congraciarse con este sector en campañas pasadas y es probable que tengan un rol central en la que se viene.

 

La Mesa de Enlace ya marca presencia y también presión con esta estrategia de apostar en todas las canastas.

 

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